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Las primeras reuniones sostenidas por la comisión de la OEA con los medios, la coordinadora y un representante de los militares apostados en la plaza de Altamira, han reflejado hacia la comunidad internacional, a los miembros de la comisión OEA y a la ciudadanía venezolana que los niveles de intolerancia expresados por los miembros y adeptos de la oposición no son democráticas sino discriminatorias, actitud ésta que confirma su accionar violento y fuera de todo marco legal.
La propuesta de Gaviria para que la Iglesia medie en el conflicto se ha visto empañada por las declaraciones de Monseñor Porras quien reconoce no poder ser neutral en esta materia y en ese sentido fijó posición, calificando la situación y propuso fórmulas de salida electoral. Este aspecto deberá ser evaluado por la comisión de la OEA en virtud que en una negociación ambas partes “pierden” en sus opciones cuando el mediador “manipula” el proceso.
Sin embargo, desde el punto de vista que nos ofrecen las técnicas de negociación, encontramos que el cumplimiento sobre lo que llegue a acordarse será de difícil cumplimiento por parte de la oposición, en razón de la descalificación a priori que se ha hecho de sus capacidades e intenciones por parte de los integrantes de la coordinadora y los medios.
Asimismo puede observarse que parece tener más peso la “alternativa al mejor acuerdo negociado” con el gobierno, cual es la salida de fuerza. Sin embargo, la dinámica del uso de chantajes seudo moralistas por parte de los militares y de las amenazas proferidas por los representantes de los medios de comunicación en cuanto a la inminente confrontación armada entre venezolanos (guerra civil) les debilita en su credibilidad como actores confiables en el proceso de negociación, y refuerza la imagen de aquellos partidos políticos -miembros de la cd- que concuerdan con los planteamientos base expresados por Gaviria. Queda entonces, hacer mayor énfasis en las relaciones y acuerdos previos con esos sectores a los fines de establecer mecanismos que promuevan y viabilicen resultados de mayor alcance en el tiempo sobre la base de un mayor compromiso con los principios democráticos.
Es importante destacar que una de las posiciones más contrarias y/o de mayor resistencia a los señalamientos de la OEA ha sido la expresada por Primero Justicia, quien publicita su corta experiencia política en el trabajo comunitario mediante la técnica de resolución alternativa de conflictos, que no esotra cosa que la utilización de recursos renegociación como son la mediación y el arbitraje.
En el caso que nos atañe, cual es la solución política negociada en el marco de la constitucionalidad y principios democráticos, la negociación se produce a través de un mediador experimentado, confiable y creíble (OEA) que promueve el diálogo para el entendimiento y la elaboración de una agenda que contenga los elementos a discutir, los cuales consecuentemente serán la escala a negociar entre las partes. Sin embargo, en este proceso de negociación, la realidad jurídica nacional deberá expresarse a través de la sala constitucional del TSJ (arbitraje) en cuanto a la legalidad de lo acordado, dado que las partes coinciden en una salida electoral perola expresan en lapsos y modos distintos: el gobierno apegado a la norma y la oposición obviando la legalidad.
El reto de la oposición será demostrar su creencia en los valores democráticos al tener que ceder no ante el gobierno ni la OEA sino ante el marco legal en beneficio de la colectividad. Llegaron al punto límite: justificar que salida del Presidente Chávez tiene base en el cambio para el desarrollo del país y no para retomar “parcelas” de poder en función de sí mismos y olvidando a la ciudadanía. Ante el mundo se les ha visto sin caretas, pero entre sus seguidores todavía hay muchos que les apoyan sobre la base de la discriminación y la intolerancia más reaccionaria.
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