¿Por qué guerra final? ese es el término que reclama primer plano cuando observamos tanta desfachatez, tantas mentiras juntas y a la vista de todos, por parte de canales de noticias nacionales e internacionales que deberían estar al servicio de la construcción de una mejor sociedad mediante la difusión de todo material informativo que contribuyese a engrosar la conciencia humana.
¿Son los sucesos de Honduras hechos dirigidos a atizar nuevos conflictos armados en Latinoamérica? ¿De qué manera un baño de sangre en ese país empañaría la imagen del presidente Chávez a escala mundial? ¿Puede una cúpula política, oligárquica y militar ser tan descarada ante el mundo y entre las sombras ejecutar acciones como las acaecidas en Honduras, deponer a la fuerza a un presidente electo democráticamente, legítimo, tirarlo casi desnudo en un país vecino y decir sin ni siquiera sonrojarse “aquí no hay golpe de estado”? Si el bloqueo económico a Cuba fue rechazado como mecanismo para forzar al gobierno de Castro a claudicar en vista de las implicaciones al pueblo cubano, ¿Que otras acciones pueden plantearse las naciones del mundo para ejercer presiones contundentes a un gobierno usurpador, ilegitimo y tiránico?
Sin lugar a dudas, quienes han dado el golpe de estado en Honduras, están parados en algo más sólido que la sensatez que no tienen. Por ello, se mantienen desafiantes, hasta el punto, que se han comenzado a creer que pueden mantenerse incólumes aún aislados en el concierto de las naciones.
Todo indica que, el golpe de estado en ese país centroamericano es la punta del iceberg que delata la continuidad de la política hegemónica de los Estados Unidos conducida esta vez por Obama, cuyos objetivos señalan la desestabilización de Latinoamérica y crear las condiciones para frenar y aislar la influencia del presidente Hugo Chávez en la región.
Por supuesto, que esto significa que la orientación de las acciones están dirigidas en dos niveles inicialmente; 1. El público, donde el gobierno norteamericano en el concierto de las naciones condena públicamente el golpe de estado en Honduras e insta a los golpistas a someterse al contexto constitucional y 2. El soterrado, nivel de comunicación secreta mediante el cual desde los predios oscuros de la Casa Blanca evalúan y ordenan acciones puntuales según se vayan desarrollando los acontecimientos.
El rompimiento del hilo constitucional en esa nación centroamericana devela explícitamente los objetivos del gobierno norteamericano y su visión política para nuestro continente: Frenar la Unión Suramericana al igual que ya lo hicieron en el pasado.
Así mismo, es muy probable que las esferas de poder norteamericanas estén jugándose la posibilidad de que los países miembros del Alba terminen arrastrados hacia un conflicto armado donde ellos, sacarán sus frutos indudablemente. Muy cierto es, que para tal finalidad, ellos cuentan con el temperamento huracanado del presidente Chávez, las convicciones de Daniel Ortega, Evo Morales y muy probablemente el aplomo de Rafael Correa del Ecuador.
Finalmente, el significado que a todas éstas tendría quedarse de brazos cruzados, viendo como a un país miembro del ALBA le es arrebatada su democracia por una clase retrógrada, serviles a los planes hegemónicos imperiales, pudiera presagiar el destino de otras naciones de nuestro continente, cuyos gobiernos caigan presa de la ausencia de una política sólida de defensa y respuesta revolucionaria.