En el actual escenario político venezolano existen dos personajes singulares que han tenido un papel estelar con sus actuaciones y roles previos y durante el golpe de Estado del 11 de abril, nos referimos concretamente al Cardenal Ignacio Velasco, y a al Obispo Baltazar Porras, este último, es el presidente de la Conferencia Episcopal de Venezuela, estas dos figuras representan a la alta cúpula del clero y de la jerarquía de la Iglesia Católica en Venezuela.
Desde el año 1998 hasta acá estos dos personajes han protagonizado la voz cantante de la jerarquía católica opuesta al gobierno del presidente Chávez, han sido constantes y persistentes en su figuración pública mediática con sus ataques y acusaciones contra el presidente Chávez, y al proceso revolucionario bolivariano.
El Cardenal Velasco se atrevió a declarar al día siguiente de la catástrofe natural de Vargas ocurrida el 15 de diciembre de 1999 que esta se debió a un castigo de Dios al pueblo venezolano por tener como gobernante al presidente Chávez.
Estos jerarcas se han opuesto en todo momento a las iniciativas que se promueven desde el gobierno bolivariano: referendum para llamar a Constituyente, referendum para aprobar la nueva Constitución, el programa de Escuelas Bolivarianas, etc.
Han censurados a sacerdotes que han ofrecido misas en actos organizados por comunidades populares en apoyo al proceso revolucionario, y se hacen la vista gorda en otros actos religiosos con motivaciones políticas antigubenamentales, y en los cuales ha participado directamente el propio Cardenal.
Estos personajes aparentando estar más allá de bien y del mal, y de estar por encima de las "pasiones terrenales", no logran disimular sus posturas antirevolucionaria, y de falsos democrátas. Durante el golpe, aprecieron como consoladores y "orientadores espirituales" del presidente. Fueron complices de la falsa difusión de la "renuncia" de Chávez al cargo de presidente, fueron testigos de primera mano de la no renuncia del presidente, pero en esos momentos de desconcierto de los venezolanos callaron, no tuvieron la valentía y la responsabilidad p{ublica de testificar que la renuncia escrita del presidente que difundieron los medios era falsa y que nunca existió.
La consagración de su vocación de jerarcas católicos golpistas fue su presencia en el acto fascista de autoproclamación del usurpador Pedro Carmona Estanga como "presidente" de Venezuela, aquí sin ningún tipo de rubor y escrupulo el Cardenal Velasco aprobó con su firma voluntaria, y ante los ojos atónitos del pueblo, el decreto dictatorial de la oligarquía.
Los videos posteriormente difundidos, también, nos mostraron el alborozo del monseñor Baltazar Porras que compartía con la rancia con los nefastos dirigentes de los partidos de la IV República, la mañana del sábado 13 en Miraflores, momentos antes de salir huyendo como ratas luego de la poderosa respuesta popular.
El Cardenal Velasco cumplió el papel, nada decoroso, de formar parte de una comisión junto a militares golpistas que arribó a la isla de la Orchila en la noche del sábado 12, lugar donde se encontraba detenido e incomunicado el presidente, con la finalidad de presionar e insistir en la firma de la renuncia por parte de Chávez, y luego enviarlo expulsado fuera del país. Una misión en que los acompañantes del Cardenal lo dejaron embarcado, para luego tener que regresar en una nave conducida por militares leales y constitucionalistas.
Este papelón, del cual nunca han dado explicación a su feligresía, sino la irresponsable excusa de no conocer el contenido del decreto ¿quién le puede creer esto al Cardenal?. Posteriormente nuestros personajes fueron citados al Vaticano por el propio Papa, quien les jaló las orejas, y les ordenó promover el diálogo por la reconciliación y la paz en nuestro país, desde entonces han dejado el protagonismo mediático, han bajado el perfil público producto también del reclamo de la comunidad católica ante el desvergonzado e injustificable papel que enloda a la credibilidad y la confianza del pueblo católico con su Iglesia.
Ahora para cubrir y enmascarar este bajo perfil, se están difundiendo una especie para cada uno de nuestros personajes, al Cardenal Velasco lo "enfermaron", y de un día para otro "tiene un cancer que le mina la vida", y al inefable moseñor Porras está fuera de juego, -y que- porque está "amenazado de muerte". ¿qué les parece esta triste historia?