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Testimonio de periodísta Francés
Algo pasa en América del Sur
Por: Bernard Guetta
Fecha de publicación: 25/10/02
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Testimonio e impresiones del periodista francés Bernard Guetta, de Radio Francia Internacional, quien asistió el 16 de octubre a la rueda de prensa que ofreció el Presidente Hugo Chávez Frías.

En español, la gente muy rápido le dice “tú”a uno. En el caso de Chávez, lo usa enseguida. Es su estilo; también es la voluntad de afirmar la simplicidad de un hombre de abajo, y en gran parte su autenticidad. Hugo Chávez es el presidente de uno de los Estados más grandes de América Latina, y uno de los principales países productores de petróleo, Venezuela. Hugo Chávez es un hombre de armas, un teniente coronel, un mestizo que, obviamente no nació en cuna de oro.

Hace diez años, en plena crisis política, se lanza solo o casi solo en un golpe de Estado. Pero la empresa no tenía salida. Aunque sólo dura una mañana, esa hazaña enseguida hace de él un hombre muy popular, sobre todo cuando, ante las cámaras, llama a sus partidarios a devolver las armas, declara asumir todas las responsabilidades y reconoce, sonriente, que “por ahora” no era tiempo de hacerlo. Estuvo dos años en la cárcel, pero en 1998, llegó la hora: obtuvo 57% de los votos, y desde aquel momento, Chávez es el presidente de los pobres, odiado por los ricos, no muy querido por la clase media, adorado por los olvidados, es decir la mayoría del país.

En abril pasado, casi es derrocado por un golpe de Estado orquestado por las fortunas más poderosas de Venezuela. Lo habían derrocado. Los Estados Unidos ya estaban bendiciendo a los golpistas, pero la calle, el pueblo, salvó a Chávez cuando salió masivamente a las calles, y unió a cuarteles, sub-oficiales y hombres de tropa. Hugo Chávez volvió al poder. Y la semana ante pasada, volvieron al ataque. Hubo enormes manifestaciones contre él. Esta vez, el país parecía rechazarlo, pero pocos días después, se dan unas contra-manifestaciones más impresionantes todavía. Una vez más, los pobres lo socorrieron tan masivamente, que tres días después, hace apenas algunos días, Chávez estaba en París, tranquilo, sereno, tan seguro de él, tan absolutamente seguro, dice él de que el viento del cambio está soplando en América Latina, que hasta intriga. ¿De dónde saca esa sencillez radical? En realidad, no hay misterio, ya que su mensaje lleva en él la fuerza de la evidencia. Chávez describe su país, sus riquezas, su petróleo, su oro, su hierro, su bauxita, la fertilidad de sus tierras y acto seguido dice: “Y sin embargo, un 80% de la población es pobre, la corrupción es endémica, la economía depende enteramente de los precios del petróleo, y por consiguiente es frágil, y tenemos las desigualdades sociales entre las más escandalosas del mundo.”

Pregunta Chávez ¿Dónde se vería, propiedades de cuarenta hectáreas sin explotar y sin una sola vaca? En Francia, dice, eso sería ilegal. No, no lo sería, pero sí sería inconcebible. Hugo Chávez, es el arquetipo de una nueva generación política del tercer mundo, una generación que irrumpió, y que reclama con tanta fuerza reformas tan fundamentales que parece revolucionaria. Chávez no quiere nada más que lo que sería simplemente la norma en Europa o Estados Unidos, pero esa norma significaría el fin de los monopolios y de las oligarquías, de las grandes familias y del poder acaparador que tienen sobre el Estado. En ese hombre, hay mucho del niño que proclama el rey desnudo.Es un adolescente lleno de Rousseau, de Viviane Forrester y de Montesquieu, un producto puro del post-comunismo, pero lo más fascinante en todo esto es que otro Chávez, diferente y al mismo tiempo muy parecido, Lula, se dispone a ganar las elecciones presidenciales en Brasil, dentro de pocos días.

Definitivamente, ALGO PASA EN AMÉRICA DEL SUR.
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Bernard Guetta


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