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La vida confiscada
Por: Yury Weky
Fecha de publicación: 02/04/04
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tus panas
Subir los cerros de Caracas confirma: allí la vida ha sido confiscada por el egoísmo.

Confiscada por la pobreza, por la desesperanza, por el cansancio.


Cuando subo un cerro de la Gran Caracas siento la reconciliación entre mis palabras y mis hechos. La correspondencia con lo que predico desde siempre: estoy al lado del débil, del excluido y por él mi compromiso con la lucha por la justicia social .


Siento una profunda tristeza porque la vida allí es diferente, para los niños, los adultos y los más grandes.

Los niños no tienen un espacio para el juego, para la recreación. Los viejos terminan recluidos en la altura porque se agotaron sus fuerzas ,sus piernas se debilitaron, sus huesos se desgastaron de tanto subir y bajar . Contrario a lo que se puede pensar que es un buen ejercicio , es sólo un tensionar de la columna, un moler las articulaciones.


Sentir la vida implica entre otras cosas tener un espacio para caminar, para pasear, reunirse, para el ocio creativo, descansar, solazarse. Allá en el cerro el espacio para vivir no existe. El hombre y la mujer, los niños y las niñas, los viejos y las viejas son víctimas de la reclusión que impone subir y bajar las escaleras mientras el cuerpo se desgasta, la voluntad se contrae y la esperanza muere.


Allá arriba la vida es diferente: no llega el agua, no hay servicio telefónico, no hay un parque, no hay un servicio eléctrico eficiente, ni de recolección de basuras. No hay una escuela, ni un dispensario, ni un abasto y es necesario subir y bajar para sobrevivir.

Son tantas las cosas que podemos enumerar que no hay para hacer la vida grata, confortable, humana. Confinados en la altura sólo quedan los sueños para evadir la realidad.



La vida fue confiscada hace mucho tiempo cuando el Estado se olvidó de esta gente.



El cerro y sus pobladores están allí clavadas en lo alto como testimonio de lo que fue la democracia verde-blanca sin amor ,sin sensibilidad .Una democracia que desde el poder político repartió el abandono, la injusticia y la exclusión a las mayorías mientras amasó riquezas , privilegios y se enseñoreo en la cúpula del egoísmo. Con desdén y desprecio se miró a la gente del cerro; por décadas fueron fantasmas que sólo recobraban vida al momento de las elecciones.

Con la Democracia participativa , con el PROCESO REVOLUCIONARIO BOLIVARIANO , al cerro llegó el Programa Barrio Adentro, las Misiones (Robinsón, Rivas, Sucre) y en toda zona populosa vecina al cerro hay un Mercal. Conforman una trilogía para la gente que vive en las alturas ,respuestas a la deuda social contraída por el punto fijismo con la salud , la educación y la alimentación . Son síntoma de que algo se está gestando para repartir CON JUSTICIA LOS BIENES DEL ESTADO.
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Yury Weky


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