Cada día los
ladrones de la IV se inventan atentados para pasar a engrosar la LISTA DE
SCHINDLER de las víctimas del ogro Chávez, quien los
persigue y los busca sin piedad porque no comulgan con sus ideas comunistas:
ayer conocimos los atentados a Baduel, a Usón, Ortega, Carmona Estanga, Ledezma,
Lapi, Ravell, Ybeyise Pacheco, Granier, Baltazar Porras, el Cardenal, etc. Ahora
el pendejo Julio Montoya, de los mantenidos por la Gobernación del Zulia,
asegura que han tratado de matarle. Nadie en el mundo sabe ni le interesa lo
que hace Montoya, pero como se encuentra en la otra lista de los mantenidos por
Manuel Rosales, con 15 millones mensuales que le meten por el buche, tiene que
salir a pegar el grito en el cielo antes de que lo incriminen por ladrón.
La lista de los
mantenidos por Manuel Rosales sobrepasa las 102 personas, unos cobrando a
través del Banco Occidental de Descuento (BOD), otros por Banesco, el Provincial
y el Mercantil. Los mantenidos en dólares son mucho más: asesores colombianos,
gringos, chilenos y peruanos… Allí están en esa lista de vagos, los genios de
la democracia como el gran Gimoteo Zambrano, el viejo sinvergüenza de Adolfo
Salgueiro, la trapacera de María Teresa Romero, el super jalabolas de Fernando
Ochoa Antich, la muerma de Maruja Tarre Briceño (que a Sanín todos los hijos le
salieron ladrones), el borrachito Adolfo Taylhardt, la cacactua imparable de
Ana Julia Jatar, el cerdo lacayino de Julio César Pineda, el hijo de gato ladrón
Freddy Lepage, el gritón insaciable de Rafael Simón Jiménez, el redundante
tracalero de Milos Alcalay, el viejo llorón de Victor Hugo de Paola, entre
muchos otros.
Ya todos saldrán a
decir que Chávez persigue a muerte a quienes no comulguen con su proyecto
tiránico. Esta ha sido una de las grandes tragedias de Venezuela, que cuando se
inició la revolución bolivariana teníamos tantos ladrones adecos y copeyanos que
era imposible luchar contra ellos. Nadie puede meter en la cárcel a más de dos
millones de delincuentes y entonces hemos tenido que aprender a convivir y en
muchos casos a gobernar con ellos. Si con el caso de Manuel Rosales, al que se
le tienen todas las pruebas para meterlo cien años en la cárcel, resulta casi
imposible condenarlo, ¿cómo sería si se destapan los casos de esos otros
lagartos de su estirpe que señorean como grandes dirigentes de la oposición en
toda la geografía venezolana?
Ahora pretenden
llevar ante la CIDH un expediente que fue admitido en ese
organismo en 2007, por persecución política y violación de los derechos humanos
del pobre Manuel. Incluso hacen gestiones para que una comisión se traslade a
la OEA, otra a La Haya, una tercera a la UNESCO y la cuarta a la Casa Blanca. Querrán
hacer ver que Rosales es mucho más importante que Posada Carriles y que merece
protección y ayuda de la comunidad democrática internacional. De que hay que tomar
medidas excepcionales para preservar la integridad, libertad y derechos de
Manuel Rosales, el único hombre que puede y deber salvar a Venezuela.
Todos
los elementos jurídicos habidos
y por inventarse los han metido en la causa: violación de los
derechos a la libertad personal, al debido proceso, a la protección judicial y
a la amenaza de violación del derecho a la vida e integridad física en su contra,
persecución despiadada, etc. En el comunicado enviado se habla de un espantoso
cuadro fáctico de persecución política por parte de las autoridades venezolanas,
y se insiste en "medidas indispensables y urgentísimas" a favor del
alcalde.
Pero
la atajaperrera estremece los cielos porque también se está a punto de producir
una sentencia en el caso de los comisarios Simonovis, Vivas y Forero, y otros
orondos representantes de la IV. Contra Capriles Radonsky hay ya cartapacios de
delitos nuevos, que él les encanta acumular por docenas para después cagarse lentamente
en ellos. Al mismo tiempo el vomitivo de Ramón Martínez ladra
como una perra por una obra en la autopista de Oriente, que él dice fue dañada
por una onda sísmica “irreverente”. Por esa pantalla hoy derrumbada se llevó
Martínez más de 50.000 bolívares fuertes. “Pero si eso es una pendejada”, no se
cansaba de repetir Martínez ante la AN. También es otro perseguido político. Y su
caso también va para la CIDH. En la CIDH hay 589 casos de ladrones venezolanos
que están siendo perseguidos por el déspota Chávez. El Martínez chillaba como
una rata: "Por disidente, ahora soy un delincuente. En 2002, cuando
defendí la Constitución, no era delincuente… Quiere Hugo concentrar el poder,
como Stalin y Mao, y representa un capitalismo de Estado, no el socialismo. Con
Manuel Rosales y los disidentes hay persecución. Si el Presidente enrolla para
ahorcarnos, le digo: ¡tenga cuidao!”. Qué les parece.
jsantroz@gmail.com