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Nota escrita por Manuel Freytas el 8 de Marzo de 2004
3 días antes del atentado en Madrid
Por: Manuel Freytas - iarnoticias.com
Fecha de publicación: 14/03/04
imprímelo mándaselo a
tus panas
Hay algo que tienen en claro los asesores en
inteligencia de Bush: si no se produce algún
acontecimiento internacional relacionado con la
presencia del "terrorismo" en el mundo, el presidente
perderá inexorablemente su reelección a manos de Kerry
en la presidenciales del 4 de noviembre.

El aparato político y mediático de los demócratas
apunta noche y día a sus tres flancos más vulnerables:
la muerte de soldados estadounidenses en Irak, el
costo de la ocupación militar, y el déficit
presupuestario ocasionado casi en un 80% por el
despliegue militar de EEUU en el mundo.

Operaciones como la destitución de Aristide y la
ocupación militar de Haití fueron aprovechadas al
máximo por el aparato propagandístico de lo
demócratas, quienes se valieron del ex cura salesiano
en el exilio para denunciar el rol de la
administración Bush en su secuestro y derrocamiento.

La maquinaria electoral de los demócratas, aceitada
por los intelectuales "progresistas" y los medios de
prensa que se creen que Kerry es un poco más
"democrático" que Bush, explota al milímetro cada
movimiento en falso del presidente norteamericano.

La actual campaña electoral entre republicanos y
demócratas -a decir de muchos conocedores- adquiere
status de "canibalismo" y no hay límites entre sus
contendientes. Los demócratas que apoyaron las
invasiones de Bush a Irak y Afganistán, y que votaron
el presupuesto armamentista más grande de toda la
historia, no dudan en acusarlo de "militarista
excerbado" para echarlo de la Casa Blanca y ocupar su
lugar.

Los gigantescos negocios que rondan alrededor de la
administración norteamericana de turno (ver: Bush y
los negocios de la guerra) convierte a la Casa Blanca
en el bocado más apetecible para los grupos
capitalistas vernáculos, tanto armamentistas, como
petroleros o financieros, que quieren contar con sus
propios hombres en la presidencia de los EEUU.

Pero el "lobby judío" de Washington y el Pentágono que
rodea y planifica la política y los negocios de Bush,
no es un hueso fácil de roer, y su experiencia en la
inteligencia y las operaciones militares va a jugar,
sin ninguna duda, de contrapeso al aparato
comunicacional masivo controlado por los demócratas.

La competencia electoral entre la administración Bush
y los demócratas, es básicamente una guerra por el
poder. ¿Cómo se gana una guerra? De una sola manera:
destruyendo, controlando o sometiendo al enemigo.
Una guerra como la que sostienen Bush y los demócratas
por el control de la Casa Blanca, no es una guerra
militar, sino una guerra planteada en el terreno de
las operaciones psicológicas.

En este caso los tanques, portaaviones y aviones son
sustituidos por televisores, diarios y radios, y los
misiles son reemplazados por estrategias comunicación
y de acción psicológica orientadas a crear consenso y
apoyo público para destruir al contrario.

Las "denuncias", los "destapes" de información contra
el candidato Bush , cumplen la misma función
destructiva que los misiles y las bombas inteligentes,
pero en el teatro de las batallas mediáticas.

Estas técnicas de la "guerra sin fusiles",
perfeccionadas por la tecnología y el poder de
manipulación masiva de los conglomerados mediáticos
internacionales, juegan un rol esencial y decisivo a
la hora de sumar encuestas a favor y conquistar -en
este caso- a los electores norteamericanos.

Los primeros blancos de estas campañas son los propios
periodistas de mercado, quienes escriben notas o
"comentan noticias" ignorando que la mayoría de ellas
provienen de los servicios de inteligencia
estadounidenses enclavados en las direcciones o
consejos editoriales de los grandes diarios y agencias
internacionales.

Hoy en el Imperio ya no se venden campañas
internacionales y acción psicológica para imponer una
invasión militar, como las de Irak o Afganistán, sino
para dirimir que sector del poder norteamericano se va
a quedar con la administración y los negocios de la
Casa Blanca.

La experiencia del 11-S y sus secuelas posteriores
sirvieron -más que ninguna experiencia de campo- para
demostrar que la llamada "opinión pública
internacional" (que no es otra cosa que la opinión
fabricada por los medios masivos de comunicación) es
sensible y maleable a la aparición de cualquier
"amenaza terrorista".

Como nadie "contrainformó" masivamente que las
"amenazas terroristas" son manejadas por los expertos
de la CIA, y que el único beneficiario estadístico de
esas amenazas es el Imperio militar estadounidense,
las mayorías ignorantes, alienadas y masificadas por
la prensa internacional compran el "terror de Bin
Laden" con la misma unción que compran Coca-Cola o un
cantante fashion por televisión.

Por otra parte, está lo suficientemente probado que la
opinión pública estadounidense, que funciona con el
cerebro del Pato Donald y la psicología de Homero
Simpson, compra la guerra y el "nacionalismo" cada vez
que le presentan en riesgo la "seguridad nacional de
Estados Unidos", que es como decir que está en riesgo
su propio patrimonio en dólares.

Después de la voladura de las Torres Gemelas, las
campañas pacifistas contra la guerra digitadas
internacionalmente por algunos países europeos, sobre
todo, por Francia, salvo en las minorías
"progresistas" de EEUU, no hicieron ninguna mella en
el conjunto de la sociedad estadounidense que solicitó
masivamente a Bush que invada Irak y mate o encarcele
a Saddam Hussein.

Esta experiencia fáctica, más que ningún análisis
estratégico, es la que los especialistas tienen en
cuenta a la hora de evaluar las posibles derivaciones
y los resultados finales de la competencia entre Bush
y los demócratas por el control de la Casa Blanca en
el próximo período presidencial.

Y una pregunta clave: ¿qué podría impedir hoy que los
Rumsfeld, Wolfowitz o Feith, el corazón estratégico
del "lobby judío" que hace negocios con Bush,
implementen otra operación de acción psicológica
terrorista teniendo a Bin Laden y a Al Qaeda como
protagonistas principales?

¿Quién podría acusarlos con pruebas ante la "opinión
pública internacional" si los sectores de la CIA y de
la comunidad de inteligencia que les responden
hicieran estallar -por medio de sus grupos islámicos
infiltrados- blancos estratégicos en las principales
ciudades de Europa o -quizás- de EEUU antes de las
elecciones de noviembre?

¿Que razón de tipo moral, religioso o social podría
impedir que esta facción del capitalismo salvaje
judeo-norteamericano utilizara la herramienta de poder
que tiene en sus manos para "aterrorizar" de nuevo
-esta vez con atentados reales- a la sociedad
norteamericana y conseguir que Bush sea reelegido como
el "presidente de la guerra" por un nuevo período?
¿Imposible? Para los expertos que investigaron
profundamente los informes y las pruebas existentes
sobre la participación de un sector de la CIA en los
atentados del 11-S, la maniobra puede repetirse casi
como una operación de manual. Es más: si ocurriera,
todos los medios de prensa y el poder norteamericano
darían de nuevo su apoyo a Bush para que los defienda
de la "amenaza terrorista" que pone en riesgo la
seguridad nacional de EEUU.

El resto del mundo (incluida la izquierda que ignora
el rol estratégico de los medios en la nueva política
de dominación capitalista) se sumaría a las campañas
contra el "terrorismo internacional" manipuladas por
los grandes diarios y las cadenas internacionales de
radio y televisión.

IAR-Noticias fue el único medio que alertó por
Internet sobre el carácter de "globo de ensayo" que
tenían las "alertas terroristas" lanzadas por la
administración norteamericana a fines del 2003 y a
principios del 2004.

Estas operaciones de los halcones de Washington
cumplen la función de "testeo" de la reacción
internacional ante posibles atentados terroristas que
la CIA planea desarrollar tanto en Europa como en
Estados Unidos.

Los resultados obtenidos demostraron que las amenazas
solas-sin ningún atentado que las avale- ya no
producen ningún efecto duradero, y además los
mega-operativos de seguridad en los aeropuertos ya
producen fastidio y quejas de los viajeros
internacionales ante los gobiernos que las
implementan.

En términos psicológicos, el reflejo de "miedo
terrorista" condicionado mediáticamente pierde
relevancia ante la ausencia del hecho consumado.
La aparición, o "reaparición", de Bin Laden por
canales árabes controlados por la CIA, ya no causa
estupor ni atrapa el interés masivo de los
televidentes o consumidores de "información masiva".
Es este sentido los expertos coinciden: el equipo
estratégico de Bush, más precisamente sus expertos en
inteligencia y en acción psicológica, están lanzando
de nuevo distintos "globos de de ensayo" orientados a
explorar la predisposición, no solamente de la
sociedad estadounidense sino también internacional,
frente a una nueva aparición del fantasma terrorista
en Europa y en EEUU.

Ultimamente, y no por cusualidad, comenzaron a
circular los rumores de que el Pentágono tendría
acorralado a Bin Laden, quizás apresado, o quizás ya
habría negociado su entrega, o tal vez negoció antes y
la CIA quebró el pacto y decidió capturarlo atendiendo
a la necesidad superior de que le sirva a Bush como
"trofeo electoral" para aniquilar a su adversario
demócrata en noviembre. ¿Qué hay de cierto y de
mentira en esta usina de rumores lanzada por la prensa
internacional?

Como sucede cada vez que la CIA inicia una operación
mediática, las agencias internacionales comenzaron a
bombardear con versiones que aseguraban que EEUU y
Pakistán tienen "acorralado" al presunto líder de Al
Qaeda, y a su "número dos" el egipcio Ayman Al
Zawahiri, en la región tribal afgano-paquistaní de
Konar desde hace varias semanas.

En diferentes atentados con bombas en Irak, contra la
comunidad chiíta y contra los kurdos, el fantasma de
Al Qaeda y de Bin Laden como autores de los mismos
comenzó a ser agitado por los funcionarios de
Washington y por los portavoces de la ocupación
militar.

Para los expertos, hay una preparación del terreno
para una operación de acción psicológica en gran
escala con la figura mítica de "Bin Laden" y el
"terrorismo", cuyo punto de referencia debe buscarse
en las necesidades electorales de Bush.

A estos rumores constantes se agregó, hace dos
semanas, la filtración de la presunta captura del
guerrillero del turbante difundida por la agencia
estatal iraní IRNA, lo que, por lo menos, alimenta
sospechas entre los expertos de que la CIA podría
estar realizando alguna especie de "sondeo" o de
"globo de ensayo" sobre la repercusión que tendría la
captura de Bin Laden dentro y fuera de EEUU.

Los diarios y agencias internacionales (que
habitualmente actúan de "voceros" de las operaciones
especiales de la inteligencia militar estadounidense)
lanzaron una versión según la cual el comando de la
fuerzas estadounidenses en la zona tomó la decisión de
realizar una "ofensiva en gran escala" contra las
guaridas de mujaidines en la región de Konar.
De acuerdo a estas especulaciones el "fundador y
máximo líder de Al Qaeda" conoce a la perfección la
región de Konar, controlada por los jefes tribales
"pashtunes", desde los años ochenta cuando reclutó un
ejército de «muyahidines» de esta etnia que se
enfrentaron a la ocupación soviética de Afganistán,
cuando revistaba abiertamente como soldado de EEUU.
Esta teoría se sustenta en un presunto "viaje secreto"
del jefe de la CIA, George Tenet, a Pakistán, a
principios de febrero, y posteriormente del secretario
de Defensa, Donald Rumsfeld, los que habrían dado las
"pistas" de la preparación de una operación final para
detener a Bin Laden.

Hay que aclarar que la CIA no publica sus operaciones
secretas en ningún boletín oficial, y sus movimientos
solo trascienden a la prensa internacional cuando la
Agencia decide "filtrarlos" con algún objetivo de
"testeo", como podría serlo en esta oportunidad.
Es muy dificil que el lobby sionista que rodea a Bush,
particularmente la saga constituida por Rumsfeld,
Wolfowitz y Feith le entreguen los negocios de la Casa
Blanca a los demócratas sin disparar un solo tiro.

En los términos convencionales de la campaña
electoral, Bush pierde estrepitosamente las elecciones
en las encuestas y en los medios de comunicación que
mayoritariamente juegan para los demócratas.
Es imposible que el presidente norteamericano pueda
revertir esta tendencia durante los ocho meses que
faltan para las elecciones, sobre todo con el lastre
diario de la ocupación militar y los muertos
norteamericanos en Irak desfilando día a día por la
prensa internacional.

Los efectos "positivos" de la detención del ex
presidente iraquí le duró muy poco a Bush para su
medición exitosa en las encuestas electorales, dado
que la posterior oleada de ataques y muertos
estadounidenses opacó en pocos días la maniobra
propagandista de "Saddam capturado".

Esto abona la hipótesis de algunos especialistas que
sostienen que el Pentágono se estaría valiendo
nuevamente del Vevak (el servicio de inteligencia
iraní) para explorar y mensurar una posible operación
propagandística con el apresamiento de Bin Laden,
tanto en la sociedad estadounidense como en el plano
internacional.

Pero el punto crucial a determinar es cuanto le puede
durar a Bush el "efecto positivo electoral" de un
posible apresamiento de Bin Laden, y en todo caso,
cual sería el momento más oportuno para lanzar la
operación sin que se diluya antes de las elecciones en
noviembre.

Hace más de un año, en una de las tantas maniobras de
"sondeo", las agencias internacionales lanzaron la
versión de la "presencia de Bin Laden" en la región
afgano-pakistaní citando fuentes del servicio secreto
egipcio, que afirmaban que el "terrorista" había sido
detectado en varios lugares de esa zona.

Este rumor fue "confirmado" a la CIA -según un informe
oficial de la propia Agencia- semanas más tarde por
Jordania. Pakistán, a través de su servicio de
inteligencia (ISI), ratificó las informaciones, aunque
aseguraba que no se encontraba dentro de sus
fronteras.

Según el ISI paquistaní , Bin Laden circulaba con
total impunidad por poblados de la zona oriental de
Waziristán (Pakistán), luciendo un pequeño bigote e
incluso llevando gafas.

El nuevo "armado" de la aparición del terrorista
barbado por la misma zona, hace pensar a los
especialistas que la CIA y el Pentágono, valiéndose de
su brazo de inteligencia regional, el ISI paquistaní,
están preparando alguna operación propagandística de
envergadura que tendría a Bin Laden como protagonista
principal.

No hay que olvidarse de las estadísticas: gracias a la
"amenaza terrorista" constante de ese pálido hombre
flaco del turbante, EEUU pudo concretar exitosamente,
y con gran consenso en la sociedad estadounidense, dos
invasiones militares: Afganistán e Irak, con la cuales
el Imperio se aseguró el control estratégico de
reservas de recursos energéticos claves para el futuro
del mundo, y consolidó su dominio geopolítico-militar
en Asia y en la zona del Golfo Pérsico, corazón
petrolero del planeta.

Lo que falta determinar es "como lo van a hacer
aparecer" de nuevo al legendario Bin Laden. Hay solo
dos hipótesis posibles: Bin Laden "capturado" o Bin
Laden produciendo atentados de alto voltaje
estratégico en Europa o Estados Unidos.
No faltan por supuesto los que sostienen que, al
contrario de lo que está tratando de "hacer creer" la
CIA sobre la captura de Bin Laden, éste aparezca con
atentados reales a blancos estratégicos situados en
EEUU y en países como Francia, Alemania y Gran
Bretaña.

En el mundo de las teorías de inteligencia y de la
utilización política del terrorismo por parte de los
halcones todo es posible, incluso una nueva masacre
similar a la de las Torres Gemelas, pero esta vez en
Europa, más precisamente Francia, o Gran Bretaña,
países claves, donde una cadena de atentados
terroristas haría que la humanidad se olvide por un
rato largo de Bush y de los muertos de Irak.
Precisamente lo que más le conviene al lobby judío y a
los contratistas de la guerra.


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