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El mejor paro que pudo haber ocurrido fue el frenazo que le ha dado la OEA a la seudo coordinadora democrática, que se encuentra aún en shock y no atina –felizmente- ni siquiera en sus últimos disparos. El pronunciamiento de los militares involucrados en el golpe de Estado frustrado del 11 de abril los declaró culpables y confesos –con toda su camarilla de los civiles golpistas- ante el país y ante la comunidad internacional. Las componendas y habilidades de los juristas y letrados que redactaron y sancionaron su inocencia en el Tribunal Supremo de Justicia se desmoronó ante lo que todos sabíamos y comprendimos como una maniobra política que sólo produjo un exabrupto jurídico.
Ante los ojos del mundo, los medios conspiradores no les quedó otra cosa que informar los acontecimientos “en seguidilla” que se sucedieron ayer noche:
· La confesión de los golpistas, quienes en su desespero tenían como único objetivo incitar un levantamiento militar, desconociendo que no cuentan con mando castrense y no tienen ninguna ascendencia en el componente armado.
· La declaración “sorpresiva” de Gaviria en representación de la OEA invocando su respaldo al gobierno legítimamente constituido del Presidente Chávez e invocando el Art. 4 de la Carta Democrática.
· La “obligada” repetición por parte de los medios de comunicación de las declaraciones dadas a CNN por el Vicepresidente sobre la posición del gobierno.
La miope cúpula cívico-militar golpista, denominada coordinadora democrática no engañó nunca a la Comisión de la OEA, PNUD y Centro Carter. Sus reticencias para la firma del acuerdo democrático que establecía las cláusulas mínimas para el diálogo confirmaron sus intenciones ante los mediadores internacionales. El inexplicable método de convocar a una huelga de trabajadores por “múltiples razones políticas” proporcionó mayores elementos de desconfianza hacia sus acciones al demostrar al mundo que no consideran como obstáculos los daños causados a la Nación. Finalmente, su adhesión al pliego enunciado por los militares golpistas no sólo los desenmascaró sino que terminó de fracturar la alianza de los desertores.
Hoy día, los medios audiovisuales –muy a su pesar- transmiten las distintas opiniones a lo interno de la coordinadora sobre los hechos, concluyéndose la profunda división de intereses, la superficialidad de objetivos y la inexistencia de principios democráticos en sus miembros.
Así, como la oposición “esperaba” un desenlace de fuerza con el pronunciamiento militar, la ciudadanía, y especialmente los partidarios del gobierno esperan la aplicación de la ley sobre los culpables. La actuación político-diplomática de Venezuela le ha permitido desenmascarar a los terroristas, y ha confirmado su indefensión jurídica, léase crisis de gobernabilidad, se sustenta en los dolosos arreglos y manejos que se suceden en el poder judicial.
Ante la oportunidad irrepetible del respaldo internacional y la incapacitación política de la coordinadora democrática, sólo queda poner a derecho a todas aquellas personas indiciadas o sujetas de averiguación civil o penal por “insubordinación constitucional”. Así mismo, valdría la pena considerar la revocación de aquellos magistrados que quebrantaron el espíritu constitucional con la sentencia que absolvió a los militares golpistas.
Carmen de Lourdes Vargas
cdlvargas@hotmail.com
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