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Muy fuerte está la polémica de las firmas chimbas para convocar a un referéndum revocatorio al mandato de nuestro Presidente Hugo Chávez Frías. Por mucho tiempo, le hemos insistido a la oposición que, si no les gusta el actual Presidente democráticamente electo, pues acudan a un instrumento que democráticamente fue incorporado en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, que no es otro que la figura del referéndum revocatorio.
Ya los opositores tuvieron una oportunidad, y la fallaron. Así que no les quedó más remedio que recurrir al fraude, como siempre lo han hecho. Por donde yo vivo, en Cumaná, únicamente tuvieron colas en los centros de recolección de firmas los días viernes y sábado, porque domingo y lunes llegaron unos contadísimos rezagados; los itinerantes también tuvieron más trabajo los primeros días, y los otros dos ni se vieron. Pero la sorpresa es que, el día lunes habían duplicado el número de firmas recaudadas hasta el sábado, sin que nadie haya firmado. En mi circuito específico, no alcanzaron el 20% de electores, mínimo necesario para convocar al referéndum.
Así, al ojo por ciento, si proyectamos mi circuito a todo el país, el nivel del fraude sería de alrededor de 45% del total de firmas presentadas, es decir, el 45% de 3.402.000 firmas, es decir, 1.530.900 firmas falsas, y solamente 1.871.100 firmas buenas, cifra cercana al 1.900.000 del que hablaron Ramón Escovar Salom y su hijo, y que se parece a la que maneja el Comando Ayacucho.
Es decir, no tienen las firmas suficientes para poder convocar el referéndum revocatorio, y si aún así se convocara, lo perderían de calle.
Pero viendo tanta molestia y el peligro que representa prolongar la situación, alguien pensará que por qué no les damos el referéndum les ganamos abrumadoramente, les demostramos a lellos y al mundo que el chavismo es mayoría, y así les tapamos la boca para siempre, hasta que presenten un candidato presidencial en el 2006. Si estamos súper seguros de que lo vamos a ganar, ¿por qué no convocarlo?
Hay dos argumentos. El primero lo dijo una vez el entonces canciller Roy Chaderton Matos: "No somos un gobierno suicida ni con vocación de autodisolverse; si quieren referéndum tendrán que hacer los méritos para lograrlo" (cita aproximada, no textual), porque los escuálidos querían que el mismo Chávez utilizara una de las posibilidades de convocatoria, y que él mismo lo convocara y les hiciera la segunda a éllos.
Para los que estamos conscientes de que estamos honestamente sobrados, les daríamos el referéndum, y así mataríamos a la serpiente por la cabeza. El asunto es, señores, que con la gran capacidad que tienen esta gente de hacer trampa, y con el gran respaldo financiero que tienen (nada más y nada menos que el mismo gobierno de EE.UU.), en una elección real de un día pudieran hacer una trampa descomunal que hasta los propios chavistas creeríamos los resultados por un tiempo, y si ahora 2 meses después es que hemos comenzado a desmontar la trampa del megafraudazo, ¿se imaginan entonces que el día del posible referéndum se anuncie oficialmente que Chávez es revocado, y que 2 meses después comiencen a surgir los indicios ciertos del fraude?
Y 2 meses después hemos comenzado a desmontar el fraude, y eso que estamos en el gobierno. ¿Lo podríamos hacer estando en la oposición y perseguidos (o encarcelados, muertos o exiliados)?
Ya liberados del miquilenismo, vamos a probar al nuevo CNE en los próximos comicios regionales, y si se comporta bien, propongo que el mismo Chávez use sus facultades, y convoque al referéndum, y terminemos de restregarles en la cara a los dirigentes de la oposición que la mayoría del pueblo quiere a su revolución y los rechaza a ellos.
josegonzalezcumana@yahoo.com
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