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Impunidad cimiento de corrupción
Por: Mario E. Cordero Ceballos / Panorama
Fecha de publicación: 21/02/04
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tus panas
L a corrupción es una de las taras más perjudiciales que heredamos los venezolanos y latinoamericanos, desde la Colonia y posteriormente con el logro de nuestra independencia.

Cuál sería el primer gobernante que nos transmitió si se puede decir esos genes de la corrupción, que aún, a principios del siglo XXI, no hemos erradicado de la administración pública.

Bolívar la combatió con énfasis, fue ejemplo, de desprendimiento y pulcritud en el manejo de los dineros públicos, pocos lo copiaron; extendiéndose por América, el dechado contrario, del cual no escapan hoy, ninguna de las naciones latinoamericanas.

Bolívar, soldado que peleó durante los más hermosos años de su vida, la combatió con especial severidad; pero otros, no continuaron su labor. Lamentablemente murió todavía joven, sin tener la oportunidad de retirarse a un lugar de estas tierras, a mirar con tranquilidad y poder evaluar los esfuerzos que realizó.

Bolívar sufrió en carne propia, grandes desengaños, acusaciones y calumnias de sus enemigos, en quienes imperaba el odio, el rencor y la calumnia, reforzada por la envidia de quienes no fueron capaces de superarlo. Sin embargo, es imposible descartar, que como ser humano, no hubiese cometido errores, pero jamás pasó por su mente, mantenerse en el poder para someter bajo su mandato a los ciudadanos y los pueblos... "Nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle, y el se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía". (Simón Bolívar).

El peculado y el robo se expandieron por toda América como la mala hierba, lapidando los dineros del estado. Así nacieron y se multiplicaron una serie de caudillos y autócratas, por medios ilícitos y torcidos, alcanzaron reunir grandes fortunas.

En Venezuela, Páez, el llanero que tanto luchó por nuestra emancipación, para 1809 no poseía "bienes algunos" dedicado a la guerra y política dejó una fortuna enorme, especificada en su testamento de 1865.

Guzmán Blanco pregonaba con descaro su fortuna, en 1879. Recordemos, su primera presidencia la comenzó en 1870; para 1879 tenía en el solo Banco de Londres, diez millones de pesos. El número de casas que llegó a tener en Caracas era desmesurado, a éste lo emularon otros mandatarios. Que con J.V. Gómez en el siglo XX continuó la honda expansiva de la corrupción, consumiendo las arcas del Tesoro Nacional.

Hasta el momento, nadie le ha colocado obstáculos al saqueo del erario público.

Bolívar, presidente de Colombia, no cobraba ningún sueldo, y siendo el dictador del Perú hubo de conocer la asquerosa corrupción que el honesto Revenga le denunciaba; comprobada por otro probo venezolano Pedro Gual, cuando le correspondió organizar la Hacienda Pública de la Gran Colombia.

No pretendo elogiar a Bolívar santo, mas fue amante de la libertad, responsable y honesto en el manejo de los bienes nacionales; nadie lo puede negar. Mientras sus adversarios envidiosos y con ambición por el poder, lo persiguieron hasta lograr desmoronar la Gran Colombia, y para con el triunfo del regionalismo, iniciar la guerra entre hermanos, hasta llegar a pedir la expulsión del Libertador. Ocurrió en el Congreso de Valencia en 1830, donde el Dr. Ángel Quintero, que de ángel, no tenía sino el nombre, propuso que Bolívar fuese asesinado si pisaba suelo venezolano. Para qué negarlo, durante este período, el vencedor de Mucuritas y de las Queseras del Medio, reaccionó muy mal contra El Libertador, error, que tal vez quiso subsanar con la repatriación de sus restos en 1842.

"Al desaparecer El Libertador, y en la onda de la reacción generalizada de inmediato contra su doctrina y su política, el continente americano como posibilidad unitaria, y en vez de una comunidad puntera para el servicio del hombre, para equilibrio entre Europa y los pueblos explotados, en vez de ser la tierra -como Bolívar- de la libertad y la justicia, con desarrollo, igualdad, progreso, con planes ciertos y horizontes despejados para el porvenir, se convirtió exactamente en la antítesis de aquellos ideales. Tiranía e injusticia, atraso, desigualdad, opresión, miseria", apunta el historiador L. Salcedo Bastardo.
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Mario E. Cordero Ceballos / Panorama


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