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Día del periodista: Algunos no merecen felicitaciones
Por: "Ciudadano Democrático"
Fecha de publicación: 27/06/02
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"Los medios de comunicación nos están imponiendo la verdad, la verdad de ellos, que además es la verdad de un sector de la oposición, y no se nos permite tener acceso a todas las verdades".
Vanesa Davies (Periodista)

Hoy es quizás una fecha ideal para tocar el tema referente a los periodistas y comunicadores, pues hoy se celebra su día. Y es que en estos tiempos tormentosos de comienzos de siglo, nuestro país se encuentra sumergido en una profunda crisis política de la cual muchos de ellos son protagonistas. Este artículo se refiere sólo a un grupo que mancha tan loable profesión, a un grupo que perdió la ética y antepuso sus intereses contradiciendo los principios del periodista.

Sería un error lanzarlos a todos en un mismo saco y apuntar contra ellos las metrallas de las criticas y los reclamos por sus actitudes, pues muchísimos no se han prestado al juego político. Sin embargo muchos decidieron participar activamente en esta obra, bien sea con intención o por omisión. Esta batalla se presagiaba desde los tiempos de la campaña electoral del 98, donde ya muchos evidenciaban su animadversión contra el entonces candidato Hugo Chávez, criticaban su discurso y evitaban mostrarlo mucho. Incluso pocos días antes de las elecciones y ante el inminente triunfo de Chávez, el Diario El Universal publicó en primera plana un titular a grandes letras señalando que Salas Romer punteaba abiertamente las encuestas con más del 60%, sin embargo no aclaraban que esa cifra era tomada de una encuesta elaborada por ellos a través de su página Web y que para nada era muestra real del sentir de la gente. Desde ese instante me di cuenta que el gran problema político de Chávez lo encontraría en los medios y en los comunicadores.

Lamentablemente para ellos, no se pudo detener ese caudal de votos que acompaño al irreverente candidato y le otorgo la Presidencia; sorprendidos, apesadumbrados y un poco disminuidos las voces antichavistas de los periodistas y medios callaron por un corto periodo de tiempo esperando la reacción de los políticos opositores. Una vez más se frustraron, pues su candidato y principal opositor de Chávez paso a retiro temporal dejándolos sin un líder. Con una oposición política inexistente, una popularidad increíble del presidente, los medios no hallaban el rumbo, estaban obnubilados. Entonces llegaron los días de los referéndums y posterior convocatoria a elegir a los candidatos a la Asamblea Nacional Constituyente, allí dispararon de nuevo sus dardos, avivando primero el debate sobre la inconstitucionalidad del decreto presidencial que consultaba al pueblo sobre si se quería o no una nueva constitución, luego magnificando la abstención en dicho proceso y meses más tarde cuando reclamaron airadamente el derecho a la libertad de expresión e información veraz mientras se discutía el articulado referente al tema.

Ya habían anunciado Marta Colomina y Cesar Miguel Rondón meses antes en entrevista dada a la Revista Primicia (09/02/1999) para un artículo especial titulado " Chávez manda, ¿Quién se opone?, su intención o visión de hacer oposición al gobierno. Y cito parte de la misma:

"RP- ¿La oposición ya no vendrá de los partidos?
MC- En cuanto a la oposición partidista, sí la hay. Lo que ocurre es que no tiene crédito porque está representada por los viejos partidos del estatus...Nos corresponde entonces a los medios de comunicación estar muy atentos y vigilantes, ser una especie de perro guardián de los gobiernos"

"RP-Con la debilidad que exhiben los partidos de oposición, ¿quienes tomarán sus banderas?
CMR-No sé. Quizás la iglesia. Lo que se siente es que este nuevo país que estamos inventando, debe inventar también una nueva oposición que no está en los partidos políticos."

Estos mismos señores junto a José Domingo Blanco, Fausto Malave, Ana Vacarella (para ese entonces en RCTV), Roberto Giusti, Nitu Perez Osuna, Macky Arenas, Carlos Fernández y otros, constantemente demostraban su desagrado hacía el gobierno y sus políticas, ciertamente no estaban obligados a no hacerlo, pero cometieron el grave error de auto erigirse como los abanderados de la oposición política aupados por los medios en los cuales laboraban, por otra parte los noticieros tergiversaban y desvirtuaban la noticia y omitían voluntariamente lo que pudiese favorecer al gobierno.

Entonces llegó la constitución y su abrumadora aprobación popular vía voto, algo nunca antes visto. Sin embargo sucedió Vargas y tuvieron que acallar un poco sus voces ante la tragedia; fue cuando apareció una valiente periodista de El Nacional, que denuncio algunos atropellos y vejámenes contra los derechos humanos, Vanessa Davies irrumpió en la escena causando malestar a algunos chavistas y satisfacción a los contras, pues denunciaba al gobierno en un momento tan complicado. Vaya chica, se convirtió en la heroína mediática para ese grupúsculo periodístico.

Paso Vargas y volvió el debate político, vino la fractura de los miembros del 4F y rápidamente se plegaron al candelero, llegaron las descalificaciones y auparon al posible candidato que los liberara del martirio chavista. Para ese entonces el tono presidencial subió motivado la nueva campaña, lo que les daba armas para denunciar su autoritarismo, atropello a la libertad de expresión y cuanta cosa les pasará por la mente. Globovisión y sus compañeras seguían enfrascadas en agitar el avispero y no tardo en aparecer el voluntario que les lanzará la mano. Pretendían permanecer jugando a la política sin ser tocados, su imagen en algunos sectores del pueblo seguía decayendo lentamente.

Tuvieron que darle una oportunidad a su odiado enemigo; para ese entonces candidato nuevamente, pues, no les quedaba más remedio y el hombre se paseó por sus programas e imagino les revolvió la bilis a todos y cada uno. Una vez más resulto electo presidente y su indignación era insostenible, fue entonces cuando no les quedó más remedio que comenzar su campaña abiertamente y sin mascaras, le hicieron el juego a cuanto show apareciera con el fin de ir destruyendo la imagen y popularidad de Chávez, vinieron los 1500 espías cubanos, el caso Ballestas, el caso Montesinos, el traslado del líder guerrillero colombiano a Cuba ( caso que desmintieron a medias en letras chicas luego de presentarlo en grandes titulares), hasta llegar a los shows de los militares; vale destacar que todos estos casos fueron tratados con características similares y por períodos de tiempo similares. Es decir una campaña sistemática y planificada, no sé si por ellos, pero de la cual formaban parte voluntaria.

Durante ese periodo pidieron rectificación, denunciaron hasta en la corte vikinga los atropellos de los cuales eran objeto, crearon fantasías como la de Napoleón, único periodista perseguido que se va y viene sin rajuños. Entonces sus acciones empezaron a calar en un importante sector de la clase media, comenzaron a alzar la voz y a aglutinar a diversos sectores de la vida nacional, no necesariamente representativos del sentir de la mayoría, a satanizar a grupos como los círculos bolivarianos y todo el que fuese partidario de Chávez adjetivándolos como hordas salvajes y más, le susurraban a las Fuerzas Armadas. Para su sorpresa, Chávez accedió a la tregua y rectificación que tanto pedían pero esto salía de sus planes y era sólo parte de su discurso. Se quejaban de las cadenas, pero nos encadenaban con cuanto movimiento opositor aparecía como las más de 3 horas que tuvimos que ver al insulso coronel Soto en la Plaza Altamira, a la que luego denominaron "La Plaza de la Libertad", Sentían que su momento estaba por llegar no daban "ni un paso atrás", auparon a los "pedevesistas", cubrieron cada segundo de su paro y los llevaron hasta Chuao, es mejor que no tratemos de sumar cuanto minutos de cobertura periodística le dieron al asunto, durante todo este tiempo el resto del país desapareció, todo se circunscribía a Chávez y como sacarlo.

Y llegó el 11 de abril, no podían esperar más, era su momento, la alegría los embargaba internamente, editores y periodistas opositores se esmeraron en cubrir cada detalle, en arriesgar hasta sus vidas de modo de hacer ver como se pedía, se quería y se necesitaba la salida del presidente. Chalecos antibalas, posición en los techos de los edificios, diagonal o de frente a los francotiradores, cascos, todos estaban preparados para el show del cual formaban parte activa, y todo se dio como lo esperaban, allí estaban los muertos y allí estaban sus comentarios señaladores que decían cuan asesino era Chávez, no se daban cuenta que muchos de los muertos llevaban boinas rojas o eran efectivos del gobierno, igual los hacían ver como miembros de la oposición que llego pacíficamente hasta allí y que para nada fue instigada a marchar hacia la muerte. Luego de "recuperar la libertad y embriagarse de placer" ante la salida de Chávez mantuvieron su trabajo durante el día siguiente haciendo ver como los chavistas eran perseguidos como asesinos, por si quedaban dudas claro está. Allí fueron factor fundamental los periodistas de los noticieros de TV.

Pero perdieron una hoja del libreto, el sábado el pueblo reacciono, y ante su silencio cómplice se destruyo su novela, nada pudieron hacer en su intento aberrante de ocultar la noticia como nunca antes sucedió en la historia del periodismo, despidieron a Izarra, boicotearon a Davies ( la misma heroína del pasado) quienes reclamaban informar la verdad, silenciaron sus voces y las de otros tantos. Desvirtuaron sin mascaras su profesión. Lloró Sapene, lloró con culpa, olvidaron los muertos del 12 y 13.

Hoy esos periodistas oscurecen la historia de la profesión, como mencione antes, unos por voluntad, otros por omisión, unos no tuvieron el coraje como Villegas, Enckhout, Davies, Izarra y otros tantísimos periodistas que tuvieron el valor de decir la verdad, de negarse a sesgarnos la información, de cubrir los hechos. A estos últimos, nuestros respetos, a los que hice alusión durante este artículo no sabría si pedirles rectificación o simplemente que se marchen y den paso a una generación limpia de comunicadores que sea capaz de apartar sus intereses y preferencias, de su trabajo; la ética es el principio fundamental de toda profesión, no la enloden con sus actos.

¡NO AL SESGO DE LA INFORMACIÓN!

"Ciudadano Democrático" ciudadano0@lycos.com

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