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¿Cuál es la estrategia del imperio para derrocar a Chávez?
Por: Círculo Bolivariano Ezequiel Zamora, Movimiento 13 de Abril
Fecha de publicación: 16/02/04
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El elemento más resaltante del actual momento político es la evidente decisión del gobierno de los Estados Unidos de intentar derrocar por cualquier medio al gobierno de Hugo Chávez. La solicitud de referéndum revocatorio hecha por la oposición es el eje de la estrategia conspirativa imperial.

La presión del gobierno de los Estados Unidos, manifestada profusamente en los últimos meses (desde agosto de 2003), esconde una nueva estrategia golpista que pudiera tener expresiones violentas en el contexto de la disputa política por el referéndum revocatorio. Tenemos la certeza que ese plan violento existe, y su posible implementación está a la vuelta de la esquina.


Los Estados Unidos, como potencia hegemónica del mundo globalizado, no va a permitir que un gobierno de la periferia subdesarrollad se erija en paladín de la lucha social popular contra el modelo de capitalismo neoliberal que han impuesto en el mundo desde hace varias décadas. Este objetivo de derrocar a Chávez trasciende al actual gobierno guerrerista republicano, y es en general una necesidad del imperio como tal (para los que se hacen ilusiones con un triunfo demócrata en USA). Si no lo hace, deja de ser imperio . Esto, por supuesto, no significa necesariamente que vaya a lograr ese objetivo; los imperios también pueden ser derrotados.

El imperio ha impuesto en los últimos seis meses una nueva estrategia golpista a una oposición venezolana sumamente debilitada. Los medios de comunicación privados llevan la batuta en esta nueva conspiración imperial, y sus protagonistas políticos son los mismos del carmonazo y del paro petrolero. De las afirmaciones amenazantes de la oposición referidas al próximo estallido de acciones violentas si el CNE no aprueba el referéndum, deducimos lo siguiente:

· La estrategia reúne nuevamente a diversidad de acciones mediáticas, políticas y militares, que intentan converger todas en un momento similar al 11 de abril.

· En lo mediático, ya hemos visto cómo resucita la misma euforia fascista de las intentonas golpistas anteriores, cuestionando al gobierno por todos los flancos y creando una matriz de opinión que justifique cualquier cosa.

· En lo político, intentan presentar ante la comunidad internacional que las instituciones en Venezuela han dejado de funcionar democráticamente. Planean retirarse del CNE, de la Asamblea Nacional, del Tribunal Supremo, y crear así una profunda crisis institucional que pueda servir para justificar la intervención de organismos internacionales como la OEA.

· En lo militar, a toda prisa avanzan en la compra de conciencias entre los militares activos para intentar un alzamiento que acelere la crisis. A la vez, preparan sus fuerzas paramilitares para intentar acciones de comando contra los centros de poder (Miraflores principalmente), acariciando el magnicidio presidencial como una solución que muchos voceros opositores ya han propuesto en forma pública.

· Como una combinación política y militar, no debe dejarse de considerar la vertiente fronteriza, y la posibilidad de querer profundizar la crisis mediante un intento separatista, un ataque paramilitar colombiano u otras alternativas que parecieran estarse dibujando en el territorio zuliano. Es preocupante el accionar reciente de la fuerza armada nacional en acciones que a todas luces son realizadas en acuerdo con el paramilitarismo y el propio ejército colombiano, en la frontera norte del Estado Zulia. Si tenemos claro el papel del Plan Colombia en la estrategia imperialista hacia Latinoamérica, veremos lo peligroso de estos indicios de colaboración entre militares venezolanos y colombianos. Chávez no es sólo un objetivo de los gringos, es también un objetivo de la oligarquía colombiana. Los intereses del pueblo venezolano, de la nación venezolana, son totalmente opuestos a los de la oligarquía que gobierna en Colombia.

· Es de esperar que en los próximos días los conspiradores intenten un nuevo baño de sangre que actúe como detonador de la conspiración. Recordemos el papel jugado por la masacre de Puente Llaguno, y lo que intentaron repetir con la masacre de la Plaza Altamira. Van a intentar crear una situación con muchos muertos, posiblemente líderes políticos (a falta de masa en la calle), para justificar la ejecución de sus siniestros planes golpistas.

· La deserción, la traición, el salto de talanquera, está nuevamente en el tapete. Hay muchos millones de dólares rodando, y muchos pseudo-revolucionarios que se volverían locos si les ofrecen algo así.

La situación al 15 de febrero:

Las ideas anteriores fueron escritas hace una semana. ¿Porqué no se ha implementado el plan conspirativo de la oposición? Si analizamos las premisas del nuevo plan golpista, vemos que uno de los aspectos contemplados en él, referente a la crisis política institucional, no se ha podido concretar hasta el presente. La razón de ello puede buscarse en las mismas contradicciones internas que vive la oposición, en la cual existen diversas apreciaciones del momento, sectores que se ubican abiertamente en la ejecución de este nuevo plan golpista, mientras hay otros sectores que se oponen o que por lo menos no lo alientan expresamente.

Esto no significa que esa crisis institucional no puedan desatarla en las próximas semanas. Bastaría con que se retiren del CNE los dos escuálidos para lograr un impacto significativo a nivel internacional. La crisis política también puede desatarse mediante el asesinato de algunas personalidades relevantes de la oposición.

El viernes 13 estaba en marcha un plan conspirativo que fue desactivado sobre la marcha. Se pudo apreciar el inicio de un nuevo saboteo tecnológico, con el saboteo de las páginas web del gobierno. A lo largo de la semana, la violencia en diversas ciudades del país tenía el objetivo de “calentar la calle” para algo que sucedería el fin de semana. Las declaraciones de personalidades como el ex-CSJ Duque Corredor y de Álvarez Paz, llamando abiertamente al inicio de acciones violentas, indicaban que el plan estaba en pleno desarrollo. Pero los actores institucionales no se movieron tan rápidamente, no pudieron hacer consenso, y la propuesta del CNE de dar resultados el 29 de febrero, junto al apoyo recibido por la delegación de la OEA y del Centro Carter, metieron en el congelador, por ahora, al plan golpista. El propio gobierno norteamericano, tal vez dando la señal previamente establecida, detuvo el plan al anunciar su apoyo a lo declarado por la OEA y el Centro Carter.

La oposición sabe que por la vía de la movilización de calle no puede sacar a Chávez. Es para ellos cuesta arriba crear una situación parecida a la del 11 de abril. Tienen que moverse en un terreno más restringido, pero en el cual tienen bastante fuerza, porque de cualquier manera el imperio sigue siendo el imperio, los dólares y las amenazas ablandan a muchos oportunistas, y el bombardeo mediático pega en los débiles de espíritu. Lo sucedido con la Disip y el señor Zamora es indicio probable del grado de infiltración que el enemigo sigue teniendo en los cuerpos de inteligencia gubernamentales.

No está demás recordar que un escenario probable de la estrategia conspiradora es utilizar a personajes del propio gobierno como ejecutores de acciones violentas que puedan generar una crisis. Incluso los eventuales planes de magnicidio pueden utilizar a personajes del entorno de Chávez, imitando la estrategia que la CIA utilizó para invadir Granada en 1983. Aclaramos que estos son escenarios probables, no es segura su realización (analizamos el momento político, no predecimos el futuro, como pretenden hacer algunos periodistas).

El imperio desea una crisis violenta, porque sabe que un eventual referéndum no es garantía de victoria para la oposición, y por el contrario un triunfo de Chávez terminaría de aplastar por años cualquier esperanza de desplazarlo del poder y detener el proceso revolucionario. Por ello, podemos concluir que el peligro no ha pasado, que la debilidad de la marcha opositora no implica su derrota, y que el escenario golpista aún está montado.

¿Cuál debe ser la estrategia de los revolucionarios?

· Ratificar que el enemigo fundamental del proceso revolucionario sigue siendo el imperialismo y sus representantes directos en Venezuela. El triunfo de estos factores significaría el aplastamiento del movimiento popular revolucionario que se ha fortalecido en estos cinco años de proceso transformador. Hay que unir fuerzas en el enfrentamiento decidido y sin cuartel contra el nuevo asalto a la constitucionalidad que intenta la oposición.

· No perder de vista que el pueblo venezolano debe comenzar a jugar un papel cada vez más estelar en la conducción de la revolución. No podemos seguir siendo el bateador emergente que pega el jonrón cada vez que se presenta una crisis, para que sigan dirigiendo las pequeñas elites burocráticas que usufructúan el poder a nombre del chavismo. Una nueva intentona debe ser combatida y derrotada por todos los medios, pero al mismo tiempo hay que sacar de una vez del poder a los tránsfugas solapados que han logrado permanecer al frente del proceso sin tener la menor identificaciónpolítica e ideológica con el mismo.

· Es imprescindible la unidad programática y organizativa de las fuerzas revolucionarias venezolanas. La dispersión actual no garantiza capacidad de acción alguna como para influir en el desarrollo de los acontecimientos. Ya basta de que cada grupo se autoproclame como la vanguardia más esclarecida. No hablamos de partido único ni nada parecido. Hablamos de crear los mecanismos básicos para actuar en base a un mismo programa política y con unos acuerdos organizativos que abarquen a todo el país.

Círculo Bolivariano Ezequiel Zamora
Movimiento 13 de Abril
Maracaibo, 15 de febrero de 2004
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Círculo Bolivariano Ezequiel Zamora, Movimiento 13 de Abril


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