Nota de aporrea: Publicamos este artículo para que tengamos el ojo pelado acerca de lo que se opina del proceso venezolano en el exterior, y acerca de la política exterior del gobierno venezolano.
El artículo original apareció en la revista TIME el 12 de Octubre de 2002. La versión electrónica original en inglés se encuentra en: http://www.time.com/time/world/article/0,8599,364314,00.html
Traducción para Aporrea de G.J. Mata.
(Sábado 12 de Octubre) El próximo miércoles el Presidente Hugo Chávez debe, supuestamente, responder a cientos de manifestantes que marcharon en Caracas y le dieron un ultimátum: renunciar, convocar inmediatamente a un referéndum o enfrentar un paro laboral y empresarial. Pero Chávez, cuya demagogia de izquierda radical ha polarizado a este país rico en petróleo, puede darse el lujo de ignorar este reto. Y no solamente por el hecho de que los pobres venezolanos, 80% de la población venezolana, están de su lado. Por el momento Chávez cuenta con un nuevo e inesperado aliado, George W. Bush.
Antes de que los Estados Unidos comenzara, en el verano pasado, a moverse hacia una guerra contra Iraq, Chávez y Bush podían difícilmente llamarse amigos. De hecho, Chávez perdió todo chance de convertirse en "pana" de Bush cuando, hace dos años, visitó a Irak y llamó a Saddam Hussein "mi hermano". Además, Chávez luce su boína roja, el símbolo de su revolución, con el estilo provocador, anti-yanqui, del Ché Guevara, lo cual no ha ayudado mucho tampoco. Y tampoca ayuda la forma en que Chávez reta a su oposición pro-yanqui, la que casi lo derrocó el pasado abril. (Con el apoyo encubierto, según sus seguidores, de la administración Bush, que niega esta aseveración.) "Mis opositores son como atletas quemados que tienen que meterse droga para mantenerse en la carrera," dijo Chávez cuando 200,000 de sus admiradores marchaban recientemente en Caracas. Dado todo esto, ¿qué pueden tener en común Chávez y Bush?
El pétroleo, por supuesto: Chávez, de 47 años, controla las reservas más grandes del hemisferio, a menudo proclamadas como el alivio a largo plazo de la dependencia estadounidense en el Medio Oriente. Y con su economía al borde de un abismo como el de la Argentina, Chávez necesita vender mas petróleo, especialmente en un momento en el que la crisis financiera tiene a sus enemigos militares ansiosos de lanzar otro golpe de Estado. (Recientemente el Vice-Almirante Alvaro Marín Fossa, el segundo en el rango de poder militar, renunció como protesta al gobierno de Chávez.) Mientras tanto, los Estados Unidos, que se prepara para un caos en el mercado petrolero, necesita un proveedor confiable.
Como resultado, funcionarios del gobierno de Chávez dicen que es mas que una coincidencia el que él no haya dicho ni pío sobre Hussein en los últimos meses, o que haya respaldado el reciente discurso de Bush, condenando al líder Iraquí ante la ONU. De hecho, la insurreción que Chávez enfrentó en abril pasado, que el frecuentemente identifica como un ataque terrorista, lo ha hecho brindar más apoyo a la guerra contra el terrorismo. "Yo admiro los Estados Unidos, como cuna que es de Abraham Lincoln y Martin Luther King," él dice ahora. "Yo quiero que los americanos sepan que nuestra revolución se sustenta en sus ideales." Por su parte, la Administración Bush advierte a los "gatillo-alegre" Generales venezolanos que no reconocerá ningún derrocamiento inconstitucional de Chávez. La Casa Blanca "no estaría diciendo esto si no hubiera decidido que tenemos que negociar con este hombre," dice un funcionario de Estados Unidos en Latinoamérica. El canciller venezolano, Roy Chaderton Matos, está de acuerdo: "Nuestros canales de comunicación [con los Estados Unidos] se han comenzado a multiplicar repentinamente." Tanto que Venezuela, que ya exporta 1.54 millones diarios de barriles a los E.U., ha comenzado a negociar un tratado a veinte años para el de envío de petróleo a Estados Unidos. Además, Venezuela ha abierto sus vastos campos de gas natural a alrededor de $4.000.000.0000 de inversion estadounidense y ded otros países. Aún así, los Estados Unidos no esperan una asociación fácil con Chávez, quien como coronel de paracaidistas liderizó un fallido golpe hace diez años. El levantamiento de Abril lo llevó a la sobriedad de despedir a los socialistas ineptos que había puesto al frente de PDVSA, y quienes habían enviado prodigales y altamente subsidiados cargamentos de petróleo al amigo de Chávez, el presidente comunista de Cuba, Fidel Castro.
Pero Chávez aún nos recuerda el lamento del difunto Premio Nobel Octavio Paz, quien dijo que las revoluciones latinoamericanas son, inevitablemente, "desperdiciadas en la agitación violenta". Su avasalladora victoria en 1998 derrocó uno de los sistemas políticos más podridos del mundo, pero él aparece inexorablemente atado a un estilo beligerante y autocrático, que muchos temen pudiera evolucionar hacia una dictadura de izquierda como la cubana. Chávez amenazó recientmente con clausurar los negocios que cierren para protestar su errático gobierno. Sus organizaciones vecinales, los Círculos Bolivarianos, ayudan a los pobres, es verdad, pero a veces toman la forma de pandillas armadas, como las que fueron captadas en video disparando a los opositores antes del golpe. Y aunque la decisión del Tribunal Supremo de exonerar a los militares que liderizaron el golpe de abril es dudosa, es difícil imaginar que LIncoln, o Simón Bolívar, quien es el heroíco semidiós de Chávez, hubieran aprobado su virulenta campaña para destituir a los magistrados. "Venezuela está sobre un barril de pólvora," advierte Carlos Ortega, quien encabeza el mas grande sindicato del país y se ha convertido en uno de los más feroces opositores de Chávez- "La gente no aguanta mas."
A pesar de todo, las encuestas dicen que Chávez, cuyo mandato termina en el 2007, ganaría un referendum sobre su presidencia, referendum que bajo el mandato de la nueva constitución no está obligado a llamar hasta el próximo mes de agosto. Las masas empobrecidas que marchan por él, que tenían muy poca o ninguna voz en la Venezuela antes pre-Chávez, son la clave de su fortaleza. Así como los exasperados pobres del Brasil, hasta la coronilla de promesas incumplidas durante una década de reformas capitalistas en Latinoamérica, probablemente llevarán a la presidencia al candidato del Partido Obrero, Luis Ignacio Lula Da Silva. "Los oligarcas de este país quieren demonizar a Chávez porque él le está dando a nuestra clase la oportunidad de participar, por primera vez, en la vida política y económica de Venezuela," dice Yosmari Guevara, de 29 años, dueña de una panaderia en uno de los barrios más pobres de Caracas. Ella enfatiza que bajo el nuevo programa bancario de Chávez para las micro-empresas, ella ha recibido, por vez primera, un crédito a bajo interés.
Durante los dos días en los que Chávez estuvo bajo custodia militar, la televisión local sacó al aires escenas en las que la acomodaticia élite política venezolana "rumbeaba" en el Palacio de Miraflores, vasos de whisky en sus manos, como si el Palacio volviera otra vez a ser un Country Club. Esto le recordó a muchos venezolanos que era lo que ellos querían que Chávez botara de la política. Estas imágenes también explican porque tantos venezolanos aún apoyan a Chávez.
Y mientras el petróleo fluya, los Estados Unidos pueden aparentemente vivir con él, y su boína roja.