A Francisco Dos Reis le gustaría ver más colegas suyos en estos encuentros sobre globalización y no porque se sienta sólo entre tantos académicos y economistas. Una mayor presencia de “empresarios enriquecería el debate con un enfoque pragmático”. Pero, otra razón pesa más en la balanza política: “Somos parte de la sociedad que está en discusión y estamos ganando un espacio en la lucha contra el ALCA”.
La Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME) que Dos Reis preside en Argentina surgió hace 16 años “para diferenciarnos de lo que venía ocurriendo en mi país, porque anticipamos todo lo que finalmente ocurrió por culpa del ultraneoliberalismo: desempleo, pérdida de soberanía, cierre de industrias y pobreza extrema”. El tiempo no sólo les dio la razón, sino que les condujo a integrarse a otros espacios de lucha política como el Frente Nacional contra la Pobreza y el Foro Social Mundial de Porto Alegre.
“Cuando nos dimos cuenta que solos no podíamos, cruzamos la calle y nos unimos al movimiento obrero y cooperativo”. Después descubrieron otras organizaciones empresariales similares en Brasil, México, Chile, Uruguay y Venezuela, se unieron y formaron una nueva alianza, la Asociación Latinoamericana de las Pequeñas y Medianas Empresas (ALANPYME), con una posición combativa y solidaria, que busca justicia social, un sociedad más progresista y humana, según las propias palabras de este hombre, dueño de una pequeña fábrica de rodillos para imprenta.
De momento, parecería una definición inusual en un sector que suele concentrarse en la defensa de intereses empresariales estrechos.
-¿Cómo se explica esto?
-Nosotros nos opusimos a la llamada flexibilidad laboral planteada en la teoría neoliberal de la eficiencia y lo hicimos porque liquidaba la capacidad de consumo social. El impacto se hizo pronto evidente: 30 000 pequeñas y medianas empresas argentinas desaparecieron de la faz de la tierra, junto a unos 200 000 comerciantes minoristas. Eso influyó en que la cifra de desocupados se duplicara.
-¿Por qué se oponen al ALCA hoy?
-Nosotros vivimos la apertura de la economía como ninguna otra nación y no pudimos competir con la industria asiática y de los países desarrollados. Sus productos eran más baratos que los de Argentina. Sólo para eso sirvió la apertura, para la quiebra de buena parte de nuestra industria.
“No queremos que esa historia se repita ahora frente a países desarrollados como los Estados Unidos y Canadá porque pondrían condiciones leoninas, desde una posición ventajosa por su enorme desarrollo tecnológico e industrial, que terminaría por ahogar nuestra soberanía. En un país como Argentina, que tiene 20 millones de pobres en una población de 37 millones, plantearnos la integración al mundo según los principios neoliberales es un suicidio porque hemos retrocedido en términos de educación y preparación tecnológica. En otras palabras, hemos perdido competitividad. Ningún país de América Latina con esa cantidad de pobres puede aspirar a ser competitivo a escala mundial. Primero tenemos que hacer que nuestra gente entre en su propia economía”.
-Además de la sensibilidad social que anima esa lucha, ¿qué intereses los mueven a luchar?
-El ALCA acentuará el fenómeno de la concentración económica, que tiene una lógica de expropiación mayor a la de cualquier socialismo, con la diferencia de que el socialismo pretende humanizar la sociedad y el capitalismo concentra la propiedad en manos de un reducido número de empresas transnacionales que deciden los destinos de la economía y la sociedad a escala mundial.
“Los miembros de APYME tienen muy claro el peligro que corren con el ALCA, a diferencia de los empresarios centroamericanos que viven con la fantasía de que ese pacto de libre comercio les va a salvar al vida”.
-¿Qué pueden hacer los pequeños empresarios ante esa amenaza?
-Las alternativas son entregarte sin luchar o unirnos para disputar un espacio económico, por más chico que seas. El próximo 27 y 28 de abril vamos a crear una cabeza de playa en esa lucha, la Oficina de Negocios, que será un marco de resistencia política que tendrá como correlato político tres elementos: la lucha contra el ALCA, la integración latinoamericana y la distribución de los ingresos. Mediante esta oficina trataremos de propiciar la integración económica de las pequeñas y medianas empresas, para generar negocios y disputarle un espacio a los grupos empresariales concentrados.
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