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La Universidad Nacional Experimental de los Llanos Occidentales “Ezequiel Zamora” UNELLEZ, no ha escapado en los dos últimos años de la diatriba política que envuelve a nuestro país, es decir, en su interior se encuentran o desencuentran dos grandes sectores. Por un lado, se tiene a quienes usufructuaron, usufructúan y pretenden seguir usufructuando a esta universidad. Y en el otro sector a quienes pretenden construir una mejor universidad en base a estrategias dirigidas a su auténtica popularización, con altos índices de calidad académica y respetuosa del estatus legal vigente lo cual se reflejaría en equidad y justicia para todos y cada uno de los miembros que conforma esta institución.
Lo anterior refleja lo que a nivel nacional se conoce como la polarización entre quienes viven aún en la cuarta república con todos sus vicios y sus males y pretenden que tal estatus se mantengan, en algunos casos, de forma frontal (Coordinadora Democrática) y en otros casos de manera solapada haciéndose pasar por revolucionarios (los ejemplos sobran) para llegar a altos cargos de poder y así beneficiarse ellos y sus entornos a través de viejas prácticas ampliamente conocidas tales como el clientelismo y el populismo por medio del autoritarismo en el ejercicio de sus cargos y la concentración de poder, obviando éstos, el mandato constitucional que establece la democracia participativa y protagónica. Por otra parte, se tiene quienes en base a nuestra constitución nacional, auténticamente, hacen todos los esfuerzos por construir en forma revolucionaria, fieles a los principios bolivarianos, una quinta república democrática, sin exclusión social alguna, donde todos y cada uno de los venezolanos son responsable de la construcción de un nuevo país donde prepondere la justicia y la igualdad de oportunidades para así construir un país mejor.
Ahora bien, lo descrito hasta ahora se fundamenta en el hecho que la UNELLEZ ha sido asaltada en los últimos seis meses, por un minúsculo sector que bajo el manto de la revolución bolivariana se han sumido en la poca planificación, en la improvisación y en el irrespeto a las normas, leyes y la propia constitución. Ello se denota cuando observamos el dudoso ingreso de bachilleres a nuestra institución sin cumplir los requisitos preestablecido en el Consejo Nacional de Universidades CNU con notables “preferencias” donde el tráfico de influencias es la nota mas importante para la consecución de un cupo; la creación de carreras y núcleos improvisados sin infraestructuras ni laboratorios ni bibliotecas, sin la debida aprobación del CNU lo cual refleja el desespero por mostrar productos de una buena gestión al gobierno nacional pero que al contrario muestra la improvisación y la ineptitud manifiesta; la designación como Jefes de Programas (equivalentes a decanos) a personas sin ser profesores de carrera universitaria, irrespetando así la Ley de Universidades; y lo más triste, la contratación de personal docente de pocos méritos académicos sin ningún tipo de concursos o con concursos de dudosa legalidad donde se pisotea la constitución nacional.
Muy a pesar de lo aquí descrito, tengo la plena convicción que tales desafueros serán corregidos por el alto gobierno, quienes en el caso de la educación superior han mostrado sindéresis en la toma de decisiones. Ello debido a la imperiosa necesidad de retomar el rumbo de una universidad que los llanos occidentales reclaman para su desarrollo donde prevalezca la equidad, la justicia y la inclusión de los sectores históricamente excluidos de nuestra sociedad.
(*)Profesor UNELLEZ
mhenriquez@hotmail.com
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