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Quiero llamar la atención con relación a la injusta comparación que han hecho algunos dirigentes políticos bolivarianos entre la malcriadez de la oposición y la conducta de los niños, como si fuesen dos cosas semejantes para realizar dicho símil.
En virtud del deber que impone la Ley Orgánica para la Protección del Niño y el Adolescente a todos los ciudadanos venezolanos con respecto a la defensa de los derechos de los niños, niñas y adolescentes, me he propuesto protestar la violación del Artículo 65º de la mencionada Ley, ya que el hecho de comparar a una cuerda de ciudadanos inmaduros políticamente, como lo es la dirigencia opositora, con los infantes y jóvenes es un acto en contra de su honor, reputación y propia imagen.
Muchos niños y muchas niñas, así como adolescentes son capaces de dar muestras de racionalidad y de praxis política de mayor calidad que quienes han asumido desesperadamente comportamientos que demuestran una gran inmadurez, ya que no han sido capaces de aprender a estar del otro lado, luego de haber estado acostumbrados siempre a ganar y pisotear a los vencidos.
Por lo tanto, sería muy interesante que se abordara, también desde el punto de vista del contenido del discurso una posición revolucionaria, porque subestimar a la infancia es un acto de discriminación y de desconsideración con ciudadanos sujetos de derecho y con capacidades humanas hasta superiores que muchos adultos enfermos de prejuicios, odio, egoísmo y agresividad como demuestra ese sector fascista concentrado en la oposición.
Sin otro particular, agradezco que los revolucionarios se hagan portavoces de este mensaje, a fin de hacer la revolución dentro de la revolución para avanzar en la construcción de la sociedad que Simón Rodríguez le inculcó a Bolívar y que el Libertador sembró en nuestra Patria Latinoamericana.
Eduardo Moronta
13 de febrero de 2004.
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