principal | EN contrARTE | autores | foro | contacto | nosotros | archivo
    Actualidad
Adaptógenos, la respuesta
La intolerancia en nombre de la ciencia (La respuesta)
Por: José Olalde
Fecha de publicación: 11/02/04
imprímelo mándaselo a
tus panas
Las apreciaciones del doctor Javier Garrido acerca de lo que considera la poca rigurosidad científica en torno a este tema, motivaron una réplica de José Olalde, presidente de Adaptógenos Internacionales

En su análisis “racional” por su condición de escéptico, usted se olvidó de la persona que salvó su pie diabético con adaptógenos, luego de un diagnóstico inevitable de amputación; igualmente hizo caso omiso del paciente con cáncer que llegó desahuciado con 2 meses de vida, quien luego de 3 semanas de tratamiento estaba totalmente estabilizado y fuera de peligro de muerte; tampoco consideró los múltiples casos de cirrosis hepática (incurable) curados con adaptógenos; ni los casos de artritis reumatoidea, lupus eritematoso, miastenia gravis que ya dejaron de ser adictos a la cortisona.

¿Quién o qué le da a un escéptico licencia para negar la curación médica de miles de pacientes?

Según el diccionario de la Real Academia Española el escepticismo es una doctrina que consiste en afirmar que la verdad no existe, o que, si existe, el hombre es incapaz de conocerla.

El suicidio del escepticismo se encuentra en su propia declaración de principios, pues si la verdad no existe entonces ésta debe ser falsa; por otra parte el escepticismo como doctrina, parte del principio dogmático de que la verdad es inalcanzable para el hombre, lo cual de antemano l condena a la prisión de la ignorancia y a las tinieblas del oscurantismo.

No es de extrañar que un escéptico sea incapaz de percibir la verdad, por más simple que sea, pues al pensar que no existe no puede verla, aunque sea evidente para todos los que le rodean. El escéptico lo niega todo, ya que para él todo es mentira.

Es evidente que un hombre para quien todo debe ser mentira, será una persona confundida, neurótica y un gran peligro para sus congéneres, pues carece de toda escala de valores ética que le permita diferenciar el bien del mal. No olvidemos que los escépticos negaron la Teoría de la Relatividad por diez años, se opusieron a Galileo, condenaron a Roger Bacon a la hoguera, se opusieron virulentamente a Luis Pasteur y condenaron las ideas de Semmelweiss padre de la antisepsia.

El escepticismo oscurantista ha sido el mayor obstáculo de la ciencia en los últimos 2.000 años. Al analizar su historia se comprueba que si los escépticos se hubiesen salido, los aviones no volarían, la Tierra seguiría siendo plana, la televisión habría sido una ilusión óptica, el viaje a la Luna habría sido un montaje televisivo y la Tierra seguiría siendo el centro del Universo, pues lo primero que emana del escéptico es la imposibilidad de la trascendencia, ya que para trascender hay que descubrir verdades y según el escéptico la verdad es inalcanzable. No me tomaré el trabajo de refutar su artículo prejuicioso (sic) e infame sobre adaptógenos, y tampoco le intentaré convencer de que éstos funcionan, pues usted es escéptico, es decir, incapaz de alcanzar la verdad.

Sólo aclaro que no tiene usted el derecho de faltarle el respeto a las dos decenas de médicos de adaptógenos que, a diferencia de los críticos de oficio, ejercen la curación, al estar diariamente en contacto con la muerte mirándola cara a cara, médicos que, por vocación humanitaria, están abiertos a la búsqueda de todos los instrumentos ortodoxos o alternativos que mejoren al paciente, lejos de darse el lujo de ser irresponsablemente escépticos.

No tiene usted derecho de burlarse de las miles de personas que han mejorado la tragedia de una enfermedad incurable, como si fueran locos sólo porque usted orgullosamente enarbola la bandera de la incredulidad sistemática. No es demasiado exigir respeto para la verdad sagrada de un paciente, previamente desahuciado por cáncer, condenado a dos meses de vida, quien ahora parece estarle ganando terreno a la muerte.

En los Centros Médicos Docentes Adaptógenos curamos gente, con ciencia médica, y aportamos soluciones donde antes no existían. Nuestra prueba es que hay más de 4.000 pacientes que han superado condiciones denominadas incurables. ¡Qué tal si aportamos soluciones en lugar de sembrar las tinieblas de la incertidumbre y de la duda!
Articulo leido aproximadamente 1512 veces

José Olalde


Copyleft 2002, Aporrea.org