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Los sabios antiguos decían que: ”La vida es un tesoro muy valioso que no tiene precio y comparación”. Algunos han aprendido enfrentar las adversidades encontradas en el camino. Se han enfrentado a problemas de todos los niveles y tamaños, superando los impedimentos físicos y discriminaciones raciales y religiosas.
En la vida encontramos victorias como también fracasos que son desafíos para la antesala del éxito y si queremos disfrutar de la vida no debemos quedarnos en la antesala.
Estos fueron los desafíos reales enfrentados por el joven Jonás Weismüller, de pequeño supo aprovechar las vicisitudes de la vida venciendo sus limitaciones y Dios supo recompensarle los esfuerzos.
Jonás Weismüller, nació el 2 de junio de 1904 en Freidorf (pequeña localidad que formaba parte del imperio Austro-Húngaro, actualmente es un suburbio de Timisoara, Rumania). Hijo de Peter Weismüller y Elizabeth Kersch (ambos judíos), por situación difíciles en el viejo mundo deciden emigrar a los Estados Unidos en 1907, a la localidad de Windber. Johnny, como era conocido en el nuevo país, presentaba desde niño problemas de habla y en el caminar, a causa de poliomielitis, enfermedad producida por un virus fijado en los centros nerviosos, en particular en la medula espinal que produce parálisis si alcanza los músculos respiratorios.
Tras varias visitas medicas, era poca la certeza que le daban de caminar, pero la fe y el valor de los padres era de inspiración para su hijo, que no perdía la confianza de caminar.
Por recomendación de un medico amigo de la familia, Johnny y su hermano Peter fueron inscritos en natación, arrojando con el tiempo resultados positivos en la salud del niño, llegando a ser buen nadador. A los doce años ocupa un lugar en el equipo de natación de la Young Men´s Christian Association.
Posteriormente Johnny Weismüller se registra en la piscina de Stantom Parck, donde gana en la categoría junior llegando a superar a los de su misma edad. El joven Johnny (probablemente por Jonás, su segundo nombre) se dedicó pronto a la natación. A los 16 comenzó entrenando con Bill Bacharach, entrenador del Club Atlético de Natación de Illinois. Él le llevó a un estado físico que le hizo posible en 1922 romper la marca mundial de los 100 metros en menos de un minuto y participar en las Olimpíadas de 1924 en París y de 1928 en Ámsterdam.
Fue uno de los mejores nadadores a nivel mundial en la década de los 20, ganando 5 medallas de oro olímpicas y una de bronce; ganó 52 campeonatos nacionales en los EEUU, estableciendo un total de 62 records mundiales.
Después de su carrera deportiva, este joven que sufrió de poliomelitis cuando era niño, se convirtió en un gran actor de cine pasando a la fama de la pantalla grande como Tarzan de los monos, papel que interpretó muy bien en 20 películas siendo el Tarzan de más popularidad en la historia cinematográfica por su potente grito de rey de la selva.
Según Johnny Weissmuller Jr, (hijo de Johnny), el grito fue invención de su padre quien se inspiró en los cantares tiroleses de sus vecinos alemanes. El mismo Johnny padre aseguró que en cierta oportunidad había sido campeón de canto tirolés.
La industria del cine Metro-Goldwyn-Mayer (MGM), jamás sintió la necesidad de aumentar el aullido natural de Weissmuller con sonidos de animales. El mismo sonido de Weissmuller fue utilizado para otros actores que no podían igualar la potencia del grito de Weissmuller. Tan famoso fue tal grito, que el actor dejó una última voluntad de que en su funeral quería que se emitiera una grabación del mismo.
La vida personal, Weissmuller no fue tan victoriosa como su campaña en las Olimpíadas o su carrera cinematográfica. Nunca fue un experto para los negocios, y cuando sus días de esplendor pasaron, su situación financiera siempre fue precaria. De sus cinco matrimonios, cuatro terminaron en divorcio. Esta es la verdadera historia de un hombre que desde niño supo superar impedimentos, enfermedades y fracasos. El 22 de enero de 1984, el legendario rey de la selva elevó su ultimo grito, falleciendo en la ciudad de Acapulco (México) de un edema pulmonar. “Con él se fue no el primer Tarzán, no el último, sino el mas célebre.” Darío Lavia
La vida es un desafío constante, pero vale la pena, por más que te golpee la vida no te rindas, colocando la esperanza al frente se logra lo añorado. Las circunstancias y las limitaciones cualquiera sean estas son preludios para alcanzar lo inalcanzable para muchos y lograr lo que otros no lograron; el éxito es de aquellos que saben vencer los complejos y los vientos fuertes de las contrariedades que afrontamos en la vida. El triunfo es de todos, hazlo y lo alcanzarás.
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