El diario El Nacional definitivamente dejó de ser un
servicio informativo, para ejercer un rol deleznable de artillería de
la ultraderecha y de una hipocresía pseudodemocrótica y esquizoide.
¿Cómo se puede estar al servicio del carmonismo y acusar libremente
de dictatorial al chavismo?. Pero la parcialidad y el odio de El Nacional hacia
las clases populares, es sólo un ejemplo más de un esquema que
repiten la gran mayoría de los medios privados al servicio del carmonismo.
Ante esta evidente bancarrota moral de los medios nos preguntamos:
¿Qué pasaría si los medios los controlasen
los trabajadores de la prensa, los periodistas ("escuálidos"
y todo), las entidades académicas, científicas, culturales y artísticas,
las comunidades organizadas, populares y de los trabajadores?
¿Qué pasaría si en vez de responder al
criterio particular de su propietario respondiesen a un verdadero interés
social?
Bajo el tipo de control actual, el dueño ejerce lo que esencialmente
es una dictadura. Lo que dice el dueño va, y a los disidentes los acorralan,
los aíslan, dejan de publicarle sus artículos como
le sucedió a Reinaldo Bolívar, o los despiden abiertamente
como le sucedió a Augusto
Hernández por no haberse querido plegar a la línea editorial
golpista del Comandante Bobolongo, y por habérsele ocurrido recordar
a las once
personas de origen humilde muertas durante la tragedia de la Monumental de Valencia,
dedbido a la negligencia de la Venevisión de Gustavo Cisneros. (¿Por
cierto, cuántas misas y vigilias se han hecho en la Plaza Altamira para
recordar a esos compatriotas? Ah no, si es verdad que para ellos el "lumpen"
no tiene ni alma). Por eso, más temprano que tarde, los trabajadores
y el pueblo les pondremos la mano y tendrán que funcionar democráticamente
bajo CONTROL SOCIAL, al servicio de la sociedad y no de la oligarquía
propietaria.
¿Qué tal si se hiciese una asamblea abierta de
trabajadores de los medios y de lectores o televidentes, para evaluarlos, por
ejemplo, en la Plaza Bolívar o en sus propias puertas? (sin despido de
periodistas por las opiniones que puedan aflorar, por supuesto).
No crea El Nacional que el golpe triunfará y este envenenador
de conciencias se levantará de su foso (el pueblo llano ya les detesta,
aunque la clase media conciente extrañe lo que fue). Los trabajadores
y el pueblo estamos resteados, y definitivamente no vamos a permitir que se
nos siga pisoteando.
¡Control
social democrático de los medios!
¡Derrotemos el paro cínico golpista!