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Tarek, otra responsabilidad
Por: Frank E. Payares M.
Fecha de publicación: 08/02/04
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tus panas
Caracas, 07 de febrero de 2004
frankpayares@hotmail.com

Conocí a Tarek frente al viejo cine “REX” de El Tigrito, cuando en plena democracia, había que ocultarse en las madrugadas para expresar libremente las ideas -¿cómo han cambiado las cosas, verdad?-. Él colocaba un afiche del movimiento que apoyaba, yo uno que llamaba a no votar. Ambos jóvenes y soñadores militantes de izquierda. Éramos dirigentes de educación media. Lo recuerdo en luchas estudiantiles, quizás las más hermosas y sólidas que en El Tigre y El Tigrito se hayan visto (recuerdo nuestra lucha por el Liceo Revenga). No andábamos sólo en demandas estudiantiles, buscábamos la vinculación de los estudiantes con el pueblo. Después coincidimos en las páginas culturales de “ANTORCHA”. Cuando cursaba mi postgrado de Derecho Administrativo en la UCV nuevamente me encontré con Tarek y, en la Asamblea Constituyente donde fue miembro del equipo jurídico, nos vimos más frecuentemente.

Tarek no es un improvisado en la política, ha crecido en ella. Tampoco es un recién llegado a las ideas progresistas y de izquierda, se ha amamantado en ellas. En Tarek el pueblo no es palabra nueva, sino vivencia eterna. Usted puede no compartir estilos, puede tener ideas diferentes, incluso puede adversarlo, eso es lo propio en una democracia y en una dirigencia sólida, madura, responsable. Lo que no puede es condenarlo y descalificarlo o desconocer su trayectoria revolucionaria.

En la lucha política los liderazgos se construyen sobre la base de los méritos propios, la capacidad de hacer propuestas, la posibilidad de vincularse y vincular al pueblo a la gestión pública. Cuando el camino es la descalificación y la puñalada trapera, es de suponer que las intenciones son otras.

Que ahora Tarek sea candidato a la gobernación de Anzoátegui puede no gustarle a unos, están en su derecho. Tarek no es una ocurrencia del Presidente, es el resultado de una trayectoria de consecuencia. Estoy seguro que Tarek no es infalible ¿quién lo es?. Anzoátegui, es un estado pletórico de riquezas naturales y humanas, pero ha tenido gobiernos y gobernantes que lo han malquerido, al punto que no parece existir un estado en más deplorables condiciones que el estado Anzóategui. Anzoátegui no es sólo un reto para Tarek, también lo es de quienes lo habitan y quieren.

A Tarek: el ejercicio del gobierno no es tarea sencilla (recuérdese a Sancho en su ínsula). La primera pared es el propio aparato público, concebido para ser ineficiente y urgido de transformación. Otra pared son los aduladores de oficio, bufones permanentes que se mueven como pez en el agua, y resultan más papistas que el Papa. Gobernar con el pueblo es incorporar a los ciudadanos, efectivamente, a la gestión de gobierno, no como un evento ocasional sino como práctica permanente. Barcelona y Puerto La Cruz siguen teniendo el mayor porcentaje de votos, pero Anzoátegui se besa con el Orinoco. Hay que gobernar con los Municipios, aun cuando sean dirigidos por contrarios políticamente. La meta es Anzóategui y su gente y, más allá, Venezuela. Suerte hermano.

A los opositores de Tarek: tienen derecho de hacerlo, lo interesante es sea una oposición de ideas, de propuestas, planteamientos. No vaya a ser que detrás de la oposición, en lugar de ideas, aunque legítimas, se oculten aspiraciones subalternas. Mirar el pasado reciente puede servir de algo.
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Frank E. Payares M.


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