En estos días conversaba
con un amigo sobre las gigantescas dimensiones sociales (económicas,
políticas, culturales, sociales) de la crisis o recesión financiera
mundial. Comentábamos sobre el reciente viaje del Presidente de China
a Latinoamérica y el viaje del Presidente de Vietnam a Venezuela con
una delegación de más de cien empresarios.
Analizábamos estos eventos
como acciones manifiestas de la estrategia de ambos países, para incrementar
la penetración y la participación de los capitales de sus países
y su realización a través de la oferta de bienes y servicios en los
mercados locales.
Sí eso es así, y la
realidad pareciera confirmarlo, entre las múltiples consecuencias en
el corto y mediano plazo una de ellas será la dramática reducción
de la capacidad adquisitiva de los consumidores en todo el mundo, y
por supuesto la reducción de los mercados, entendiendo este concepto
como el lugar de realización de las mercancías (productos o servicios),
en aquella célebre ecuación de oferta y demanda.
Será altamente interesante
ver como las empresas transnacionales en competencia con las locales,
intentarán incrementar sus niveles de participación en aquellos centros
de oferta y demanda que les permitan su sobrevivencia, pareciera que
estamos a las puertas de un ejercicio de competencia nunca visto desde
que tengo uso de razón, además es importante acotar que los mercados
preferenciales tales y como son los Estados Unidos y Europa se están
viendo impactados de manera inmediata por una reducción significativa
de la demanda, quizás ésta situación sea uno de los elementos que
determinó los viajes de los Presidentes antes mencionados a Latinoamérica.
Ahora bien es vital recordar
la práctica agresiva y común de los gobiernos de Europa y Estados
Unidos, de subsidiar productos estratégicos de exportación, para incrementar
las capacidades de competencia de sus productos en mercados externos,
además de las firmas de tratados binacionales de libre comercio, lo
cual por supuesto juega en contra de los intereses de los capitales
locales al no poder competir con los precios de dichos productos.
Es decir que pareciera
que realmente que el modelo de acumulación y reproducción del capital
como lo conocemos hasta ahora se ha agotado, lo cual no considero que
significa el fin del capitalismo, ya que para ello tendrían que cambiar
radicalmente las relaciones de producción y la propiedad de los medios
de producción, lo cual no pareciera estar planteado en ningún caso,
ya que la intervención de los gobiernos tanto de los Estados Unidos
como de los países europeos en los distintos sectores de la economía,
no se han planteado la socialización de la propiedad de las empresas
intervenidas.
Sin embargo la gran cantidad
de trabajadores que han perdido y los que los perderán en los próximos
tiempos, podrían plantearse la colectivización de la propiedad de
aquellas empresas impactadas directamente por la crisis, lo cual sí
le daría un viraje al sistema revolucionario al modelo de acumulación
que hasta hoy conocemos. Un hecho de ésta naturaleza podría significar
el principio del fin del sistema capitalista, sin embargo tiene pertinencia
la reflexión que nos hacíamos en días pasados y tiene que ver con
la capacidad de ejercicio de poder que tienen los oponentes a una situación
como la antes planteada.
Ya para concluir, considero
que la agudización de la situación actual ofrecerá elementos que
podrían incrementar la viabilidad para la realización de operaciones
estratégicas, destinadas a cambiar radicalmente el modo de producción
capitalista, sin embargo una vez más la organización social será
determinante para lograr éste cambio.
loar42@hotmail.com