El 23 no botaré mi voto, peeero…

Todavía hay quienes desde posiciones revolucionarias y de izquierda andan pregonando la abstención militante, y por no dejar quienes desde la ultraderecha también prefieren conspirar y soñar con un golpe; y no precisamente electoral, que les de el cometido que las grandes mayoría de la sociedad desean obtenerlo a través del voto. Así anda el país y así será, mientras exista democracia y tengamos esa cabilla de Presidente, que es duro pero flexible en el debate político.

Yo la primera vez que voté lo hice por el Maestro Prieto, y esta línea la cumplí porque militaba en la Juventud Comunista, y el camarada Curro Guillen, quien recién salía de la cárcel, me convenció con la fuerza moral de su combate. Después militamos muchos años con la predica de la abstención, hasta que un buen día casi todos en la ultra izquierda, decidimos acogernos a la política de la participación electoral hasta el sol de hoy. De manera que a estas alturas del debate es muy difícil tragarme una línea a ciegas; sobre todo, porque hoy existen candidatos y partidos, más peligrosos que un barbero con hipo.

Estas aclaratorias de rigor las hago, a propósito de haber recibido comunicación epistolar por esta maravilla que inventaron allá en el imperio, de un camarada y dirigente nacional del PSUV, donde me conminaba a votar por su partido, porque “Votar por el Psuv es la primera y principal razón”. Pues bien, la primera y principal razón es votar con conciencia, con conciencia de lo que se está haciendo y debemos construir. Por ejemplo, yo votaré por Gian Carlo Di Martino; y por supuesto que no lo haré a través de un partido, donde su presidente nacional nos habla de “unidad y socialismo” y a la vez amenaza con pulverizar al PCV y a los militantes socialistas, seguidores del pensamiento político del Maestro Prieto Figueroa y Alfredo Maneiro.

Si yo viviera en Guanarito, de seguro que no me comería el cuento del Silbón y la traicionadera, y este domingo votara por la Bella gorda Petrizio; pero si fuese vecino de Betijoque, como buen gocho me encomendaría a José Gregorio Hernández; y en menos de lo que cante el gallo, votaría por el gallito rojo del PCV y por su candidato a Gobernador, el camarada Octaviano Mejías.

En fin yo votaría por la mayoría de los candidatos a Gobernador y a Alcalde propuestos por el PSUV, pero también tengo el derecho de apoyar que los camaradas del PPT hayan postulado a Lenny Manuit, allá en Guarico; y que de paso, el defenestrado del partido del Presidente, y ahora candidato a Alcalde y director nacional del partido Nuevo Camino Revolucionario, Luís Tascón ande compitiendo por ser la llave que junto a Aristóbulo gobiernen el oeste de Caracas.

Yo no botaré mi voto; pero como mucha gente, ando apostando a que en este proceso tengamos derecho a la crítica y la autocrítica revolucionaria, sin correr el riesgo de ser tildado de traidor. El derecho a militar en otra organización política socialista, sin tener que pagar el precio de ser acusado de desertor o simplemente de “aliado”, por no pertenecer a las estructura del partido del Presidente.

Yo no botaré mi voto y estaré siempre al lado del proceso; entendido este como una policromía donde sean aceptados no sólo el rojo rojito del Psuv, sino todo el espectro que este 23 de noviembre el CNE colocará en las pantallas, para que cada uno de nosotros pueda escoger la mejor opción que considere. Así debe ser el socialismo del siglo XXI, que se está prometiendo para la próxima década: solidario, libertario y democrático; de lo contrario, construiremos una mala caricatura de lo que estamos ofertando.


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Douglas Zabala


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