Candidatos sin liderazgo propio

Como lo veo lo escribo CXLVII

Da tristeza ver la falta de liderazgo en los candidatos que optan por dirigir los destinos regionales y locales de nuestra hermosa Venezuela, excepciones las hay pero realmente da pena ver como en algunas regiones donde la única figura resaltante en la propaganda es la del Comandante, que pareciera dudar de la escogencia del pueblo y prefiere seguir levantándole la mano a los que él considera le seguirán siendo fieles. ¿Reconocimiento a sus luchas o sus tapaderas, es mejor malo conocido que bueno por conocer o será por sus interminables adulaciones y jaladeras? ¿Qué será lo que no permite que lleguen los verdaderos líderes populares, que los hay bastantes, a los cargos de poder, control y mando? Será por miedo a que estos si se dedicarán a resolver los problemas de su gente y no permitirán que caciques, corruptos y blandengues, sigan oprimiendo al pueblo, desviando los recursos de las comunidades o quedándose callados ante el atropello y la desidia.

Hoy nos dicen que está en juego la revolución pero cuando algunos Gobernadores, Alcaldes y Concejales traicionaron los postulados socialistas y abandonaron a su gente; estos mismos, los defendieron, los taparon e hicieron silencio a sus maltratos, desmanes y corrupciones, con la misma razón de que denunciarlos o exponerlos públicamente le hacía daño al proceso. Lo repito, mientras se siga pensando que el venezolano es un pendejo porque deja pasar la primera bofetada, debemos recordar como dice Alí que a la segunda le esta doliendo. Si seguimos con el miedo de hablar con la verdad por delante, debemos dejar de llamarnos Bolivarianos, porque ofendemos al hombre que dijo: “La verdad pura y limpia es el mejor modo de persuadir.”

Cuando la mayoría de los electores y los elegidos entienda que la obligación de los segundos es trabajar para la Patria y su Pueblo y consultar a este cada vez que intenten hacer algo que transforme algún deber o derecho, todo cambiará radicalmente; mientras tanto, sólo tendremos títeres manejados por una noble idea pero que cuando los sueltan toman el camino de sus oscuros intereses, no les importa doblegarse durante el espectáculo ni perder su personalidad brincando como locos y vociferando consignas revolucionarias que suenan huecas ante los oídos del pueblo; al final, como las sabandijas, penetrarán las arcas del poder y saborearan sus mieles en beneficio propio. Alimañas que bien disfrazadas le cierran el paso a los que realmente quieren darlo todo por la Patria. Para ellos es un peligro el talento y la probidad, exigen sacrificios y austeridad de la boca para afuera porque se gastan un platal en actos rimbombantes y en artículos personales, verdaderos traidores de la causa revolucionaria que se ríen del Comandante y de su Pueblo.

Por otro lado, a muchos ideólogos les da piquiña, reconocer que tantas filosofías de izquierda estudiadas, aprendidas de memoria y hechas vida, no son aplicables en Latinoamérica donde el proletariado es algo abstracto e incomprensible, y que estas teorías sólo sirven como guías para actualizar la ideología Bolivariana, que está basada en lo social, en lo humano, en la igualdad y la justicia; nivel que algunos líderes no aceptan ni debaten porque no son capaces de interpretar el espíritu del Libertador, como no han sido capaces de hacerlo con el de Chávez. En las ideas de Bolívar está el camino para construir el Socialismo del siglo XXI en Venezuela y en los países que lo comprendan y lo adopten como suyo.

Para colmo el entorno logró desestabilizar al Comandante y ahora lo vemos desgastándose por aquellos que no han podido consolidar su liderazgo para las elecciones regionales. Pero que garantía tenemos de que el presidente no se equivoque con algunos de los que proclama como hijos de Bolívar, muchos de ellos con poco rendimiento en los cargos anteriores o nada de socialismo en sus gestiones. Ganará Chávez de nuevo pero posiblemente pierda el pueblo porque llegarán a esos cargos gente que fue elegida por una minoría del inmenso grupo Bolivariano y Revolucionario, a los que le será muy difícil orientar a su región hacia el socialismo, si es que no saltan la talanquera como algunos de sus anteriores recomendados.

Pero a una semana de las elecciones no hay vuelta atrás, todo Bolivariano y Revolucionario debe ir a votar por los candidatos que defienden el proceso, sean del PSUV o no, porque abstenerse o votar por los que representan el pasado oprobioso seria traicionar a Venezuela; eso sí, después de las elecciones debemos ser inclementes con aquellos que no respondan a las esperanzas y directrices de su pueblo.


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Luis Díaz


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