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Que mar de certezas y revelaciones obtuve durante el proceso de votación en el Colegio de Ingenieros y aunque he pasado muy cerca y hasta hablado con algunos “escuálidos de mente”, nunca me había encontrado dentro de una manifestación donde resaltaban un montón de ellos. Aunque muchos han prometido, no decirles más escuálidos a los opositores, entre ellos Ernesto Villegas. Quiero aclarar, que yo les agrego de “mente”, y que no son todos los opositores, es más, entre los bolivarianos también hay algunos “escuálidos de mente”. En el siguiente relato juzgaran ustedes porque los denomino así:
Después de hacer una larga cola en el exterior, pasamos al patio del colegio, formando filas de acuerdo a los números de cédula de menor a mayor. Me ubique buscando conversación, sobre todo referente a los problemas del gremio y su posible solución, pero que va, sólo se respiraba un aire de prepotencia y descalificación. Llamaban por celular a sus colegas hablaban, gritaban y le imponían la 142, cometiendo el mismo error de pensar que todos eran de su mismo pensamiento, vacío de juicio y lleno de presunción.
Rodeado de “gente del petróleo” y de seres que se creen de la rancia oligarquía, soportaba la palabrería hueca de muchos colegas que no sabían en realidad porque estaban allí; la orden mental que seguían sólo les indicaba un numero que les traería libertad y prosperidad, la misma orden que les hizo abandonar su trabajo en PDVSA y ser cómplices en la destrucción del país. El que estaba delante de mi, preguntaba a todo el que lo venia a saludar, como había podido sobrevivir. Una colega a mi derecha chillaba estupideces, como la de calentar la calle otra vez. Mientras que en la fila a mi izquierda, lanzaban improperios como loros que repiten sin saber por qué.
Me dio tristeza y vergüenza ajena, ver a muchos correr detrás de los poderosos e influyentes, en búsqueda de un posible contrato o cargo como una limosna a su vocación, y a aquellos que trabajando en el sector público se ufanaban del saboteo que realizaban contra la Nación. Realmente no me gusta denigrar a ningún compatriota, pero es tanta la bajeza de algunos, que me niego a creer que pueda fluir por ellos sangre venezolana y prefiero pensar que fue un injerto que se coló. Sólo esto puede explicar esa ceguera inmensa que no les permite percibir el amor y el esfuerzo con el que se trata de levantar al país y que, si están como están, es por seguir y apoyar a unos seudo-dirigentes que nunca han querido a la patria, y que han atentado contra ella en todos estos años, donde la democracia fue desvirtuada y se convirtió en bandera de corruptos y traidores que sirven de títeres a los depredadores de siempre, sin nacionalidad definida y esclavos de la ambición .
Pero yo les pregunto, ¿cuántos ingenieros que mantuvieron el ideal bolivariano creen ustedes que se graduaron en comparación con aquellos que se dejaron arrastrar por un materialismo mal entendido?. ¿La votación en el colegio puede tomarse como reflejo del país? La respuesta es evidente, y así será en los diferentes gremios profesionales de la Nación, ellos se aprovecharon de la desigualdad y marginación, creada por los seudo demócratas que se vendieron y expoliaron al país, hoy quieren continuar sus herederos y los que se sumaron enlodando el nombre de sus padres que lucharon por mantener la decencia y la virtud.
Un verdadero venezolano debe buscar lo sublime sin desmayar, sin humillarse, sin traicionar a sus compatriotas ni a la nación; a cambio de prebendas o privilegios que comprometan su ética o dignidad. Esperamos que los que tomen la dirección del Colegio de Ingenieros, sepan interpretar lo que reclaman sus agremiados y el país; que no es más, que darle la mayor suma de felicidad posible; dejando atrás el saboteo, la brutalidad y la estupidez.
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