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El canal 8 ha repetido hasta la saciedad las proezas de trabajadores petroleros, oficiales y soldados y vecinos de instalaciones petroleras, en su rescate heroico del sabotaje golpista ordenado por Giusti.
En aquella angustia se tomaron medidas de emergencia, algunas salvadoras: la intervención, por decreto, de la Fuerza Armada en la protección de PDVSA; otras infelices: seguir negociando con INTESA-SAIC, cerebro y autora del golpe informático, y ampliar el contrato a McKinsey, cuyo jefe era Presidente de SUMATE!.
Actuamos como buenos sudacas-subdesarrollados, rendidos ante la ciencia de los nórdicos. Así, muchos problemas quedaron en suspenso y otros incluso se complicaron, lo que llevó a reincorporación de personal enemigo o a negocios turbios con empresas de mala ley, como los denunciados por Fabián Chacón, ex consultor jurídico de PDVSA. La McKinsey fue elevada a máxima autora del “plan de negocios” de PDVSA, en el más oscuro secreto, y aprobado por el ejecutivo los días de año nuevo.
En contraste, los cuatro encuentros de trabajadores petroleros, vecinos y militares, que culminaron en el Congreso Petrolero Nacional, fueron silenciados, boycoteados y condenados por la Campiña y Miraflores. Los movimientos sociales que surgieron contra el golpismo de Bush-Giusti son reprimidos en PDVSA, mientras se readmite a los contrarios. Se sigue ignorando una petición clave de esos movimientos: la instalación del Consejo de Estado previsto en la Constitución (art. 251), vetado por el gabinete, con funciones claves de consejo superior de energía, geopolítica, seguridad, tecnología, soberanía en suma.
El General Raúl Baduel, Comandante en Jefe del ejército, se hizo abanderado de esa meta, al advertir que el decreto de hace un año, aún vigente, está en el limbo. Su prédica sobre la prioridad de seguridad y energía ha elevado aún su prestigio entre civiles y militares; por eso su ascenso fue tan celebrado.
Ocurre lo contrario con el anuncio de Luis Marín como jefe de PDVSA. Muy cuestionado desde el 1er encuentro petrolero en junio por actuación blanda ante “meritócratas”, lo siguió siendo en Citgo. Las protestas desde oriente llueven, y la frustración se vuelve irritación en las bases.
La participación no debe ser un mito en PDVSA.
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