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El tema marítimo es y será siempre un elemento de mucha sensibilidad para la mayoría de los bolivianos. Genera diversas reacciones, desde las sensibleras, patrioteras hasta las pusilánimes que se disfrazan de "objetivas". Ha servido de muletilla y de tapandepe a gobernantes ineptos para encubrir sus carencias. Y esa ineptitud al tratar el tema en los escenarios diplomáticos ha creado una suerte de indolencia en sectores de clase media, de resignación en otros y de acomodo comercial en un pequeñísimo grupo de apátridas. Hoy debemos asumir que se ha cumplido un ciclo en la vida política del país y que empieza otro nuevo.
Se acabó el periodo de negociaciones entre oligarquías; negociaciones secretas o reservadas; negociaciones influidas por intereses comerciales de las transnacionales; negociaciones plagadas de complejos de inferioridad por parte de los representantes bolivianos y soberbia por parte de los oligarcas chilenos. Hoy, un nuevo elemento, que muchos evitan considerar, es el factor integrador, americanista, a partir de los movimientos insurgentes en la Patria Grande de Bolívar.
VENEZUELA ALBOROTA
Para algunos suena retórico y discursivo. Pero ahí están los hechos que incomodan a unos cuantos aquí y a otros allende la cordillera. "Venezuela alborota" dice Soledad Alvear, la canciller chilena, Lagos retira a su embajada de Venezuela, soberbio y prepotente. Pero "el que almuerza con la soberbia cena con la vergüenza" (Simón Bolívar).
Soledad quedó en soledad y Lagos en el pantano de sus contradicciones. Lagos reconoció a Carmona "el breve" cuando el golpe en Venezuela, entusiasta promotor del ALCA, saboteador del Mercosur y de la CAN, gendarme del "antiterrorismo"; en el tema del MAR su compañía es Bush. Los movimientos sociales emergentes también tienen voz en Chile mismo(más soledad para Soledad), nunca antes se había organizado un movimiento en Chile apoyando la causa marítima de Bolivia.
Esto es el espíritu integracionista de los pueblos. El Presidente Mesa en Monterrey, ha dado señal de que también la política internacional cambia a partir de los sucesos de octubre, al margen de cualquier voluntad. Gonistas, empresarios quebrados, contrabandistas de grueso calibre, funcionarios, periodistas estipendiados por gastos reservados de gobiernos de turno y otras faunas del folclor neoliberal, no han entendido que la política nacional e internacional tiene otro escenario. En junio del 2002 el pueblo abrió las compuertas del dique de contención de una democracia de papel. En octubre del 2003 el pueblo derrotó los moldes verticales de un neoliberalismo secante e impuso un programa desde las calles con participación en la democracia. El presidente Mesa se compromete al cumplimiento de ese programa y eso es lo que debe signar su conducta. Sabe que el apoyo de los movimientos sociales, de los sectores laborales y productivos está en función del cumplimiento de sus promesas. Lo otro es entregarse a la tenaza de la oligarquía gonista-mirista.
Lo positivo: se ha rescatado la política del secuestro al que la tenían sometida los partidos de las megacoaliciones de puerta cerrada. Sin embargo hay que advertir también que las posiciones maximalistas de algunos sectores populares son reacciones que no han salido de los marcos de la política contestataria y que no consideran los elementos del nuevo escenario.
Santa Cruz, 23 de enero de 2004
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