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El pasado 14 de enero se realizó la centésima cuadragésima octava visita de la venerada imagen de la Divina Pastora a Barquisimeto. Esta es la procesión Mariana más grande de América y se calcula que este año congregó a dos millones de feligreses a lo largo de los diez kilómetros de su recorrido. Recordemos que a la Virgen de la Guadalupe, en México, no se le hace procesión.
Sin entrar en detalle con respecto a la procesión, que como siempre fue impresionante y emotiva, algo que llamó la atención fueron las palabras del Arzobispo de Barquisimeto en su Homilía de la Misa de la mañana y en otros momentos del día. No se había hablado mucho de política en la ciudad antes de esta procesión, pero Monseñor Chirivella lo cambió. Entre otras cosas mencionó que los venezolanos debemos ser unidos como lo hemos sido a través de nuestra historia, que alguien o algo nos ha dividido y nos ha hecho atacar templos y destruir imágenes religiosas. “No se puede permitir que se manipulen los símbolos religiosos”, dijo enfáticamente mientras aseveraba que es en torno a nuestra fe y a nuestro Libertador que debemos hermanarnos una vez más los venezolanos. Eso me pareció muy apropiado, porque cualquiera se pregunta, ¿Y qué hacían esas imágenes de la Virgen en la plaza Altamira desde hace tanto tiempo? Era hora de que la jerarquía de la Iglesia se pronunciara, ¿no es cierto?
En una entrevista concedida a una televisora local durante la procesión, Mons. Chirivella fue un poco más tajante. Al hablar de nuestras divisiones, dijo que no sabemos quien nos llevó a ese odio entre hermanos, aunque uno puede suponer cosas, porque hace muy poco tiempo no éramos así. Dijo que hay dos bandos actualmente en el país y uno se pregunta, ¿cuál de los dos nos llevó a esto?, ¿Por qué antes no había estas tensiones ni estos problemas?
Pues en verdad podemos continuar con esa reflexión de Mons. Chirivella y analizar los hechos recientes fríamente y sin tanto rodeo. ¿Cuál de los dos bandos nos llevó a esto? Analicemos sólo algunos hechos. ¿Sería el que nos llevó a un “vacío de poder” en Abril del 2002 y de un plumazo eliminó los poderes constituidos de la república? ¿O sería el que nos restituyó la Constitución por la cual por primera vez en nuestra historia el pueblo fue consultado sobre la puesta en vigencia de esta? ¿Sería el que llama al otro bando “escuálidos”, que no es otra cosa que “pocos” o “pequeños”? ¿O sería el que llama a sus adversarios políticos “lumpen”, “escoria de la sociedad”, “turba”, “hordas”, etc.?
¿O será tal vez el bando que el año pasado nos dejó sin gasolina, sin gas, sin Navidad, que no permitió que muchos pudiésemos viajar a visitar a nuestras familias; ese que nos produjo tanta tensión con imágenes terroríficas de buques cargados de gasolina en medio del Lago de Maracaibo los cuales supuestamente podrían estallar en cualquier momento y borrar del mapa a la mitad de Maracaibo? ¿Sería el que no le importó sabotear las instalaciones petroleras, sagradas para la patria, sin pensar en los muertos que eso podría ocasionar? ¿Sería ese bando que al final de cada día tenía a sus ‘líderes’ anunciando al país en casi cadena nacional que se estaban perdiendo millones de litros de leche porque no se podían transportar? ¿El mismo bando que al anunciar el colapso de los hospitales por falta de servicios públicos rompía en aplausos y vítores como si se tratase de la clasificación de Venezuela a un Mundial de Fútbol? ¿No sería acaso ese bando que celebraba la destrucción en progreso del país y junto con el acorralamiento de todo un pueblo contra las cuerdas en esa batalla campal?
¿O tal vez habrá sido el bando que luchaba por importar gasolina de cualquier parte del mundo y a cualquier precio para que el país no se detuviera? Ese bando fue el mismo que protegió las gandolas para que éstas pudieran llegar a los sitios de distribución. ¿Sería el bando que luchaba para que todos los venezolanos pudiésemos celebrar nuestras navidades y para que nuestro petróleo siguiera fluyendo a los mercados internacionales? ¿Sería el mismo bando que luchaba por importar leche y toda clase de alimentos para que el pueblo no pasara más hambre de la que ya estaba pasando? ¿Cuál de los dos bandos nos llevó a esto? ¿El bando que no quiere que a los barrios pobres y marginales le llegue atención médica y que se opone a que la gente humilde aprenda a leer y escribir? ¿O el bando que lucha por darle salud a los más necesitados y por enseñar a leer a sus hermanos?
Gracias a la reflexión de Mons. Chirivella, estas cosas ahora quedan muy claras. Por cierto, no recordamos comunicado alguno de la Conferencia Episcopal de Venezuela durante ese paro criminal e inhumano llamando al cese de esa actitud tan destructiva, criminal, antipatriótica y de lesa humanidad. Al contrario, recuerdo a este mismo Monseñor cuando justificaba el paro para salir del Presidente que fue electo por una mayoría abrumadora del pueblo. En otras palabras, este Monseñor estaba de acuerdo con todas las actitudes destructivas e irracionales en contra del país, sólo para satisfacer el capricho de uno de los dos bandos.
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