La seguridad alimentaria es
una de las áreas de actual diseño estratégico que viene ejecutando
el gobierno revolucionario del presidente Chávez.
Debido a la permanente amenaza
de sabotaje y boicot existente de parte de los poderosos grupos
económicos que manejan grandes rubros de la industria alimenticia nacional,
quienes conocen algunas debilidades todavía existentes en materia alimentaria
cuando nuestro sector alimenticio depende un 80 por ciento de las importacones
para abastecer el mercado y cubrir la ingente demanda nacional.
De allí vemos el punto
de partida del presidente Chávez quien en los últimos años , sobretodo
a partir del paro de abril 2002, ha venido diseñando un plan estratégico
destinado a garantizar la seguridad alimentaria en Venezuela, evitando
con ello que este sector sea manipulado con fines políticos como de
forma reiterada se ha venido haciendo en los últimos años, donde las
roscas de los industriales del alimento han generado una escalada de
escasez artificial, acaparando toneladas de productos alimenticios con
el único fin de lograr –en el grueso de la población- una percepción
adversa al Gobierno del presidente Chávez.
En este sentido, han venido
siendo evidentes en los últimos días las maniobras generadas del
entorno reaccionario que ocupa las empresas de alimentos del Grupo Polar,
el gremio de Consecomercio y Rafael Alfonso presidente de Alfonso
Rivas y CIA, además presidente del nicho reaccionario del CEDICE ,
quienes presuntamente estarían detrás del fomento de un golpe alimentario,
en el marco coyuntural de las lecciones regionales del próximo 23 de
noviembre, buscando generar así un componente explosivo en el marco
de una oleada de protestas estudiantiles que se darán de forma programada,
en los días previos a las elecciones regionales del próximo 23 de
noviembre.
La consigna del Golpe Alimentario
es llegar a las elecciones regionales con los anaqueles vacíos, con
una gran ola de escasez. Ya la pasada semana, el ministro de Agricultura
y Tierras Elías Jaua lanzaba una advertencia en torno a la amenaza
del golpe alimentario que se fragua desde las filas de la oposición.
De allí la gran necesidad
de que fortalecer la red alternativa de distribución de alimentos,
Pdval-Mercal, así como la puesta en práctica de los recientes convenios
que en materia de seguridad alimentaria suscribieron Venezuela y Brasil
la pasada semana.
Además de valorar todas aquellas
formas espontáneas de organización social-comunitaria a través de
las cuales el pueblo se organiza, una muestra de ello es el Movimiento
Bolivariano Para la Soberanía Alimentaria, que promete en convertirse
en una voz de alerta, un despertador de conciencias para derrotar a
los contrarrevolucionarios en este nuevo escenario de crisis artificial
que pretenden montar los terroristas de oficio de la oposición.
dougon4@gmail.com