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Mediterraneidad Boliviana, ¿un tema mal tratado?
Por: M. Bacho
Fecha de publicación: 18/12/03
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El tema se ha mantenido en la palestra informativa por más tiempo del esperado, y ha sido debatido con tal intensidad y agresividad en el ámbito mediático, que hace pensar en algo más que simple chovinismo trasnochado. NOs lleva por los caminos de la hipótesis levantada en discusiones quizá extremistas, que hablan de la puesta en escena de una "estrategia internacional", comandada desde el Pentágono destinada a "disminuir la influencia que sin duda alguna esta ejerciendo la revolución Bolivariana en el resto del continente.

Esto justificaría la cantidad de caracteres, fotografías, espacios, tiempo, gastado en intensificar esta campaña antibolivariana a través de la prensa, radio y televisión chilenos.

Cabría dentro de la mencionada "estrategia" la reciente acusación realizada por el Diputado derechista Alberto Cardemil, vinculado a la desaparición de personas, torturas y asesinatos durante la dictadura militar de Pinochet, quien pidió a la Ministra de Relaciones Exteriores chilena una investigación sobre los supuestos vínculos de la Embajada venezolana en Santiago, con grupos extremistas chilenos. El diputado manifestó tener en su poder información que involucraría a funcionarios y funcionarias de la Embajada con organizaciones peligrosas. El asunto no quedó ahí. La Ministra Soledad Alvear traspasó al Ministro de Interior José Miguel Insulza el expediente, y este a su vez a través de un vespertino perteneciente al grupo Edwards, calificó de grave el asunto y dijo contar con más datos que engrosarían la mencionada acusación en contra de la Embajada.

Si estudiamos la denuncia anterior no encontraríamos algún sentido lógico a la misma, puesto que la Embajada se relaciona con los grupos de solidaridad cuyos integrantes en su gran mayoría provienen de la izquierda chilena. Es más podría tratarse de un apoyo prestado por el diputado pinochetista, el vespertino y algunos partidos de la Concertación de gobierno (congéneres de AD y Copei), a la disminuida Coordinadora Democrática, capítulo Chile, en su afán por neutralizar la campaña informativa emprendida por la Embajada bolivariana que incluye charlas, videos, foros, un programa de radio, boletines especiales, pagina Web, etc., en un claro empeño de contrarrestar la campaña de desinformación a que son sometidos los chilenos.

Se dice que el otro "eje del mal" (Colombia-Ecuador-Chile) monitoreado desde el Norte, ha organizado todo tipo de reuniones secretas, elogiándose entre sí a fin de ganar apoyos en los centros de poder internacional en contra de la Revolución Bolivariana.

LA MEDITERRANEIDAD BOLIVIANA

La necesidad de referirse al tema de la mediterraneidad entre Bolivia y Chile, abordado en principio por nuestro Presidente Hugo Chávez Frías, se ha hecho cada vez más imperiosa. La controversia entre ambos países ha sido tema obligado para diferentes actores, desde partidos de izquierda extra concertacionista hasta el Partido Socialista, P.S, uno de los más importantes de la concertación, incluyendo a las toldas de la derecha y el llamado "centro". El debate mediático ha obligado al pronunciamiento del Presidente Ricardo Lagos, quien afirmó que el dialogo con Bolivia (paso del gas boliviano por puertos chilenos, mediterraneidad, etc.) es el tema al que más tiempo y esfuerzos por una solución ha dedicado en su calidad de Primer mandatario, (El Mercurio, 16/12/03)

El tema contempla dos fases, siempre entendiéndonos en el área mediática. La primera, se caracterizó por los pronunciamientos de diversos actores sociales y políticos, fundamentalmente la derecha y el llamado centro incluyendo a los partidos de la concertación, marcados por un tono de hostilidad, chovinismo y agresividad, traducido en virulentas descalificaciones en contra del Presidente Chávez. Sin embargo, de manera gradual nos hemos adentrado en la segunda fase, la irrupción de ciertos actores que han abordado el tema con prudencia y seriedad, rescatando los problemas de fondo planteados por nuestro Presidente, y que pueden graficarse en tres grandes ejes:

Problema marítimo-territorial de Bolivia

Relación de Chile en los demás países Latinoamericanos,

Posición de los actores al interior de Chile

La posición del Gobierno de Lagos ha sido la de mantener la controversia dentro de un marco bilateral entre Chile y Bolivia, a diferencia de la posición del Presidente Chávez, de abordar este tema en un contexto Latinoamericano y multilateral.

Igualmente, Chile no esta dispuesto a modificar su mapa y soberanía territorial, estos temas de acuerdo a lo planteado por el Presidente Lagos, están zanjados en el Tratado Internacional de 1904, que reconocen las fronteras en el norte de Chile.

Chile argumenta que Bolivia ha tenido también importantes perdidas territoriales con otros países limítrofes, y que a pesar de eso, Bolivia no aborda estos temas de la misma manera que con Chile y tampoco hace reivindicaciones territoriales al respecto. Seguramente esta será una línea de argumentación, histórica y política contingente, que señalaría que es mejor dejar las cosas y los limites tal y como están porque de lo contrario hoy día habría que revisar todas las fronteras de todos los países de la América Latina, en los cuales por cierto, en todos existen problemas fronterizos. Según Lagos, Chile no esta dispuesto a entregar soberanía pero si a dar facilidades de infraestructuras, económicas y tributarias a objeto que Bolivia pueda exportar sus productos, con múltiples facilidades a través de Chile hacía la comunidad Internacional, (en este asunto podría prevalecer el interés de que el gas boliviano salga por puertos chilenos).

Asimismo, el gobierno, los medios de comunicación y la clase política chilena han tenido que lidiar con las múltiples criticas al supuesto aislamiento de Chile en el concierto internacional latinoamericano, ya que si bien el Jefe de Estado reconoce que son los "primeros en la clase" en una clara alusión a sus relaciones con los estados Unidos y los países desarrollados de Europa y Asia, reconoce implícitamente su distanciamiento respecto a los países de América y del tercer mundo, así como que su relación de privilegio esta basada primordialmente en aspectos económicos y comerciales, demostrando falencias en los planos sociales migratorios, culturales, y sobre todo políticos de la región.

Se puede afirmar que actualmente Chile y Ricardo Lagos, son los paladines de las recetas neoliberales diseñadas en Estados Unidos y en el Fondo Monetario Internacional, para América Latina, y Venezuela y nuestro presidente, representa en estos momentos, la propuesta contraria de soberanía nacional y popular y de integración latinoamericana.

Este escenario y estas posiciones, de mantenerse las actuales tendencias, sé ira polarizando y se expresará en forma permanente tanto en las relaciones bilaterales chilenos venezolanas, como en los múltiples temas multilaterales y en los distintos foros latinoamericanos a los que Venezuela y Chile deban concurrir.

Para hacer un análisis, de lo que ha significado esta polémica en Chile, hay que diferenciar cuatro aspectos,

1. Posiciones al interior de la Concertación

2. Posiciones en los sectores opositores al gobierno

3. Posición de izquierda,

4. Posición de más actores sociales y políticos

1).- La Democracia Cristiana mantienen una postura de rechazo a las declaraciones del Presidente Chávez, y son los sectores que con fuerte presencia y vínculos con la oposición al interior de Venezuela, aprovechan esta coyuntura, para reforzar sus posiciones antichavistas y antibolivarianas, sacándole provecho político a su postura y sumando puntos en su relación con la oposición golpista venezolana. Son estos unidos a los sectores de derecha los que tienen mayor participación y poderío a nivel mediático y económico.

Por otra parte, se ve una emergente posición de sectores progresistas al interior de la concertación reflejados por el presidente del Partido Socialista Gonzalo Martner, quien privilegia abordar un debate en torno a los temas planteados por el Presidente Chávez y la salida del mar de Bolivia.

2).- Oposición: mantiene su política histórica de no modificar ningún aspecto territorial o político con Bolivia, en honor a la defensa de los intereses económicos de sus adeptos, algunos de los cuales son dueños de los terrenos y son concesionarios de los puertos, por donde podría eventualmente pasar una negociación con el país altiplánico, por lo tanto no se vislumbran modificaciones a esa política, es en este sector donde prevalecen las posturas más "chovinistas".

3. La oposición de izquierda ha sido el portal desde donde se han generado todas las muestras de simpatías y de aceptación a las posturas del presidente Chávez, manifestadas a través de sus propios medios de comunicación, tanto el apoyo, defensa y solidaridad con el Presidente y la democracia bolivariana como con la apertura del dialogo sobre la salida al mar para Bolivia y a una mayor integración de los países latinoamericanos. A este sector se suma un grupo de intelectuales que han venido aportando con ideas tendentes a "calmar las aguas" en nombre de la histórica relación entre ambos pueblos.

Sin embargo, el nivel de incidencia de estos sectores desde el punto de vista comunicacional, es menor, por lo que estas ideas no cuentan con una amplia difusión en le país.

4. Los actores sociales y políticos son los grandes ausentes en todo el debate mediático, si bien es cierto que todos los sindicalistas del Partido Comunista, La Fuerza Social, la Organización Surda, entre otros han manifestado a través de cartas o comunicados su abierto rechazo a la campaña antichavista, los mismos no han tenido eco ni espacio en los medios de comunicación. La Central Unitaria de Trabajadores no ha realizado ningún pronunciamiento al respecto. A pesar de este panorama es posible percibir de parte de los sectores sindicales, culturales y mapuches condiciones favorables a una discusión sobre estos temas.

Lo anterior hace pensar en una falta de iniciativas políticas que permita involucrar a múltiples actores sociopolíticos, para que en el mediano y largo plazo, se genere una opinión favorable a los cambios respecto de la mediterraneidad boliviana, o una integración real de los pueblos latinoamericanos, en importantes sectores de la opinión pública chilena. No se debe perder de vista que la campaña mediática no contempla un debate de ideas ni un equilibrio en la información, por lo que debería plantearse una nueva forma de comunicación.

Consideraciones necesarias:

* (a modo de análisis) La derecha atraviesa por la peor crisis de su historia, por un lado, los escándalos que vinculan a parlamentarios de derecha con abuso sexual a menores de edad, por el otro la reciente declaración realizada por su candidato presidencial Joaquín Lavín, quien se lanza como independiente tomando distancia de los partidos que lo apoyaron, en un claro intento por ceñirse a toda costa la banda presidencia en el 2006. Lo anterior ha obligado a los partidos derechistas a concentrar todos sus esfuerzos en recuperar los espacios perdidos.

* Algunos críticos consideran que es la primera vez que se reconoce implícitamente que si Bolivia tuvo una perdida territorial es por que ese territorio les pertenecía anteriormente a ellos, y por lo tanto ya no se argumenta que ese territorio fue siempre chileno. Esta es la primera vez que un jefe de Estado introduce esta línea de argumentación.
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M. Bacho


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