Cuando reflexionamos acerca
de cómo reconstruir el proceso revolucionario en Carabobo comenzamos
por entender y comprender que tenemos un deber impostergable, el desenmascarar
hasta las últimas consecuencias a aquellos que en su momento se nos
ofrecieron como capaces para llevar adelante el gobierno socialista
y que traicionaron la confianza del colectivo para satisfacer sus mezquinos
deseos personales.
Uno de ellos es el actual gobernador
de Carabobo. Sobre este ejemplar, digno de cualquier tratado de psiquiatría,
tenemos todo un compendio de irregularidades, tropelías y corrupción
al mejor estilo patológico monárquico. Personaje “cuasi” tragicómico,
con probado talento para detectar oportunidades explotables en su provecho.
Aguzado el olfato oportunista, se pega en su momento a la chaqueta y
al enorme corazón del Comandante Chávez, como tantos otros que ya
conocemos y nos quedan por conocer, como un Miquelena, un García o
un Baduel cualquiera. Una vez adentro, encausa sus ambiciones empeñándose
en crear su propia gesta, inventarse el acto heroico que lo haría salir
del anonimato, ganarse el cariño del pueblo y la confianza de la revolución.
La ocasión se le presenta durante el golpe de estado de abril 2002
y el paro petrolero, eventos contra los cuales ejecuto algunas acciones,
además de la de eructar. Abonado el terreno se mueve promocionándose
como candidato para las elecciones regionales de 2004, y por un
empujón de la suerte, el candidato propuesto por MVR, el Diputado Saúl
Ortega, no tiene el arrastre, el carisma ni la popularidad necesarias.
Circunstancia que lo catapulta hacia la candidatura por la gobernación
de Carabobo, sin embargo subsiste la rivalidad con el MVR. Esto le sirve
de excusa para tras bambalinas traicionar al Comandante Chávez, alejarse
del brazo político del gobierno y acercarse a las mafias adeco-copeyanas
y empresariales, las cuales conscientes de la derrota electoral que
se avecina lo reciben con los brazos abiertos. Se alía con lo más
granado y experto en corrupción que ha visto este estado. Los tentáculos
de los Celis y hasta de los Salas Romer, se ramificarían por todo el
gobierno y la dirigencia revolucionaria quedaría excluida, cómplice
o acorralada. He aquí una explicación de porque la oposición nunca
promovió referéndum revocatorio para este personaje.
Una vez tomado el poder desaparece
por completo la fachada de revolucionario, y se emplea a fondo para
hacerse del dinero. Allí es donde el individuo impone su psicopático
estilo. Porque enfermizamente y a pesar de toda la descarada apropiación
indebida del patrimonio regional, el se convence de que es el salvador,
el Mesías de “mi pueblo”. Se convence de que es generoso
y bueno al repartir aquí y allá, cual caramelos, el dinero que le
sobra. A las puertas de la gobernación vemos tanto al menesteroso que
se humilla con tal de recibir de sus “generosas” manos la dadiva
solicitada, como al corrupto en busca de “cuadrar” el “trajín”,
cimentando con ambos una enfermiza relación de dependencia que
garantiza alimento a su ego y que fomenta todo lo malo que ha tratado
de erradicar la revolución: la miseria material, intelectual y moral.
Mientras tanto se rodea de personajes oprobiosos pero “útiles”
dado sus prontuarios policiales. Establece asociaciones de negocios
con un opulento “zar” de la construcción que le sirve de testaferro
y lo instruye en como hacer buenos negocios con los fondos del estado.
Adquiere por mampuestas personas participaciones en empresas con las
cuales la gobernación suscribe contratos millonarios, pagándose y
dándose el vuelto. Se legalizan todo tipo de trajines en la construcción
de viviendas. No se brinda apoyo gubernamental a nada en donde este
reyezuelo no saque algún provecho material. Se olvidan las misiones
y los compromisos contraídos con los consejos comunales. La Policía
de Carabobo se dedica a cuidar comercios y reprimir a los trabajadores
y sindicalistas con plomo y gases lacrimógenos en los portones de las
industrias. Y como lo robado todavía no es suficiente se establecen
vínculos con el narcotráfico y las mafias del juego para amasar mayores
capitales. A estas alturas, este personaje psicopático se convierte
en un problema judicial y penal que pretende perpetuarse en el poder,
vendiéndose por segunda vez como revolucionario y como aquel que va
a salvar el proceso en Carabobo ya que a Mario Silva, supuestamente,
y que no le dan los números.
Todo lo anteriormente expuesto
nos debe recordar en todo momento que tipo de delincuente es el
actual gobernador de Carabobo y que la revolución en este estado tiene
y tendrá un único candidato, el Camarada Mario Silva, quien cuenta
con todo el apoyo del pueblo carabobeño y esta muy arriba en
la única encuesta que nos preocupa a los revolucionarios: 100% en honestidad,
100% en socialismo y 100% en compromiso.
PATRIA, SOCIALISMO O MUERTE!!!!
VENCEREMOS!!!!!
mboscam@hotmail.com