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Ada Isabel Campos Gallardo es una ingeniero civil que trabajaba en la alcaldía de Carúpano. Fué despedida de su cargo por el triunfante alcalde adeco debido a su afinidad con el proceso liderizado por el comandante Hugo Chávez. Ada Isabel ó Chabela, traga grueso y se debate a veces entre la inconveniencia de apoyar el proceso y la certeza del fracaso de la oposición venezolana.
Carúpano es un pueblo que trae memorias hermosísimas a este que nunca ha estado ahí. En la Plaza Mayor, todas las tardes se reúnen los viejos del pueblo a conversar, entre ellos el tio Juan Campos Rodríguez, a quien no conozco, pero sé que tiene ochenta y tres años, y sus fuerzas le dan para defender a capa y espada al comandante Hugo Chávez y al proceso que intenta darle al pueblo de Venezuela la dignidad que siempre le ha sido negada por sus dirigentes.
Hoy la brisa sopla mas fresca para el tio Juan que aquel 04 de Mayo de 1962, cuando las bombas lanzadas por la fuerza aérea le hicieron huir con su familia hacia el Canchunchú de Luis Mariano. Chabela estaba tan pequeña que no recuerda nada de ese dia, ni de los dias subsecuentes. Aunque su hija está desempleada y poco beneficio le ha traído el proceso de cambios, el tio Juan Campos se aferra a la victoria que aún aguarda a Venezuela. “¡Somos muchos!” exclama el tio Juan, ¡vamos a salir adelante porque ahora sí hay un gobierno que se preocupa por el campesino y por echar a Venezuela hacia adelante! Termina sentenciando.
El tio Juan entiende que el alzamiento del 1962 estaba circunscrito mayormente a Carúpano, pero que ahora el espíritu de aquel 04 de Mayo se ha extendido por toda Venezuela y de alguna manera la mayoría de los venezolanos hemos devenido en carupaneros, solo que esta vez triunfantes. Chabela, por su parte, también ha entendido el daño causado por la oposición. No hay manera de hacerle creer que su condición se debe al proceso que se vive en Venezuela, ni a Chávez. Está clara en cuanto a que la oposición se ha empecinado desde antes de llegar Chávez al poder en hacer que las cosas sean intolerables, solo que no han contado con la entereza y la firmeza de ella, que no es otra que la entereza y la firmeza del pueblo de Venezuela.
Las bombas y las balas que sobre Carúpano un dia cayeron se convirtieron en voluntades, en sueños de justicia social y lanzaron otras bombas y otras balas en Puerto Cabello que también se convirtieron en voluntades y en sueños y en triunfos que brotan cada dia en la patria que ha resurgido de las cenizas dejadas por la infernal guanábana. Hay que cosas que tarde o temprano tienen que pasar; el triunfo de las voluntades tenia que llegar a Venezuela.
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