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El caso de Ingrid será como uno de esos más en los que nunca se sabrá lo que realmente pasó, aunque el hecho de que ella esté libre sea suficiente.
Ingrid, ya mismo, tiene posibilidades de encabezar las encuestas de las elecciones presidenciais o meterse de lleno en el uribismo más atroz, como hizo desde su primer día de libertad. Apenas un 0,8 por ciento de votantes estaba dispuesto a votar por ella antes de ser secuestrada. Hija de ministro, educada en el Liceo Francés de Bogotá y después residente en París, mientras su padre era embajador de la Unesco, se casó con un diplomático francés del que termino separándose.
Su vida política empezó a dedo y por lo más alto, siendo asistente del ministro de economía. Su “lucha política” en Colombia la escribió en francés, y ahora puede llegar, algún día, a presidenta de Colombia. Sus méritos: ninguno, pasar seis años retenida por las Farc.
Es triste pero es así. En Venezuela, hace bien poco, tuvimos la seria amenaza, así lo daban a entender las encuestas, de ser gobernados por una ex Miss. En un viaje que realizó por el Estado español antes de las elecciones fue bautizada por la prensa española como el “travestón”. Con voz y cabello de Barbie y cuerpo de cuarto bate, el país estaba tan, pero que tan mal, que en palabras de Teodoro Petkoff “podía ser gobernado por una persona como Irene Sáez que solo tiene un maní en la cabeza”.
Ingrid Betancourt tienen más de uno, tal vez un ciento, pero representa la maldición del pueblo latinoamericano, siempre gobernados por otros, extranjeros nacidos en Colombia que solo escriben en francés y que cuando salen libres lo primero que hacen es ir a Francia a dar las gracias... ¿las gracias? ¿de qué?
Nuestra Miss también cambió, al final, de bando. Gobernadora por el estado Nueva Esparta vivía entre Miami y no sé dónde arreglándose la cabellera. Se casó con un tenista y fue a parir a Miami, no fuera a tener un hijo venezolano que después no pudiese entrar y salir de Estados Unidos como el hijo de Irene Sáez por su casa. Y así estamos, comandante, aquí seguimos lo mismo...
(*)Editor responsable de Vieiros-Venezuela http://www.vieiros.com/edicions/20/venezuela desde Compostela, Galiza.
xurxomartinez@cantv.net
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