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¿Cómo reaccionarían los Alcaldes de Chacao y Baruta y el puñado de clones que les siguen, si como solución al traslado de la escultura de María Lionza se decide colocarla en la plaza Altamira? ¿Se acostumbrarà la autodenominada “sociedad civil” a las coronas y ramos de flores que sus seguidores acostumbran colocarle a la medianoche o en la madrugada a la estatua de la Diosa venezolana?
Aunque suene humorístico no lo es. Acà los únicos que pueden causar hilaridad o màs bien, làstima, son quienes con una banderita tricolor se atreven a manifestar que defienden su paìs. ¿Pero cuàl? Venezuela no es solamente el bar del hotel Tamanaco o la piscina del Club Italo-Venezolano, ni ser criollo implica calificar como “cool” algo que està muy bueno y mucho menos enorgullecerse de no saber bailar joropo o calificar de “capocho” a todo lo que viene de la provincia.
Los españoles defienden su flamenco o sevillanas, los colombianos su cumbia, los argentinos su tango, los gringos su música “country” (sì, esa misma que el sifrino baila como rock suave), ¿pero el venezolano qué carrizo muestra como suyo? ¿Basta con rescatar el nombre de Plaza Francia?, pero si es que los franceses originales denominados como SOCIEDAD CIVIL (sì, con mayúsculas) hace un par de años salieron a protestar masivamente a un candidato presidencial que representaba los oscuros intereses de los nazis, una persona que mostraba odio a los pobres, a las minorìas, que se desbocaba por defender sólo los intereses de los privilegiados de siempre, es decir un “French escualidè”. Esa clase media francesa tomó las calles hasta hacer bajar al tercer lugar de los escrutinios, al favorito de los ricos y de algunos medios de comunicación. Lo hacía al mismo tiempo que los “estudiados” de acà, los viajados, los que viven en mejores urbanizaciones y comen mejor, los a menudo becados en el exterior, los comerciantes, tomaban la plaza Altamira y paralizaban las autopistas para pedir que les metieran en Miraflores una réplica del ultraderechista francés.
Y apostaría a que màs de uno deseaba fervientemente que les enviaran al francès original, porque cómo nos gusta lo de afuera!!!. Lo de esta clase media es no tener identidad propia. Copiar, imitar, arrimarse, eso le vuelve loca. Por ello es fàcil convertirla en una cesta de odio hacia lo que verdaderamente la representa.
En el campo espiritual los venezolanos tenemos, entre otros, a María Lionza como la verdadera reina. La líder de millones de seguidores quienes, cuando pertenecen a la clase media o alta, prefieren mantener en secreto su devoción a la hija del cacique yaracuyano porque ha sido tanto el ataque de los ignorantes a través (una vez màs) de los medios de comunicación, que ni como probable figura histórica ha sido investigada con seriedad (hasta donde tengo conocimiento).
Pero no solo María de la Onza (como también se le menciona) ha sido la víctima, igualmente le ha ocurrido a la imagen del maracucho, del oriental, del llanero, del margariteño que solamente es usado como motivo de burla, como el payaso barato. Nunca se sabe nada de sus reales costumbres, paisajes, mùsica, comida. No. Se pretende convencer de que el venezolano nace con un “blue jeans” y un “chicle” en la boca. Pero nunca es tarde para empezar, María Lionza en el Este podría ser una buena opción. Al fin y al cabo ella ya estaba acà cuando los individuos de la conferencia episcopal (sí,con minúsculas) llegaron o debutaron como religiosos. Ademàs ella no nos ha hecho daño.
Pregunta a CONATEL: ¿Es legal hablar de la “transición” al nuevo gobierno aún cuando no se tienen resultados oficiales de los firmazos”? ¿Tienen conocimiento de algún otro país donde eso suceda a través de los medios de comunicación y todo siga igual?
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