Cuando analizamos
el concepto de liderazgo, indudable y obviamente nos referimos al liderazgo
positivo, es decir al liderazgo de los grandes hombres que construyen
el lado bueno de la historia, versus (o
al revés de) el lideruchismo delincuencial de los antivalores (si
me aceptan la expresión) o seudo-lideres, convertidos estos últimos
en armas de destrucción masiva de los sueños populares.
Partiendo de
esa premisa, el buen líder, el guía o el “baquiano”
es aquél que dirige, que lleva, que conduce, que señala el buen camino
o el buen rumbo hacia las grandes realizaciones de una sociedad.
Entonces por
supuesto esa persona tiene o debe tener en primer lugar valores, principios,
cualidades, formación como ciudadano y como ser humano, y luego que
brille con luz propia y modele ante los demás como el ejemplo a seguir
por la colectividad.
Debe ser entonces
un ciudadano que tenga en primer lugar como soporte de su estructura
moral, una plataforma de los valores y principios que han regido y mantenido
por siglos a las sociedades más conservadoras y sabias de la humanidad.
No hay un buen líder si no hay honestidad, responsabilidad, lealtad,
disciplina, humildad, sencillez, transparencia, solidaridad, lealtad,
credibilidad, sinceridad, claridad, disciplina, magnanimidad, amor hacia
los demás, aunado a otras cualidades como el don de mando, el seguimiento
planificado al quehacer diario (organizar y hacer de primero lo primero);
la fijación de metas y objetivos a corto, mediano y largo plazo; el
trabajo en equipo, el compromiso mutuo, la práctica de compartir éxitos
y de reconocer errores; la sencillez, la disposición al mejoramiento
continuo, etc.
¡Enmarcar
al Presidente Chavez dentro de ese
perfil del buen liderazgo resulta muy
fácil¡. Por supuesto que como ser humano que es, no está exento
de pecado ni de cometer errores, pero su humildad y sencillez brillan
como un sol en su yo interno al reconocerlos públicamente frente a
una nación entera. ¡Qué difícil
es para un ser humano llegar a tal grado
y estadium de nobleza; sólo a muy pocos
seres humanos les está dado ese don
y privilegio, propio de los dioses.
Por éso tan
connotadas cualidades colocan al Presidente Chávez en un sitial de
honor, admiración y respeto del cual se ha hecho acreedor por
el pueblo venezolano y fuera de nuestras fronteras. ¡Qué difícil es conseguir tales liderazgos
en el mundo¡
Uno trata,
por ejemplo, de repasar por lo menos en el ultimo medio siglo(antes
de 1.999) la historia política y social de nuestro país, pero tristemente
nuestra mente se espanta ante tantos mediocres, delincuentes, borrachos,
corruptos, engreídos, ignorantes, mentirosos, embusteros, traidores
al pueblo, payasos malos y mercaderes de antivalores que “gobernaron”
al país como verdaderos tiranos, por lo menos en los últimos cincuenta
años (repetimos, antes de 1.999), cuando comienza a escribirse la
historia de la nueva Venezuela, digna y verdaderamente democrática.
Y esa aptitud
(capacidad) y actitud (posicionamiento) del Presidente Chávez, como ejemplo y modelo de ciudadano,
de político y de Estadista ante toda una nación, le han convertido
en el centro de los mejores elogios y reconocimientos, hasta el punto
de que hoy, después de casi diez años en el ejercicio del poder, se
mantiene por encima del ochenta por ciento(70%) de popularidad en nuestra
nación y como uno de los guías o lideres más prestigiosos y reconocidos
del mundo, realidad que hace gruñir de envidia
y resentimiento a ese escuálido grupito de cascarones vacíos de
la triste y solitaria oposición venezolana, envidia que les quita la
careta para evidenciar su miseria humana, cara visible del lideruchismo
delincuencial que también ha maltratado vidas desde que el mundo es
mundo¡. ¿Acaso no fue Jesucristo pasto de esa
misma envidia y mezquindad? ¿Acaso los fariseos no le ponían “conchas
de mango” para probar su deidad?
¡-Mira,
Jesús, le dijeron una vez, tú que eres el enviado de Dios, dinos por favor, ¿debemos pagar
los impuestos al César?, y Jesús sabiamente les respondió:“Dad
al César
lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. ¡Y Chávez ha agregado sabiamente algo
más: “Y al pueblo lo que es del pueblo”.
Y aquí viene
entonces la reflexión obligada. ¿Porqué nosotros, las mayorías de
este país, no podemos emular o imitar con más vehemencia lo bueno
y ejemplarizante de nuestros mejores lideres? ¿Por qué no ser más
solidarios, honestos, responsables, leales, disciplinados, sencillos
y humildes? ¿Porqué no ser mejores ciudadan@s, mejores espos@s, mejores hij@s, mejores padres o madres, mejores
estudiantes, mejores trabajadores, mejores empresarios, mejores funcionarios
públicos, mejores maestr@s, pastores verdaderos de la iglesia
católica, etc.?
¿Acaso debe
ser Chávez el único que manda a recoger a un niño de la calle para
ofrecerle un albergue, a un ciego para devolverle la vista, a un lisiado
para que vuelva a caminar, a un analfabeta para que aprenda a leer,
a una familia sin techo para ofrecerle una vivienda digna, a un enfermo
para curarlo de alguna enfermedad, a un anciano para darle la pensión
negada por la infamia adeco-copeyana? ¿Acaso sólo Chávez es la única
esperanza para quienes deambularon por décadas sin rumbo ni esperanza
por esos pueblos, aldeas o caminos de Venezuela?.
¿Dónde esta
la solidaridad y el amor al prójimo de quienes tienen en abundancia
y les sobra todo para despilfarrar? ¿Y dónde están muchos Gobernadores, muchos Ministros y cientos de Alcaldes y Concejales, quienes por obligación
y mandato debieran estar ahí para velar por los intereses de los conciudadanos
que los eligieron?. ¿Dónde esta la moral y vocación de
algunos diablos con sotana rojo-púrpura que se rasgan las vestiduras
desde un púlpito, convertidos en pastores de un pequeño rebaño de
jumentos fascistas”, que luego
salen a emborracharse con una buena champaña
o con un buen escoces azul,
acompañados de las “fuerzas muertas
de su entorno golpista y fascista”? ¿Dónde están los verdaderos profeso-res
universitarios y maestros? ¿Dónde están los verdaderos profesionales
del periodismo? ¿Dónde están aquellos buenos lideres
sindicales, sociales y comunales?
¡Que
se multipliquen por miles los abogados y jueces honestos, pero por Dios,
que aparezcan y lo demuestren ante el país¡ ¡Que den la cara los verdaderos
dirigentes empresariales, y se distancien de los “empresarios de maletín”,
verdaderos carroñeros del dinero del Estado, que luego convierten en
dólares para sacarlos al exterior¡.
El pais y el
mundo claman por unos liderazgos auténticos que, convertidos en millones,
sean agentes de cambio y de realizaciones de los sueños de los pueblos. Hacen
faltan muchos Hugo Chávez Frías para conseguir la paz y la justicia
dentro del marco de la verdadera libertad y democracia de hoy. Para
terminar les confieso que a mis 65
años, no quiero imaginarme siquiera un próximo presidente venezolano
distinto al Comandante Hugo Rafael Chávez. Cuando ese día llegue, que
llegará lamentable e inexorablemente, ¡que Dios agarre confesados
a todos los venezolanos!
caricuena2006-42@hotmail.com