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Víctima de su incoherencia y desaciertos pero, principalmente por su conducta terrorista, la oposición política al Gobierno del Presidente Chávez, se halla sumida en la imposibilidad de presentar ante los venezolanos una línea de acción que luzca democrática, de cara a los próximos eventos comiciales: Referenda, elecciones de gobernadores, alcaldes y diputados a la Asamblea Nacional.
Comprometidos desde un principio en el proyecto terrorista del golpe de Estado y el magnicidio, los integrantes de la llamada “Coordinadora Democrática”, una vez derrotados por el pueblo y las Fuerzas Armadas durante la asonada de Abril del 2002 y el paro traidor de Diciembre de ese mismo año, están desconcertados ante la posibilidad cierta de comparecer ante eventos democráticos y constitucionales. ¿Qué hacer? ¿Cómo responder a la vigencia constitucional y mantener la intención golpista? ¿Asumir la Constitución y ponerse de verdad la gorra de demócratas, o mantenerse en las dos aguas y seguir fingiendo, como hasta ahora, hablando de democracia pero impulsando el terrorismo? ¿Qué camino elegir: el democrático o el terrorista?
La verdad es que la decisión que tienen por delante no es fácil. Si deciden mantenerse en la vía del golpismo, tienen el fracaso asegurado. Nacionalmente, el pueblo, las fuerzas armadas y Gobierno les darán una derrota mucho peor que las anteriores, y en el plano internacional, quedarán aún más aislados.
Pero si eligen la vía constitucional, tampoco la tienen fácil. Primero deben hacer contrición de sus delitos pasados y presentes, y lavarse la sangre de las manos para que puedan ser admitidos como opciones por el pueblo. Pero sí esto llegase a ocurrir ¿Qué van a plantear? ¿Qué van a ofrecer que no esté ya dicho o definido en la Constitución Bolivariana? ¿ Que propuesta justiciera pueden elevar en educación, salud o economía social que no esté definida ya o encaminada su instrumentación? ¿Qué reforma democrática progresista pueden impulsar que supere lo establecido en la Constitución Bolivariana? Por esta senda, para capitalizar su acción política y tener futuro en democracia, no les queda otro recurso que profundizar el proceso bolivariano (menuda contradicción). En pocas palabras: ser más chavistas que Chávez, cosa que, precisamente, es buena para el proceso que todo este tiempo han tratado de revertir.
Están atrapados y sin salida: por el atajo del golpismo están derrotados y por la vía democrática y constitucional, o profundizan el proceso o están perdidos políticamente.
Fuera de eso, la única alternativa que les queda para superar a Chávez es plantear el socialismo, pero seguro que esta sola idea los induciría, cuando menos, al suicidio en masa.
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