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El tiro por la culata
Por: Editorial de DESPERTAR Universitario. ULA
Fecha de publicación: 03/12/03
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tus panas
Ya sólo los medios imperialistas internacionales mantienen la gran mentira de que el referendo revocatorio es una imposición de la oposición venezolana, que lo inventó como mecanismo idóneo para salir de Chávez. Se niegan a admitir que se trata de un avanzado concepto político, que en Venezuela adquirió rango constitucional, alentado por quienes dotaron al país de una de las mejores constituciones del mundo, a pesar del rechazo de quienes querían perpetuar sus privilegios económicos y políticos; es decir, de la actual oposición.
Es comprensible el rechazo inicial del revocatorio por parte de las castas políticas tradicionales, ya que su misma existencia estaba amenazada. Jamás hubiesen querido que se aplicara, pero sus desaciertos en el manejo del proceso político contemporáneo las llevaron a echarse la soga al cuello. Después de sus intentos desesperados de actuar fuera de la Constitución para retomar el poder; luego del efímero golpe de Estado y del prolongado golpe económico, en cuyo contexto propiciaron un inconstitucional referendo consultivo con efectos revocatorios, la fuerza del poder popular los obligó a retomar los mecanismos constitucionales y a asumir como suyo lo que representa el mayor riesgo para su supervivencia. ¡Lecciones de la historia!
Llegada la hora de aplicar el artículo 72 de la Constitución, la oposición supo que estaba inexorablemente perdida. El pueblo decidió que 37 diputados opositores deben abandonar la Asamblea Nacional. Entre esos, los hay defensores de los privilegios de siempre, que optaron por el saboteo de la institución para impedirle el cumplimiento de su misión histórica, propósito para el cual apelaron a conductas indignas que llegaron a la agresión física a damas. Pero la mayoría de quienes serán revocados, llegaron a su destino político a la sombra de Chávez, esgrimiendo el programa del Cambio, y que, a la primera oportunidad, “saltaron la talanquera”, traicionando a los votantes que depositaron su esperanza en ellos.
Culminada la primera etapa del proceso revocatorio, estamos sufriendo los malabarismos verbales de la oposición para justificar su derrota, ampliados estruendosamente por los medios reconvertidos en partido opositor. Descaradamente juegan con la precisión de los números, sacan conclusiones supinas y tratan de enmarañar el ambiente político; es decir, continúan con su conducta sistemática de engaño y mentira.
La verdad es que el pueblo decidió incuestionablemente la salida de 37 diputados indignos. A la mayoría, con más del doble de los votos con que fueron electos, cifras que los condenan definitivamente, pues todas pueden absorber, sin que se modifiquen los resultados, un improbable margen de error del 10% de las firmas. En un universo de 8.058.035 inscritos en el Registro Electoral Permanente correspondiente al territorio donde se efectúo el proceso, firmaron 2.669.684, que estamparon 4.234.776 firmas. Ojo, los 8 millones no corresponden a la totalidad de los inscritos en el REP (más de 12 millones) e incluye a quienes votaron en las últimas elecciones y a quienes no, lo que debe ser tomado en cuenta al sacar conclusiones sin trampas mediáticas ni juzgar por su condición de ladrones.
Los firmantes fueron el 33,15% del total de inscritos en el REP, pero aplicando la proporción de votantes efectivos del 2000 (56,31%), corresponde al 58,84% de los votos probables. Consideremos además que no se trata de un proceso eleccionario, sino refrendario, con determinadas características que limita la participación de votantes. Cuando se trate de un proceso eleccionario, la afluencia será mucho mayor y el porcentaje de quienes constituyen el apoyo del actual gobierno, superará con creces el 60%. De ahí el pánico de la oposición y su manera antidemocrática de comportarse.
¡Definitivamente, a la oposición le salió un tiro calibre 12 por la culata!


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Editorial de DESPERTAR Universitario. ULA


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