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Aunque los ministros de comercio de los 34 países americanos que desde hace nueve años vienen negociando el establecimiento de un Área de Libre Comercio de las Américas (Alca) aprobaron seguir un modelo más flexible, para quienes se oponen a este bloque, el nuevo enfoque sigue sin garantizar el desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza de los países en vías de desarrollo.
La VIII Conferencia Ministerial de las Américas realizada en noviembre en la ciudad estadounidense de Miami concluyó con la firma de una Declaración Final que permite que los países involucrados en la conformación del Alca, prevista para el 2005 (NA, Dic. 2, 2002), puedan optar o descartar algunas cláusulas a su conveniencia.
Las negociaciones estaban entrampadas por los desacuerdos entre EEUU y Brasil, la mayor economía latinoamericana. EEUU rechazaba el reclamo brasileño de reducir sus subsidios a la agricultura, y oponía a cambio que se discutan los capítulos de compras gubernamentales, propiedad intelectual e inversiones. Ambos países, que copresiden las negociaciones, acordaron finalmente un borrador mínimo que deja los puntos de discordia al ámbito de la Organización Mundial del Comercio (OMC), establece una apertura por etapas, y permite a cada país establecer acuerdos bilaterales, dentro del marco general del Alca.
"Las negociaciones deberían permitir que los países que así lo decidan, dentro del Alca, puedan acordar beneficios y obligaciones adicionales. Una posible línea de acción podría ser que estos países lleven a cabo negociaciones plurilaterales dentro del Alca para definir las obligaciones en cada área respectiva", dice la declaración ministerial.
Para la Campaña Continental contra el Alca "aquí reside el peligro de la imposición país por país de las pretensiones de las grandes corporaciones frente a gobiernos débiles seducidos por el acceso al mercado estadounidense".
Bajo el nuevo modelo de Alca, cada país puede decidir en cuál de los nueve temas quiere avanzar más rápido: accesos a mercados; protección a la propiedad intelectual; política de competencia; solución de controversias comerciales; subsidios y medidas antidumping; agricultura; inversiones extranjeras; servicios y compras gubernamentales (la participación de empresas extranjeras en las adquisiciones del sector público).
El Alca pretende liberalizar el comercio en todo el continente para crear un gigantesco mercado de 800 millones de consumidores pero donde aproximadamente más de un cuarto de la población no es capaz de cubrir sus necesidades básicas y las desigualdades dentro y entre los países son abismales.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), señala que en el año 2002 se registraron 220 millones de personas viviendo en la pobreza, lo que representa el 43.4% del total de habitantes (NA, Nov. 5, 2003).
"El Alca podrá tener una nueva visión, pero sigue a ciegas frente a las necesidades de los pobres", dijo Phil Bloomer, director de la Campaña de Comercio con Justicia de la organización humanitaria británica Oxfam International. "Esta declaración encubre las diferencias irreconciliables entre intereses particulares por un lado, y la urgente necesidad de reducir la pobreza por el otro".
"El libre comercio es útil para combatir la pobreza si incluye medidas para compensar a los más débiles y a los que no son considerados competitivos. De otra forma, esto simplemente acabará como le pasó a México con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN)", apuntó.
En México, según el Banco Mundial, 45 millones de mexicanos pobres viven con menos de US$2 al día, de ellos 10 millones viven en la pobreza extrema, con menos de $1 al día. Los altos niveles de pobreza se han mantenido como constantes durante el TLCAN, aunque según datos de la Cepal el nivel de pobreza rural ha aumentado en la última década. Un promedio anual de crecimiento de menos de 1% durante el TLCAN solo ha exacerbado las grandes desigualdades sociales (NA, Ene. 15, 2003).
No obstante, crece la tendencia a suscribir acuerdos regionales y bilaterales. A principios de la década del 90 había unos 30 y ahora son como 300. Actualmente EEUU está por comenzar la negociación de acuerdos bilaterales con países andinos como Perú, Colombia y posiblemente con Ecuador y Bolivia, los cuales se sumarán al acuerdo de libre comercio firmado en septiembre con Chile y al que está en proceso con cinco países centroamericanos (NA, Oct. 8, 2003).
"Oxfam comprende la potencialidad del comercio y del libre mercado para combatir la pobreza y tener un impacto positivo en el desarrollo regional. Y creemos también en la integración regional. Sí, ¿por qué no? Pero para que este acuerdo tenga ese impacto positivo requiere elementos que el Alca no tiene", sentenció Bloomer.
Para Oxfam, se necesitan reglas justas para la agricultura, sector del que más de 120 millones de latinoamericanos y caribeños dependen directa o indirectamente.
"El Alca profundizaría la liberalización agrícola dejando a los pequeños productores aún más vulnerables al ‘dumping’ de productos altamente subsidiados de EEUU", indica Oxfam en su documento "De Cancún a Miami: El desarrollo del hemisferio en juego".
"Los subsidios causan un gran perjuicio porque abaratan el precio internacional de la leche, del maíz, del trigo, de la carne, de la soja, etc. Entonces vienen a nuestros países con precio bajísimo. ¿Cómo compite un ganadero de provincia de Perú con un belga o con un holandés que tienen un subsidio fuerte? No puede, simple y llanamente tiene que cerrar", señala el economista peruano Humberto Campodónico.
El sector agrícola representa un alto porcentaje de las economías de los países de la región. El 70% de las exportaciones paraguayas o nicaragüenses son productos agropecuarios (NA, Set. 24, 2003). De ahí que Oxfam proponga poner fin al dumping de alimentos y "la eliminación de todos los subsidios que directa o indirectamente permiten exportar por debajo de los costos de producción".
Para que las inversiones extranjeras directas —de $56.7 millardos en el 2002, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe— tengan un impacto cualitativo en la problemática económica y social de los países en desarrollo, Oxfam propone que los gobiernos pueden regular la inversión de modo que estén conectadas con las cadenas productivas nacionales y no amenacen los derechos laborales y el medio ambiente.
Oxfam tampoco cree que el Alca «flexible» que acordaron Brasil y EEUU resuelva las contradicciones en el seno del acuerdo. Para Fernanda Castejón, de dicha organización, este también llamado "Alca a la carta" es simplemente un maquillaje que lo hace aparecer más amistoso con los pobres.
"Este acuerdo flexibilizado pone de relieve las contradicciones que hay entre los países para llegar a un verdadero mercado integrado", señaló. "No puede haber Alca mientras haya subsidios a la producción de los países ricos, mientras haya unos derechos intelectuales que impiden el acceso a medicinas baratas para los países pobres, mientras haya competencia desleal y mientras se pretenda discutir en foros regionales temas que deben ser resueltos en la OMC".
El Alca será algo más que la reducción de aranceles y la aplicación de regulaciones comerciales. Su onda expansiva afectará la macro y la microeconomía de la región.
"Los acuerdos ya no son sobre libre comercio", dice Campodónico. "El que se llame tratado de libre comercio (TLC), que se llame Alca, el nombre engaña, porque además de una negociación comercial de arancel se está negociando también propiedad intelectual, servicios, productos agrícolas, mercancías, compras gubernamentales, medio ambiente. En realidad es todo, se está negociando un modelo de desarrollo".
"Es una armonización de políticas, una cesión de soberanía, es en el fondo que todos tengamos la misma política", agrega. "Y como la globalización es liderada por las transnacionales, pone el eje en las medidas de liberalización que le conviene a sus empresas".
Sin embargo, para Campodónico, decir no al Alca no le parece lo más indicado.
"Estamos en un mundo interdependiente. El punto es cómo lo enfrentamos mejor. Y desde mi punto de vista unidos hacemos la fuerza, unidos con la Comunidad Andina de
Naciones, unidos con el Mercosur, tenemos mejor posibilidad de negociar", remarca.
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