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Yo participé, hice Historia ciudadana...
Por: Salvador Campos
Fecha de publicación: 03/12/03
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Han concluido dos (2) procesos de recolección de firmas, para intentar activar por primera vez en nuestra historia política, un proceso revocatorio de mandato popular. Yo participé, en uno de esos procesos; acudí, por mi deseo cívico de entrar en la historia, junto con aquellos que creemos en la necesaria participación popular, en actos que promuevan la ingerencia del pueblo en solución de divergencias de cualquier tipo; sobre problemas nacionales. En mi historia participativa en actos electorales, siempre observé que el que no obtenía la mayor cantidad de votos para acceder al poder, con hidalguía reconocía prontamente su “derrota”, más sin embargo, por ser éste un proceso inédito y diferente en su presentación, por cuanto en este acto no se elegía, sino que se solicitaba la activación de un proceso para revocar el mandato a quien lo hubiere obtenido por elección popular, el mismo tiene una decisión a ser dada por el arbitro electoral estatuido (CNE); luego de verificada y confirmada la licitud de la expresión popular; por ello, esperar la decisión arbitral es lo que a los ciudadanos nos queda, es lo cívico, prudente y legal. Pero..., que broma que nunca falta un pero..., la dirigencia política mantiene al pueblo en estado de zozobra con una guerra mediática de cifras, permitida por lo inédito del proceso refrendario estatuido en la constitución venezolana y necesario de ser revisado en su implementación o reglamentación y en concordancia con esto último; en mi opinión, es interesante observar lo que a continuación comento:
1. Gestoría Itinerante: Si este proceso es una manifiesta participación individual, no veo lo conveniente de la existencia de un “gestor itinerante”, por cuanto si yo deseo iniciar la activación del proceso refrendario, soy yo, quien debe promover o buscar la forma de hacerlo y si el CNE me debe regular, me ha de proveer de un elemento para ello, no de dos, ni tres o más elementos que distorsionen o permitan la posibilidad de manipulación de ese acto individual, y soy yo, quien debe, con permiso del arbitro; instalar un centro de acopio de firmas o ir a un centro de acopio de firmas para tal fin, sin temor o menoscabo de mostrar mi interés de provocar el uso de un derecho, por cuanto debo estar protegido no solo por manifestar mi deseo constitucional de participar, sino por las autoridades, y ciudadanos de acuerdo o no con mi propuesta, aceptando la libertad que tengo de hacerlo y entendiendo que los actos cívicos constitucionales son de todos y para todos; en la oportunidad que puedan accionarse. Pues soy yo, quien debe buscar la forma de ejercer el derecho que tengo y no que vengan a mi hogar, a mi cama de enfermo o a mi lugar de descanso y/o trabajo; cuando debo ser yo, quien busque la oportunidad y consiga el tiempo para ejercer mi derecho. En todo caso, ese gestor itinerante no me asegura el cumplimiento fiel del derecho, ya que está sometido a toda posibilidad de inseguridad personal (sustracción, robo, daño, extravío, etc.), natural (lluvia) o accidental (transito), cuestión esta, que me parece; se reduce en mucho en un centro de acopio.

2. Cifras: Si tengo todos los elementos posibles para recolectar, contar y notificar al CNE la cantidad de firmas conseguidas, como, no voy a saber cuantas firmas recogí, por Dios! ( solo que no haya sido beneficiado con el plan ACUDE anterior o las MISIONES ROBINSON, RIVAS y SUCRE actuales, o no tenga palitos de fósforos, granos, etc.), es obvio, que si pase 12 horas esperando y atendiendo a firmantes y al final de la jornada diaria debo cerrar mesa y contabilizar las firmas conseguidas en un numero determinado de planillas y las planillas no utilizadas, y todo esto debo reportarlo en un acta de acción del proceso diario y dar una copia de este hecho, al observador o representante contrario, guardar una copia para mi y enviar el original al CNE, como no van a saber todos los intervinientes en el proceso, la suma diaria y total de las personas que quisieron hacer uso de su derecho constitucional, vaya Ud., a saber..!. Es claro que si hubo impericia, manipulación u omisión, se presentarán diferencias numéricas que solo el arbitro seleccionado debe dirimir y solo el, tendrá la última palabra en el posible diferencial. Pero..., otra vez el pero..., por que someter al pueblo venezolano a una zozobra y gasto de recursos si con el raciocinio más elemental se puede dirimir la situación y activar la calma y paz ciudadana y es aquí que recurro a la observación siguiente:
o Aceptando las cifras dadas, el oficialismo dice que recogió (números redondos) 2.600.000 firmas, de un universo de 7.000.000 de posibles firmantes y eso representa un 37.14 % , mientras, la oposición dice que recogió 3.600.000 firmas, de un universo de 12.000.000 de posibles firmantes y eso representa un 30 % , la lectura primaria que se hace de ello es, que la oposición en este acto, ya se contó, más no así el oficialismo, cuyo universo de electores fue menor. Como hacerlo entonces, será que al diferencial entre ambos universos (5.000.000 de electores), le aplicamos el 37.14 % obtenidos en el universo en el cual se movió el oficialismo, si es así, la resultante de ello será que al oficialismo se le sumarian 1.857.000 electores y tendrían entonces la cantidad de 4.457.000 electores del universo de 12.000.000, y con ello se determina fácilmente la mayoría lógica del oficialismo (Pa´ que más, como diría un cómico de la oposición), pero, que cosa no..., sumémosle al numero oficialista de firmantes, el 30 % - obtenido por la oposición en su universo electoral - del diferencial electoral, que serian 1.500.000 electores y tendrían entonces 4.100.000 electores del universo de 12.000.000 de electores y sorpresa...!, siguen siendo mayoría..!

De estas observaciones, sencillas en su contexto pero lógicas en apreciación; deberíamos inferir lo conducente a realizar, y es, reconocer que la oposición no lograría su objetivo único cual es, sustraer al oficialismo del mandato dado y por ende, lo inútil de una acción electoral que solo acarrearía como observé antes; zozobra y perjuicio económico para la nación.

En conclusión, es menester recuperar y/o mantener la sindéresis, corrijamos el problema del gestor itinerante, para próximos actos electorales y permitamos que tanto gobierno y ciudadanos nos integremos a la labor creadora en bien del país y que la oposición funja como necesario elemento auditor de la gestión gubernamental y todos como diría el otro, felices y contentos.

Salvador Campos, ciudadano esperanzado.
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Salvador Campos


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