“El socialismo debe a la violencia los altos valores con los cuales lleva la salvación del mundo moderno” C. Sorel
“¿Cómo crear una sociedad en donde la praxis afirme su libertad por otro medio que no sea un proyecto revolucionario, es decir, por un medio distinto del combate y de la violencia? J.P.Sartre
“Los revolucionarios, estamos movidos por grandes sentimientos de amor” Ernesto “Che” Guevara
I
Motivado
por un formidable artículo de la compatriota revolucionaria Celia Hart,
i las palabras de nuestro presidente i comandante revolucionario Hugo
Chávez Frías, a quien considero como ella, un puntual para la victoria
de nuestra América i al lado de quien permaneceré hasta el fin de mis
días, porque como ningún otro en la era republicana ha representado la
soberanía i felicidad de la patria venezolana, quiero referirme al
controvertido caso de las FARC en la República de Colombia, nación
signada por el maleficio santanderiano, contrario en todo al espíritu
bolivariano que señala el destino de Venezuela i de la América
Indígena. Como a esta Celia valiente i buena razonadora, con visión
universal o planetaria de los problemas humanos, me preocupa
profundamente lo dicho por el presidente Chávez en el ALÓ PRESIDENTE de
pasado domingo, pues nos cuesta creer que proclamara “el fin de las
guerrillas”, cuando en lo colombiano vemos que no existe la menor
intención de diálogo ni paz, solamente con fijarse en el término que
empleó el Ministro de Defensa de ese país, de gobierno súper
conservador i fascista, al señalar que era la última oportunidad de entregarse
las FARC, o serían EXTERMINADOS sus integrantes, como si se estuviese
refiriendo a ratas, cucarachas u hormigas, i no a ciudadanos
colombianos con derechos humanos i derechos a disentir de la política
del gobierno i las oligarquías, empeñados en no darles oportunidades
cívicas i políticas, en el país que los vio nacer i donde tienen todos
los derechos a vivir en paz participando en la vida píblica. Según
esto, si se entregaran todos los rehenes, la selva colombiana sería
arrasada a bombardeos extensos por toda su geografía selvática, sin
respetar la ecología ni pueblos o ciudades, i de las cárceles de
Colombia, tampoco saldría un rebelde libre, a no ser en un cajón de
madera hacia un cementerio, o desaparecidos misteriosamente. I en lo exterior, principalmente en el Imperio del Norte –el más depredador i asesino de la Historia Universal, lo que puede consultarse en los libros-
i en la Europa recalcitrante, donde todavía piensan que ellos son
“superiores” porque su civilización es de milenios, i la nuestra es
apenas de unos 500 años de “descubiertos”; una Europa medio feudal que
todavía conserva monarquías ridículas i vagas que usufructúan el dinero
o las riquezas de los que trabajan, desconoce a la América que
colonizaron i saquearon, apenas cayéndose de las valijas de los
conquistadores –como dice Neruda- “las
perlas del lenguaje” , aunque creo que no fueron ellos (porque eran
medio salvajes, asesinos i ladrones) sino los que vinieron después,
buscando una vida con menos sometimiento a dinastías i reyes, como se
vivía i se vive todavía, en Europa.
La
rebeldía, es el complemento de la dignidad del hombre; es lo que lo
hace, más allá de bípedo implume, realmente un ser pensante i libre, i
por eso la libertad es el valor supremo en la calidad de la vida, i en
todo socialismo humanista; i al mismo tiempo, como pensaba Camus, “la rebelión se hace tanto contra la mentira como contra la opresión”. Por ello en mi trabajo FILOSOFÍA DE LA VIOLENCIA, publicado
en el Nº 13 de la revista de Filosofía (L.U.Z. 1989) compartiendo la
filosofía sartreana por muchos no admitida, considerando sus ideas en
la CRÍTICA DE LA RAZÓN DIALÉCTICA, tomando en cuenta las
conciencias individuales (no el nivel ontológico) sino el para-sí, que
lleva a la praxis, llama a la reflexión esta interrogante: “¿Cómo
crear una sociedad en donde la praxis afirme su libertad por otro medio
que no sea un proyecto revolucionario, es decir, por un medio distinto
del combate y la violencia?” i luego agrega: ¿Cómo a
veces cambiar el estatus de una sociedad, cuando envilecida y corrupta,
pero con leyes puestas a su servicio para condenar toda rebeldía, se
nos hace imperativo cambiarlas? ¿Es que entonces los actos violentos,
la violencia no admisible, es solamente de los que adversan un orden
que no proporciona igualdad y justicia a todos?. Pues señores,
esto es lo que sucede en Colombia i que, mientras persista habrá
necesidad de rebeldía, de violencia i enfrentamientos. La guerrilla es
la violencia de los justos i los valientes, mientras los golpes de
estado, en mayoría, son las conspiraciones i hechos sangrientos, con
los cuales los cobardes, los lacayos i oligarcas, se apoderan
ilegítimamente del poder o por medio de elecciones amañadas, compradas
i presionadas por el dinero i los intereses anti populares, como han
sido las dos elecciones del impuesto Uribe Vélez, descarada i
anticonstitucionalmente pretendida una tercera imposición. Acaso, luego
de estas reflexiones, ¿no es violencia de Estado, irracionalidad
ilegítima, lo que hace el gobierno narcotraficante, paramilitar i
sometido al Imperio, como el del presidente-delincuente, señor Álvaro
Uribe Vélez, que desgarra a Colombia? ¿Puede allí, pasar de moda, la
lucha guerrillera? Creo que nuestro presidente no pensó detenidamente
sus palabras i que, además, como señala Wilmer Poleo Zerpa i otros, los
asesores del comandante de la Revolución Bolivariana (excluyendo a José
Vicente i a Fidel) son pésimos consejeros i equivocados haciendo leyes,
como lo demuestra la lei de Inteligencia i Contrainteligencia reciente,
i eso debido a impreparaciones culturales, científicas e históricas,
pues la cultura (que incluye lo político i lo histórico) no se
improvisa. No ahora, sino desde hace más de tres o cuatro décadas
(tiempo de la repudiable IV República), cuando me dedicaba a la Sociología Médica, anoté de mi parte que, uno de los rasgos culturales más conspicuos del venezolano, es la improvisación.
Sin embargo deseo anotar que, a mi juicio, nuestro presidente no ha
querido anunciar ningún paso de moda de la guerrilla en los países
sometidos, sino una referencia concreta, a una situación concreta i a
unos hombres concretos, como lo hizo Marx cuando hablaba de la
libertad, anunciando que era una especie de historicismo, no válido para todos los tiempos i pueblos del planeta. Lo expondré en sucesivos artículos.
(Continuará)
robertojjm@hotmail.com