Al
término de una sesión ordinaria de la Asamblea Nacional, la diputada
Cilia Flores, sin titubeos, reclamó a sus colegas las faltas e inasistencias
dentro de las comisiones permanentes en las que ejercen funciones como
parlamentarios.
La diputada Flores manifestó que la asistencia de los diputados es
una obligación, “el estado nos paga aquí por venir a las sesiones,
ir a las comisiones, a los estados, para hacer nuestro trabajo parlamentario”.
La
presidenta de la Asamblea Nacional fustigó que “hay algunos diputados
que se olvidaron del trabajo parlamentario, se fueron y solo vienen
cuando quieren declarar a los medios, tratando de utilizar el escenario
para sus intereses particulares, personales y eso tenemos que criticarlo
y denunciarlo.”
Bueno, esto no es nada nuevo, he allí las causas más evidentes por
las cuales los diputados no legislan en nuestro país y nadie le da
un parao a tal situación. Además, con criticarlos y denunciarlos no
se hace nada, porque esta de por medio la bendita inmunidad parlamentaria
que los protege, por lo que creo deben tomarse otras acciones más contundentes
que permitan establecer las sanciones legales pertinentes del caso.
Desde
que entró en vigencia la Constitución de la Republica Bolivariana
de Venezuela, la Asamblea Nacional tiene una gran deuda pendiente con
el país.
Nuestra
Carta Magna cuenta con 350 artículos, pero a mí modo de ver, está
reducida a la mitad, toda vez que se encuentra en el olvido del trabajo
parlamentario y las inasistencias de los diputados, por lo cual estamos
en presencia de verdaderos parlamentarios “echacarros”.
Revisando nuestro máximo instrumento legal, podemos observar que al
final aparecen unas disposiciones transitorias que se han cumplido a
medias y vemos como en la propuesta de reforma constitucional que lamentablemente
no fue aprobada, aparecían casi las mismas disposiciones transitorias
de la actual Constitución.
Creo
entonces que los señores diputados con todos los artículos mal intencionados
que le agregaron a la propuesta de reforma, estaban ligando que no se
aprobara para no tener tanto trabajo.
Pero la inmunidad parlamentaria establecida en nuestra Constitución,
artículo 200, se presta a todo, en especial a burlarse del contenido
del 197, donde se obliga a los diputados a cumplir sus labores a dedicación
exclusiva en beneficio de los intereses del pueblo y a mantener una
relación vinculante con los electores, atendiendo sus opiniones y sugerencias
e informarlos acerca de su gestión, así como la de la Asamblea Nacional.
Sin
embargo, de lo único que están pendientes es que los llamen, para
ocupar un cargo en algún ministerio.
Por
eso, soy de los que piensa que se debe modificar el artículo 200 de
la Carta Magna en lo referente a la inmunidad parlamentaria, por cualquiera
de los mecanismos establecidos, a fin de ver si algún día los diputados
llegan a laborar como es debido y así puedan celebrar con todas las
de la ley el Día Internacional del Trabajador.
manchogh@hotmail.com