Estos días de recolección de firmas para revocar a los diputados golpistas,
fascistas y saltadores de talanqueras, nos han deparado buenas lecciones en
cuanto al talante “democrático” y de “respeto al ciudadano” que tan común es en
Carabobo.
Para fines didácticos expondremos cuatro eventos que retratan de cuerpo
entero a quienes hoy andan pidiendo “borrón y cuenta nueva” de sus trampas y
crímenes.
- En la urbanización “El Trigal”, el lunes 24 un activista recolector de
firmas en uno de los “puntos rojos” entró a una panadería a comprar queso, jamón
y pan para preparar el desayuno. Inmediatamente algunos elementos allí presentes
comenzaron a reaccionar con gestos de asco, bastante femeninos por cierto, ante
la osadía del “tierrúo”. Y el encargado del negocio fue llamado para que al
comprador se le negara el derecho a comer. El encargado argumentó,
visiblemente preocupado (quizá recordó las pérdidas que esos mismos fascistas le
causaron el año pasado) que se trataba de un cliente, recibiendo amenazas
mientras el compatriota objeto del odio de esa selecta cuanto peligrosa
“sociedad civil” completaba la tarea de preparar algunos emparedados y se
retiró, ignorando el pequeño melodrama que su presencia había motivado en
tan exclusivos predios.
- En la misma urbanización, en otra panadería adyacente a una pizzería, un
pequeño grupo de “analistas políticos” y “expertos petroleros” dejaba
pasmados a sus oyentes con razones lógicas y veraces como las
siguientes:
- la parada de planta de la refinería “El Palito” es falsa y solo sirve para
ocultar la presencia de miles de cubanos que de ella se
adueñaron;
- por cada venezolano hay tres cubanos, quienes ocupan las oficinas
mientras los venezolanos se arraciman en los pasillos de la edificación,
soportando maltratos y humillaciones;
- los cubanos son militares y la estrategia que siguen es copar los centros
más importantes del país hasta superar en número a los efectivos de la Fuerza
Armada Nacional para dar el zarpazo y adueñarse del país.
Provocaba salir corriendo en busca de un siquiatra, pero continuamos allí por
otro rato, maravillados de que tanta locura pueda caber en tan reducido
espacio.
- En otro sector de la ciudad se realizó, el martes 25 en horas de la tarde,
una reunión de alumnos y representantes de varios institutos educacionales
privados, entre ellos el “Sagrado Corazón”, el “San Valentín” y el “Juan XXIII”.
Allí la directora regional del CNE expuso una serie de opiniones y deseos como
los siguientes:
- la recolección de firmas por el revocatorio propuesto por los bolivarianos
es un fracaso, Chávez anda muy asustado y está próximo a renunciar;
- en el CNE hay tres chavistas y somos minoría, pero debemos hacer todos los
esfuerzos posibles para sacar a Chávez.
- En la parroquia “El Socorro”, los partidarios del proceso bolivariano
lograron recolectar un mil seiscientas firmas para revocar a los golpistas y
saltarines con participación de habitantes de esa comunidad. No hubo por
supuesto televisora alguna que registrara el acto, en el cual no hubo
incidentes, trampas ni escándalos. Pero ayer viernes 28 al punto levantado por
la “oposición” llegaron personas con cámaras y micrófonos de “Globovisión”,
quienes se mantuvieron a la espera hasta el arribo de algunos autobuses, cuyos
pasajeros se colocaron en fila, como si a firmar fueran, y después de haber sido
filmados se retiraron, quizá a repetir la escena en otros lugares.
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Debería ser materia de análisis por parte de los estudiosos del
comportamiento social la radical diferencia existente entre la jornada de
recolección de firmas efectuada la semana pasada y la que ahora se desarrolla.
La primera correspondió a quienes los medios de difusión califican de hordas
violentas, círculos del terror y “tierrúos” incultos. Pero en ella no se
observaron marramucias, amenazas ni desórdenes. Tampoco hubo denuncias de que el
gobierno nacional obligara, mediante el chantaje del desempleo, a que los
empleados públicos firmaran por revocar a los diputados golpistas y saltarines,
quienes por cierto ejercen sus cargos en la Asamblea Nacional gracias a que las
“hordas chavistas” dejaron sin efecto al decreto carmocrático que disolvía a los
poderes públicos, entre ellos el Parlamento.
Distinto ahora, cuando trabajadores del sector “privado” y de algunas
dependencias oficiales son obligados a firmar contra el presidente Chávez, como
es el caso del Instituto de Oficiales Retirados de la Fuerza Armada Nacional
(IORFAN), donde su presidente, el coronel retirado del ejército, Luis Alberto
Peña; la jefa de personal, licenciada Mayeli Sandoval, y el administrador,
coronel retirado de la aviación Eduardo Monserrat, hostigan a los empleados para
que firmen bajo amenaza de despido.
Esta es la décima derrota que sufren
¿Será suficiente para que comiencen a reconocer que hay una Constitución
discutida y aprobada por la mayoría, la cual debe ser acatada y aplicada?
Confiemos que sí. Y reclamemos también que la vindicta pública someta a
castigo a los golpistas, saboteadores y terroristas militares y civiles para que
la impunidad no continúe fomentando el desconocimiento y la violación de la
Constitución y de las leyes.