La Esclavitud, en todas sus formas
La esclavitud, en términos de capital, es un robo. El esclavo produce energía
útil sin recibir nada a cambio, o no lo suficiente (sin recibir lo que recibiría
de no ser esclavo). Esto es equivalente a robarle su capital.
La esclavitud propiamente dicha se mantiene mediante la represión y la
amenaza de muerte. Un esclavo africano durante la época colonial en Venezuela,
sabía que si no trabajaba, si no se “dejaba robar”, sería azotado, torturado e
incluso castigado con la muerte. Pero existen formas mucho más sutiles y menos
evidentes de esclavitud.
La esclavitud fue parte de la vida común durante la Edad Antigua. Los
egipcios, griegos, persas, romanos, todos se beneficiaban del capital producido
por sus esclavos (generalmente provenientes de naciones conquistadas). En la
Edad Media, la esclavitud dejó de emplearse en Europa. Pero se experimentó una
condición parecida a la esclavitud, la servidumbre. La sociedad estaba repartida
en feudos, donde los siervos y campesinos producían el capital, trabajando la
tierra, mientras que los señores feudales (nobles) y el clero (sacerdotes)
recibían un impuesto, es decir, una parte del capital producido por los
campesinos. Los sacerdotes les retribuían el capital prestando un servicio
religioso a la comunidad (el alto clero como los papas y obispos, en realidad,
ni siquiera efectuaba este servicio y se comportaba como parte de la nobleza).
Los señores feudales, a pesar de realizar algunos servicios a la sociedad, como
“mantener el orden” (guerreando contra los feudos vecinos y reprimiendo a los
campesinos), dirigir las actividades en el feudo, defender la justicia (de
manera arbitraria), tenían como principal argumento para cobrar el tributo, la
posesión de la tierra donde trabajaban los campesinos. La tierra era,
generalmente heredada de sus antepasados, que a su vez la habían ganado en
guerras, migraciones, azares de la historia, y, rara vez, por descubrimiento, o
por consenso de los habitantes del feudo. En la mayoría de los casos, los
campesinos producían casi todo el capital del feudo, mientras que los nobles
eran quienes gozaban de éste capital sin trabajar. Pero ¿porqué los campesinos
aceptaban esta situación en extremo “injusta”? En realidad no siempre la
aceptaban, pero no tenían opción, si decidían no pagar los impuestos, eran
castigados con prisión o la muerte, si decidían partir del feudo, carecían
entonces de tierras fértiles para cultivar alimentos y sobrevivir.
La esclavitud “no forzada” (que en realidad era forzada, ya que no existían
otras alternativas) fue común en las sociedades agrícolas. Con la llegada de la
revolución industrial, esta esclavitud no forzada fue implementada en las
industrias. En ellas el capital es producido por el proletariado (los obreros)
junto con técnicos e ingenieros. Pero gran parte de los beneficios los recibe el
dueño de la industria, el cual generalmente no participa en la producción de
capital. Los trabajadores no pagan tributo, ellos producen el capital, y en
retribución reciben un salario. Pero su salario no es equivalente al capital
producido, ya que una parte va para el dueño de la industria. Pero ¿porqué los
trabajadores aceptan esta situación en la que algunas personas reciben gran
parte del capital que ellos produjeron? Porque es el dueño de la industria. Por
alguna razón ésta persona tenía el dinero suficiente para construir una fábrica,
comprar la materia prima, contratar a los trabajadores y poner a funcionar la
fábrica. El dinero probablemente lo heredó de sus padres, que a su vez lo
ganaron en una guerra, o porque eran señores feudales, o comerciantes
beneficiados por los azares de la oferta y la demanda. Pero ¿por qué los
trabajadores aceptan el seguir contribuyendo al capital del dueño de la
industria, incluso cuando éste depasa en gran medida el capital inicial
necesario para construir la industria?, la respuesta es igual que para los
campesinos, porque no tienen opción. Si no aceptan las condiciones de trabajo
del dueño de la fábrica, no podrán producir capital por si mismos, ya que no
tienen tierras para cultivar, ni el capital inicial necesario para crear ellos
mismos una fábrica, su destino entonces es ser desempleados.
Durante los primeros años de la revolución industrial, las condiciones de
trabajo de los obreros eran inhumanas. Personas de todas las edades (desde los
siete años de edad) debían trabajar durante más de doce horas diarias. El
salario solo permitía la compra de alimentos básicos y algo de vestimenta.
En los países más desarrollados, gracias a la mayor producción industrial, la
automatización de la producción se produjo un capital bastante elevado y las
luchas sociales permitieron mejorar los salarios de los trabajadores. En Europa
y Norteamérica, muchas industrias producen suficiente capital como para aportar
grandes cantidades de dinero a los dueños y aún así, permitir unas condiciones
de vida completamente aceptables a los trabajadores. Pero muchas veces el
capital no es producido únicamente en la industria, frecuentemente la energía
útil proviene también de la materia prima barata adquirida en países
subdesarrollados.
En países como Indonesia, los obreros todavía trabajan en condiciones
infrahumanas para producir un capital que tendrá como destinación principal los
Estados Unidos. Un ejemplo es la compañía Nike (de zapatos deportivos), cuyos
empleados son en su mayoría, mujeres indonesias, las cuales reciben un salario
ridículo por confeccionar estos populares zapatos. Gran parte del capital
producido será para los accionistas de la compañía.
Pero la situación también ocurre en países de América Latina, sobre todo en
los más industrializados como México y Brasil. El resultado de esta situación
son las huelgas, protestas, manifestaciones e incluso alzamientos populares que
muchas veces son reprimidos mediante el uso de la fuerza.
En muchos países desarrollados (Alemania, Francia, Estados Unidos) existen
las llamadas cooperativas agrícolas, las cuales consisten en centros de
producción agrícola donde los dueños son los mismos trabajadores (los
productores de capital, de energía útil). En la Yugoslavia socialista de Tito
(héroe de la segunda guerra mundial contra los nazis) existían cooperativas
tanto agrícolas como industriales que representaron la base de la producción de
capital. En Venezuela se están a comenzando a formar cooperativas de este
tipo.
También existen medios de producción cuyo dueño es el estado de un país. El
capital que normalmente reciben los accionistas es destinado a los fondos del
Estado el cual debe (en teoría) repartirlo por igual a todos los ciudadanos, o a
los más necesitados.
Las Riquezas Naturales
Hasta ahora hemos hablado del capital y de la energía útil producida por el
trabajo del hombre. Pero la mayor parte de la energía útil proviene de la
naturaleza. Lo más esencial para el hombre, la tierra, la luz solar, el aire, el
agua proviene de la naturaleza. Estos elementos se encuentran generalmente en
cualquier parte del planeta. Otros elementos solo se encuentran en ciertos
lugares del globo, distribuidos de manera aleatoria (al azar). La distribución
de la riqueza en el mundo también está muy influenciada por la distribución de
estos minerales.
Pero ¿cómo se debe distribuir la riqueza natural en una sociedad “justa”?. En
mi opinión es muy sencillo, se debe repartir entre todas las personas de manera
equitativa. Si el aire, y la luz solar pertenecen a todos, por qué no la tierra,
el agua, los minerales y todas las riquezas naturales.
En Venezuela la riqueza natural (especialmente el petróleo) debe ser (como
está escrito en la Constitución Bolivariana) un bien de todos los venezolanos, y
como tal debe ser administrado por un representante legítimo del pueblo,
designado por un poder constituido como el Presidente, la Asamblea Nacional, o
directamente por el pueblo.
El trabajo automatizado: ¿Capital Gratis?
Desde la prehistoria, el hombre descubrió que podía aprovechar el trabajo de
los animales para su beneficio. Los animales podían crear energía útil para arar
la tierra, transportar mercancías, moler el trigo, y todo esto sin recibir un
salario a cambio (lo que es análogo a una forma de esclavitud). Con la
revolución industrial, mucho de los trabajos realizados por animales y humanos
pasaron a ser realizados por máquinas. Más recientemente, el trabajo intelectual
también ha ido siendo reemplazado en parte por trabajo realizado por programas
informáticos (computadoras).
De hecho, además de la riqueza natural y de la riqueza creada por el trabajo
del hombre, en la actualidad comienza a ser cada vez más importante la riqueza
creada por las máquinas. El capital creado beneficia al dueño de la máquina.
Algún día, la sociedad humana podría llegar a un estado en el que casi todo
el trabajo, la producción de capital, sea hecha por máquinas, y los hombres se
dediquen a actividades recreativas o a algunos trabajos de carácter intelectual.
En la actualidad, estamos muy lejos de alcanzar dicho estado. Primero, el
capital creado por las máquinas está muy lejos de satisfacer todas las
necesidades humanas, y segundo, ese capital solo beneficia a unos pocos
individuos, los dueños de tal maquinaria.
Los préstamos, las deudas y las “deudas eternas”
Durante la Edad Media, surgieron instituciones que se encargaban de proteger
el capital de los individuos mientras lo utilizaban para realizar operaciones
comerciales, estas instituciones eran los bancos. Una de las principales
operaciones que realizan los bancos son los préstamos (o créditos). Como su
nombre lo indica, consiste en prestar dinero a una persona, sociedad o
institución. El deudor debe devolver el capital en cierto período de tiempo, y
pagar un dinero extra, proporcional al capital inicial, llamado interés. Vamos a
explicitarlo en lenguaje matemático:
Dinero que debe pagar = Dinero Prestado +
Interés
Interés = Dinero Prestado x Porcentaje de
interés
El porcentaje de interés (o tasa de interés) es un número constante. Las
condiciones del préstamo (El dinero prestado, el porcentaje de interés, el lapso
de tiempo para pagar) se especifican en un contrato firmado por ambas partes. El
dinero también se puede pagar en varias cuotas (una parte cada cierto
tiempo).
¿Para qué pedir prestado si terminas pagando más de lo que recibes?. Las
personas que piden préstamos lo hacen porque necesitan una cierta cantidad de
dinero en un momento determinado (suponen que en un futuro dispondrán de este
dinero). El tiempo es un factor importantísimo en los préstamos. Recuerdan al
"portu" de la panadería que quería comprarse un carro. Ahorrando dinero,
tardaría varios años en reunir el dinero necesario para comprarlo. Pero en
cambio, puede pedir un crédito a un banco, comprar el carro y pagarlo en cuotas
durante varios años. Al final habrá pagado más dinero pero habrá obtenido su
carro en menos tiempo. Es decir que, en realidad, él pago por el tiempo (por no
perder tiempo). Al principio de éste texto indicamos que las personas no sólo
pagan por energía, sino por la potencia (en el sentido científico de la
palabra), es decir, energía por unidad de tiempo:
Potencia = Energía ¸ tiempo
Por esta razón, una conexión rápida a Internet es más costosa que una
conexión lenta. Un producto puedo ser más costoso si se obtiene más rápido, en
menos tiempo.
Si todo sale bien, el "portu" comprará su carro, y lo irá pagando
periódicamente. Pero si ocurre algo imprevisto, al papá del "portu" le
detectaron un tumor y la operación cuesta un ojo e’ la cara. El tipo debe
atender a su familia y no puede pagar una de las cuotas del carro. En
consecuencia es penalizado y su deuda aumenta.
Venezuela, como muchos países subdesarrollados (y del primer mundo también),
contrajo una deuda con otros países al pedir créditos (la mayor parte del
endeudamiento fue hecho durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez bajo la
tutela del FMI, Fondo Monetario Internacional). Esta deuda se paga mediante la
regla del interés compuesto.
En el interés simple, el interés se calcula a partir del préstamo inicial.
Por ejemplo si pedimos un préstamo de un millón de bolívares, y el interés es
del 10 por ciento,
Interés = 1.000.000 x 10 % = 100.000
(Dinero Prestado) x (Porcentaje de Interés)
Dinero que debe pagar = 1.000.000 + 100.000 =
1.100.000
(Dinero Prestado) + (Interés)
Al final del período de tiempo (un año, por ejemplo) tendremos que pagar Bs.
1.100.000.
Si no pagamos, para el siguiente período de tiempo, detendremos que pagar los
Bs. 1.100.000 más el interés que calculamos antes, es decir:
Dinero a pagar = 1.100.000 + 100.000 =
1.200.000
En el interés compuesto, el interés se calcula, no a partir de la préstamo
inicial (1.000.000), sino a partir de la deuda actual.
Esto quiere decir que para el primer período de tiempo, la deuda es igual que
para el interés simple, el interés es de Bs. 100.000, y la suma total que se
debe pagar es de Bs. 1.100.000.
Pero para el segundo período de tiempo, el interés no es el mismo, sino que
se calcula a partir de la deuda actual:
Interés = 1.100.000 x 10 % = 110.000
(Deuda Actual) (Porcentaje de Interés)
Dinero que debe pagar = 1.100.000 + 110.000 =
1.210.000
(Deuda Actual) (Interés)
Al principio, la diferencia no es muy grande (Bs. 1.200.000 para el interés
simple, Bs. 1.210.000 para el interés compuesto), pero conforme pasa el tiempo,
la deuda por interés compuesto se dispara. Veamos la siguiente tabla que compara
los dos tipos de interés en 10 períodos de tiempo (en las mismas condiciones que
hemos estudiado):
|
Período de Tiempo |
Interés Simple |
Interés Compuesto |
|
1 |
1.100.000 |
1.100.000 |
|
2 |
1.200.000 |
1.210.000 |
|
3 |
1.300.000 |
1.331.000 |
|
4 |
1.400.000 |
1.464.100 |
|
5 |
1.500.000 |
1.610.510 |
|
6 |
1.600.000 |
1.771.561 |
|
7 |
1.700.000 |
1.948.717 |
|
8 |
1.800.000 |
2.143.589 |
|
9 |
1.900.000 |
2.3573948 |
|
10 |
2.000.000 |
2.593.742 |
Ahora la diferencia no es de 10.000 bolos, sino de más de 500.000. Veamos que
pasa en diez períodos más de tiempo:
|
Período de Tiempo |
Interés Simple |
Interés Compuesto |
|
11 |
2.100.000 |
2.853.117 |
|
12 |
2.200.000 |
3.138.428 |
|
13 |
2.300.000 |
3.452.271 |
|
14 |
2.400.000 |
3.797.498 |
|
15 |
2.500.000 |
4.117.248 |
|
16 |
2.600.000 |
4.594.973 |
|
17 |
2.700.000 |
5.054.470 |
|
18 |
2.800.000 |
5.559.917 |
|
19 |
2.900.000 |
6.115.909 |
|
20 |
3.000.000 |
6.727.500 |
Para veinte períodos de tiempo, la deuda del interés compuesto es dos veces
más grande que la del interés simple. Por un préstamo de un millón de bolos,
tenemos que pagar casi siete millones.
La deuda externa venezolana se basa en esta regla del interés compuesto,
aunque posee otras cláusulas que la hacen más complicada. El hecho es que esta
deuda consume gran parte del presupuesto (más del 40%) de la nación, y peor aún,
eso sólo sirve para mantenerla estable (no aumenta, pero tampoco disminuye).
Venezuela, como muchos otros países, ha pagado varias veces su deuda
inicial.
Lo peor de todo es que la deuda venezolana fue contraída sin la probación de
todos los venezolanos, quienes la estamos pagando. Personalmente, nadie me
preguntó si yo quería endeudarme por el resto de mi vida, y endeudar a mis hijos
y nietos, y demás generaciones futuras. Qué pasa entonces si yo no quiero
pagarla. En el pasado Venezuela se negó a pagar su deuda externa, durante el
gobierno de Cipriano Castro. En respuesta, potencias extranjeras (Alemania,
Francia, Inglaterra) bloquearon las costas venezolanas con sus armadas, y
apoyaron el alzamiento militar del banquero Matos. Por suerte Cipriano Castro
derrotó dicho alzamiento en la batalla de La Victoria. En México, cuando el
presidente Benito Juárez decidió no seguir pagando la deuda externa, las
naciones europeas (Francia, Inglaterra, España) bloquearon las costas del país
lo cual desencadenó en una invasión francesa (los franceses controlaron por un
tiempo el territorio mexicano).
Muchas veces leemos artículos de opinión donde el escritor no se explica como
un país como Venezuela, con inmensas riquezas naturales, posee tales niveles de
pobreza, y los países europeos, con recursos naturales mucho menores, gozan de
niveles de pobreza muy bajos. Pero el escritor olvida el hecho de que el 40 por
ciento de nuestras riquezas van a parar, cada año, a Estados Unidos y a las
naciones europeas. Estos países, además de poseer sus riquezas naturales, poseen
gran parte de las riquezas de los países deudores.
Creemos que con este texto podemos entender un poco mejor la actual
distribución de la riqueza en la sociedad, si bien no abordamos muchas otras
causas, en particular las causas sociales (como la religión, las costumbres, el
machismo, el racismo) ya que éstas deben formar parte de una detallada
investigación. Tampoco propusimos soluciones a la actual distribución de la
riqueza (que, en nuestra opinión, es completamente injusta), ya que esto
requiere investigaciones y análisis que sobrepasan nuestros recursos materiales
e intelectuales. De lo que si estamos concientes es de que la solución no es
única y depende de un sinnúmero de factores tanto sociales, políticos y
económicos.
Jorge Rojas
jorge_rojasve@yahoo.com