La Revolución Bolivariana, un enfoque sistémico interpretativo.

1. A QUE LLAMO UN ENFOQUE SISTEMICO INTERPRETATIVO
No quisiera tratar en esta conferencia asuntos teóricos o metodológicos. Sin embargo, considero necesario aclarar aunque sea brevemente el marco conceptual desde el cual observo los fenómenos que acontecen, marco que por supuesto informa mi discurso. El Centro de Investigaciones en Sistemología Interpretativa al cual pertenezco aborda los fenómenos desde lo que podríamos llamar un enfoque sistémico- interpretativo. Comprender el mundo sistémico-interpretativamente —o simplemente sistémicamente—quiere decir varias cosas, todas ellas relacionadas entre si.
En primer lugar significa ver las cosas como unidades que trascienden las partes que las componen. Por ejemplo, ver una silla como una unidad es cobrar conciencia de que una silla no es una mera reunión de partes (patas, asiento, espaldar, brazos, etc.). Es preguntarse: ¿que le da su unidad? Por ejemplo verla en términos de la función que cumple. Observemos sin embargo que la función de una silla no le es intrínseca a la silla, es decir, no radica en alguna componente específica de ella ni está en las relaciones entre sus partes. Su función trasciende a las partes en el sentido de que depende del contexto particular en el que se encuentre. Así, la silla vista en un museo es una reliquia, mientras que vista en un altar donde el Papa va a celebrar una misa es vista como símbolo religioso y de autoridad.
Por consiguiente tomar la decisión consciente de ver las cosas como unidad involucra examinar el contexto en el que se presentan. Dicho contexto podemos entenderlo en una forma más amplia abarcando incluso lo cultural. El papel que juega el contexto cultural en dibujarnos de uno u otro modo la unidad de las cosas lo vemos cuando presentamos por ejemplo una silla a una cultura ajena a la cultura occidental. Pueden haber culturas donde una silla podría ser interpretada como un objeto misterioso y hasta maligno.
En segundo lugar, y con base en lo anterior, ver el mundo sistémicamente implica ver las cosas como posibilidades interpretativas y no como meros objetos independientes del observador, y de su contexto cultural e histórico.
Esto nos hace preguntarnos: ¿de qué depende esta variedad de posibilidades y qué le da unidad a esa variedad, es decir, qué nos permite decir que a pesar de que la silla sea para unos un algo que sirve para sentarse, y para otros un símbolo de poder, o un símbolo religioso, una obra de arte, o una estructura rectangular, no obstante nos demos cuenta que en todos esos casos estamos hablando o haciendo referencia a algo que es común a todas esas presentaciones, algo que nos permite identificarlas con una silla? Bueno una respuesta primera es que el uso (la manera como se acostumbra a usar algo en un contexto dado, incluso por generaciones) permite a una serie de individuos que pertenecen a una misma comunidad identificar la variedad de manifestaciones de la silla como silla. Pero debemos ir más lejos y reconocer que a su vez el uso lo sustenta algo más básico. Lo que nos enseña la experiencia y la historia en general es que el uso es dinámico, cambia. Las sillas no se usaban exactamente igual en la Grecia Clásica que por ejemplo en el Renacimiento. Cada época se define y define el uso de las cosas —y por tanto a las cosas— de acuerdo a unos ciertos referentes fundamentales (v.gr. la concepción de justicia, de bien, de hombre, de lo misterioso, propios de un momento histórico dado) que solamente se van desplegando en encarnaciones concretas de prácticas sociales, e institucionales, todo lo cual va dibujando una cierta forma de ser y conocer que caracteriza precisamente la época. Esos referentes definen el rango posible de la diversidad, y de lo que puede ser o no significativo para la sociedad de una época dada.
Ahora bien, para aquellos que ven el mundo desde el enfoque científico clásico de las ciencias naturales las afirmaciones anteriores les genera un gran interrogante: ¿Si las formas de conocimiento se hayan también determinadas por eso que llamo vagamente referentes básicos epocales entonces cómo podemos hablar de los mismos objetivamente?
Esta pregunta supone que es posible encontrar una especie de plataforma privilegiada, neutral, que no afecte de ningún modo mi percepción y conocimiento de las cosas y desde la cual pueda observar independientemente el acontecer del mundo. Pero esta ilusión “objetivista” (típica de la ciencia clásica), que pretende separar al observador de lo observado, que concibe los objetos como existentes en si mismos y al observador como un agente externo que coloca valoraciones sobre los mismos, es similar a la del individuo que desea borrar de su memoria lo que ha sido, la historia que lo ha constituido en lo que es.
Dicho lo anterior, la pregunta que Uds. se deben estar formulando es la siguiente: ¿Entonces bajo el enfoque sistémico-interpretativo, cómo se estudian los fenómenos sino es separándolos y analizándolos e impidiendo que el observador vuelque sus valores sobre ellos? Ante todo se sigue de lo anteriormente expuesto que estoy abogando por un tipo de objetividad diferente, uno que despliegue, en lugar de ocultar o reducir, la variedad interpretativa de lo que se presenta, sea una silla o sea la Revolución Bolivariana. Una objetividad que sin embargo no es dispersora o fragmentadora puesto que también busca la unidad en la variedad. No obstante, el asunto no termina con el despliegue de esa unidad porque como hemos dicho ella se da en un contexto de uso, y el uso en los términos más amplios se da y a su vez genera tradición, historia que inevitablemente deja huella en lo usado. Ello quiere decir que las cosas devienen. ¡Nosotros devenimos! El tercer sentido al que hacemos referencia cuando decimos que enfocamos el mundo sistémicamente es el que toma en cuenta ese devenir como parte esencial de las cosas. El reloj que cargo no es un mero reloj. Es el reloj que me regalo mi abuelo quien a su vez lo habia recibido de su padre que era joyero. De igual modo yo no soy simplemente un saco de huesos con un computador en la cabeza. Dar cuenta unitaria de mi mismo, de quién soy, es necesariamente contar quién he sido. Es por ello que el filósofo MacIntyre dice que somos autobiografías, que se escriben y re-escriben continuamente. No somos seres fijos, somos seres continuamente siendo, deviniendo.
2. LO QUE NO HAREMOS EN ESTA CONFERENCIA
Veamos ahora cómo aplicamos algunas de las ideas del marco conceptual anterior al problema que nos atañe, a saber, entender mejor la llamada Revolución Bolivariana. Diré primero lo que deberíamos hacer estrictamente en esta conferencia. Deberíamos desplegar la variedad de posibilidades en que se nos presenta actualmente dicho fenómeno, por lo menos aflorar dos formas distintas de entenderla. Siendo nuestro trabajo de carácter académico, deberíamos articular conceptualmente esas posibilidades interpretativas afloradas. Deberíamos luego intentar buscar qué las une, qué las identifica, qué les da unidad, unidad que de algún modo se insinúa cuando las distintas apreciaciones que puedan haber sobre ese fenómeno al menos coinciden en que todas están hablando de un algo al que apuntan y sienten que es común: la Revolución Bolivariana. Contrariamente a lo que se pudiera pensar, una forma de buscar esa unidad es ante todo confrontando las visiones distintas. Esto tiene por efecto no solamente el que ayuda a perfilar mejor cada una de las visiones destapadas sino además evita el apresuramiento en la búsqueda de unidad. También deberíamos hablar de los contextos lejanos y cercanos en los que hace su aparición la RB. Finalmente deberíamos dibujar un contexto histórico en el que podamos ver cómo la RB ha devenido Revolución. Para ello deberíamos contar la autobiografía de la RB. Digo autobiografía porque dicha revolución, querámoslo o no ha cambiado nuestras vidas y nos esta reconstituyendo de uno u otro modo. Aclaro sin embargo que una biografía no significa para mi historiografía. No busco saber en que fecha se realizo tal o cual enfrentamiento o victoria. Lo que buscamos es una narrativa que le de sentido coherente a un devenir y no que muestre ese devenir como una mera sucesión de fechas trágicas o felices. Algunas preguntas interesantes que esa autobiografía debería tomar en cuenta son: ¿Podemos construir una biografía de la RB que nos ilumine y ayude a comprender el momento que vivimos y nos de pie para lanzarnos firmemente hacia el futuro, prescindiendo sin embargo de nuestras raíces históricas, por ejemplo en la revolución adelantada por Simón Bolívar? ¿Podremos dejar de lado en esa historia al petróleo, a PDVSA, a la OPEP, a la llamada democracia del siglo XX?
Dicho lo que debería hacer en esta conferencia ahora les anuncio que no voy a sacar a flote y articular claramente otras ópticas o a establecer un contraste explícito entre ellas. De hecho voy a mezclar los pasos indicados anteriormente. No obstante, aspiro a que el marco de ideas que acabo de exponerles les sirva para organizar mejor lo que voy a exponerles.
2. EL MOMENTO CRUCIAL EN EL QUE ESTA EMERGIENDO LA REVOLUCION BOLIVARIANA
Permítanme ante todo delinear el contexto general crítico en el que yo veo y entiendo la revolución político social que está ocurriendo en nuestro país y en el que surgen distintas ópticas para entenderlo. No lo discutiré en independencia de esas ópticas porque ellas hacen parte integral de el.
Algo de ese contexto se delata cuando afirmamos que el fin que busca la Revolución Bolivariana realizar no es lo que la óptica más corriente de los sectores de la oposición y los poderes internacionales que la apoyan afirman, a saber, que lo que este gobierno quiere es llevar a cabo una revolución comunista y además trasnochada. Según ellos lo que se quiere es quitarle la propiedad privada y demás bienes a los ricos para dárselos a los pobres. Además de ser esta una visión que no cuadra con los hechos (aunque cuando confrontamos a alguien con esa visión y le decimos que no está sustentada en los hechos nos responden que es verdad que hasta ahora no lo han quitado su propiedad pero que está seguro de que cuando menos lo esperemos el dictador dará el zarpazo y acabará con la propiedad privada), esta aseveración es simplista y empobrecedora intelectualmente, en cuanto que le cierra al que la toma por cierta otras posibilidades de entendimiento de ese fenómeno.
Pero si el panorama actual abunda con perspectivas que se presentan como la verdad revelada bloqueando otras posibilidades de entendimiento, debemos también decir que es igualmente empobrecedor continuar tratando de entender el momento crucial que vivimos en Venezuela con los viejos esquemas de izquierda, socialismo, marxismo, super capitalismo, etc. etc.
Es decir estamos viviendo un momento que polariza y empobrece la posibilidad de comprensión del fenómeno. Pero al mismo tiempo estamos asistiendo a una apertura del contexto en el que se da esa polarización, la cual parece estar precediendo la emergencia de un nuevo amanecer. En efecto, el paradigma de vida que hizo irrupción en los siglos XVII, XVIII y XIX fundando la llamada Modernidad, está muriendo y los rasgos difusos de uno nuevo están surgiendo.
El diagnóstico de que estamos viviendo un momento histórico crucial para la humanidad no es una aseveración sin fundamentos que el autor de estas líneas inventa con propósitos politiqueros o de mera retórica. Desde ya hace varios años un grupo de filósofos, escritores, dramaturgos, científicos de las llamadas ciencias sociales (economía, política, sicología, antropología, etc.), e intelectuales en general de diversas disciplinas y profesiones vienen hablando del agotamiento de una época, de un modelo y concepción de vida, y de que nos encontramos en una encrucijada para la humanidad. Hace pocos días (el 25 y 26 de este mes) se realizó en México un encuentro internacional de intelectuales que ellos titularon: En Defensa de la Humanidad. En su declaración final dicen:
“La humanidad ha llegado a un punto crítico que entraña serios peligros. Asoma una nueva barbarie. No se trata sólo de que una minoría haya concentrado una proporción enorme de la riqueza, mientras masas empobrecidas apenas pueden sobrevivir. El sistema hegemónico opera como una maquinaria de exclusión social....[donde todo, el hombre, la cultura, la naturaleza queda reducido al imperativo del mercado]. Bajo esta concepción excluyente, comunidades humanas o modos de vida particulares están destinadas a la extinción.”
Algunos intelectuales al referirse a este punto crítico hablan de un cambio epocal, es decir, el cambio de los referentes básicos de una época que articulan el conocer y el ser en una concepción del mundo por otra nueva concepción emergente. Estudiosos del momento político latinoamericano se atreven incluso a formular ya más concretamente los perfiles superficiales de posibles nuevos ordenes políticos emergentes: “Los pueblos, clases políticas y elites latinoamericanas están ante una encrucijada estratégica. Tienen que elegir su destino entre cuatro grandes opciones políticas: 1. La barbarie neoliberal; 2. El renaciente desarrollismo nacionalista de los años cuarenta; 3. El desarrollismo regional democrático y, 4. La democracia participativa poscapitalista.” (Heinz Dietrich , Rebelión 25 Octubre, 2003).
El turbulento momento de nuestro continente se explicaría por el choque entre estos cuatro proyectos políticos que buscan su realización. Más precisamente la colisión se daría “...entre un programa de dominación y explotación en ocaso —el neoliberalismo del gran capital internacional— y tres programas emergentes de defensa y liberación de la Patria Grande.” (ibid.).
Ahora bien, reconociendo que lo que caracteriza nuestro presente es el ocaso de un proyecto y la emergencia de uno nuevo lo que desearíamos saber es ¿qué papel juega la revolución político social denominada Revolución Bolivariana en esta crisis? De la respuesta a esta pregunta podremos ganar una mejor comprensión del sentido de dicha revolución.
Nos atrevemos a sugerir la siguiente posibilidad que por supuesto delata aspectos de la óptica con la que estoy viéndola, óptica que tendrá que ser confrontada con otras posibilidades para luego buscar la unidad que pueda comprenderlas. Como hipótesis guía de nuestro discurso y lectura del presente la idea que proponemos es que la Revolución Bolivariana es un movimiento político social cuyo papel no es otro que el de ser partero de un nuevo amanecer. Es decir, que más que ser la Revolución Bolivariana la presentación de un proyecto político concreto de una nueva sociedad —proyecto político en competencia con otros proyectos y otras visiones de mundo y de país— el sentido de este movimiento político social es el de ir abriendo el camino para que surja un nuevo amanecer en nuestro continente.
Los científicos sociales seguramente me exigirán mucho más rigor en este punto. Por ejemplo, me pedirán que haga comparaciones con momentos similares de la historia para ver en qué medida podríamos sustentar la predicción que hace nuestra hipótesis. Tal vez me exijan que lleve a cabo una encuesta entre intelectuales y expertos en América Latina y les pida que dibujen distintos escenarios asignando pesos a cada uno de ellos para ver finalmente qué grado de acuerdo o desacuerdo muestran en relación con dicha hipótesis. Algunos, siguiendo a Fukuyama (originador de la famosa hipótesis del fin de la historia con la dominación mundial y total del capitalismo) me pudiesen solicitar que entre en razón y me de cuenta que la RB no es sino una manifestación más de los últimos estertores de una manera de pensar y sentir que pronto desaparecerá con el fin de la historia. Y que entonces proceda a interpretar lo que está sucediendo en esos términos.
No niego que pudiera ser el caso, a pesar de una serie de signos que parecen apuntar en sentido contrario. Pero lo que deseo es aportar una óptica distinta de mirar nuestra actualidad, que pueda ser confrontada con otras para así ganar un mayor comprensión del presente.

4. PARTERA DE CREPUSCULOS
Elaboremos un poco nuestra hipótesis. Enunciemos dos características de un nuevo amanecer epocal. A todo crepúsculo matutino le precede la oscuridad. No cualquier oscuridad, sino una que está siempre cargada, preñada de lo que se avecina. Pero al fin y al cabo oscuridad y por ende también cargada de incertidumbre, de desconocimiento de lo que implican las cosas, y hacia dónde apuntan. Por otra parte, el surgimiento de una nueva época tiene una lógica que desafía la lógica convencional: El partero y lo que se está pariendo son gestados y alumbrados al mismo tiempo. ¿Y quién es el partero y qué es lo que se está alumbrando?
El partero es el pueblo con su líder los cuales se constituyen en el mismo proceso de contribuir a dar a luz a ese nuevo amanecer.
¿Y el líder? ¿Qué papel juega en todo esto? Es el que canaliza el espíritu de la época para ayudar a constituir al pueblo como pueblo, es decir como grupo social organizado y unido por un ideal común y trascendente. Ese ideal sólo se intuye inicialmente, pero tiene fuerza que mueve masas y constituye pueblos. Gradualmente se va haciendo más claro al ir caminando y escuchando las claves que los hitos que van surgiendo nos revelan.
El líder de una revolución histórica tiene entonces que escuchar cuidadosamente el latir de los tiempos y servir a su pueblo de resonador de dicho espíritu para que entonces juntos pueblo y líder emprendan acciones que busquen ir materializando el espíritu de la nueva época emergente. Pero articular el mensaje en un lenguaje comprensible (que conduzca a acciones históricamente acertadas, es decir, que permitan el alumbramiento y no que lo impidan) requiere, por una parte alimentarse de conceptos, ideas, y prácticas sociales con las que todos estemos familiarizados. Es decir se requiere alimentarse del sedimento que la concepción de mundo agonizante nos está dejando. Esto es inevitable porque en cierta forma somos productos de esa época. Por otra parte, y dado que lo que está surgiendo es completamente novedoso, el líder debe necesariamente tejer nuevos conceptos que puedan alumbrar sin distorsiones lo que está surgiendo. Es por ello que el líder tiene grandes dificultades para ser comprendido (especialmente por los que aún no han sentido el llamado de la nueva época y se aferran con desesperación al viejo orden), pues valiéndose de lo ya vivido, y hasta de lo trillado el líder tiene que conformar con ello un nuevo lenguaje que le permita describir los contornos de lo que está emergiendo.
Se entiende entonces por qué fácilmente se puede tachar al líder de no estar diciendo nada nuevo, de estar repitiendo lo ya pasado de moda o desacreditado. O se le puede acusar de estar frecuentemente cayendo en contradicciones pues se ve forzado a violar la más elemental de las lógicas cuando afirma cosas tales como: soy de izquierda pero no soy de izquierda .
Un ejemplo de esta clase de acusaciones lo da el ideólogo de la llamada Gente de la ULA, el Dr. Alberto Arbelo. La Gente de la ULA afirma que el gobierno de Chávez ha traicionado el modelo de humanismo socialista democrático que propuso en su campaña y que en su lugar ha instalado su antítesis. Cito “...[e]l proyecto de Chávez [en su desarrollo hasta el presente] no se asemeja a ninguna utopía socialista. Su objetivo es una sociedad cuya economía sea alimentada por inversiones del capital extranjero. Una sociedad en donde los trabajadores tengan prohibido negociar con los empresarios sus contratos colectivos y estén sometidos a salarios mínimos de superviviencia...una sociedad donde la ciudadanía no tenga ninguna participación en la toma de decisiones fundamentales... donde denunciar el vicio constituya un delito. No. El modelo de Chávez no es socialista, es de extrema derecha en lo social, lo político y lo institucional. Su modelo es el capitalismo salvaje que se practica en Cuba. Esto es lo más antagónico, lo más distante posible de un humanismo socialista democrático.”
Vemos en este escrito el esfuerzo desesperado, y no me caben dudas, sincero de este intelectual y su Gente por tratar de encajar la Revolución Bolivariana en alguno de los esquemas típicos de la época que está feneciendo. Pero, dado que no encaja en ninguno, o mejor, dado que les encaja un pedazo en uno y otro pedazo tal vez en otro esquema, es por ello que el proyecto se les presenta como contradictorio y entonces se ven finalmente inclinados a dar nombres apresurados al cuadro caótico que arman ante si: Lo declaran ¡Capitalismo salvaje a la Cubana!! Nótese que en ningún momento se preguntan objetivamente si el problema no estará más bien en la óptica con la que están tratando de entender el fenómeno.
Otro asunto que desde la perspectiva de la partera de albas epocales se comprende mejor es la relación del líder con las raíces históricas. Erróneamente los que se niegan a ver las cosas más ampliamente piensan que la preocupación de la RB por las raíces históricas es porque se quiere calcar ideas y modelos de sociedad ya fenecidos para implantarlos en el presente. Por ello dicen: Chávez esta tostado. Se imagina que estamos viviendo en el siglo XIX y pretende retrotraernos a ese siglo. Eso es historia pasada. Despierta Chávez. Estamos en el siglo XXI y ni tu eres Bolívar, ni América Latina es la América Española”.
Lo que ignoran los que así critican es que el rescate de las raíces y la consulta a las mismas busca tan sólo poder beber de sus fuentes para ganar inspiración en la comprensión de los problemas del presente. Se ha dicho que quien no comprende su pasado no puede enfrentar con claridad su futuro. Nosotros diríamos que quien no se apropia de su pasado, es decir, quien no es capaz de dilucidar su autobiografía y por ende narrar cómo ha llegado a ser lo que es, entonces no puede saber dónde esta parado y que directrices seguir para lidiar con el futuro. Algo similar pasa con una sociedad. Cuando nos sintonizamos a través del líder con el sentir de los tiempos hacemos contacto con esas raíces, y entonces su energía y su savia comienza a movilizarnos y guiarnos con lineamientos muy generales de acción que a medida que se van realizando nos van revelando quiénes somos y las claves del camino a seguir y del edificio que habrá que ir construyendo.
Una de las grandes dificultades que enfrenta la RB en relación con esta tarea es que esas raíces se han ido olvidando y casi desapareciendo. Como también y en paralelo se ha ido desvaneciendo el afán por mantenerse conectado con unas raíces históricas, quizás todo fruto del proyecto de la Modernidad, uno de cuyos estandartes fue el rompimiento con la tradición en general. Esto condujo al surgimiento del hombre descomprometido, ahistórico, y al deseo de querer ser hombres y mujeres del momento, libres de cambiar de personalidad a la carta. La RB está destapando está situación y mostrándonos que no es un mal sólo de Venezuela sino de Latinoamérica y el mundo en general. Es un signo de la época. Pero veamos más de cerca este y otros hitos que la partera ha venido alumbrando.
3. LA REVOLUCION BOLIVARIANA: DESTAPANDO HITOS DE UNA NUEVA CONCEPCION
Permítaseme hacer una nota en relación con los hitos antes de continuar. Los hitos no son sólo señales a seguir, e indicadores de lo que hay que hacer. Ellos contienen claves que hay veces sólo pueden ser descifradas cuando se realiza primero lo que superficialmente indican. La idea es que a medida que los hitos van siendo realizados se van desplegando nuevas claves para seguir andando en la constitución de una sociedad que algún día podrá consolidarse. Aunque no necesariamente. Podría ser que andado el camino que ellos ayudaron a destapar nos volvamos sobre el camino andado y digamos: fue precisamente en el destape del camino donde estuvo el sentido de todo esto y no tanto en que llegáramos a una cima específica.
Veníamos diciendo que un hito que la RB ha venido destapando, es el del desenraizamiento histórico de nuestros pueblos. Ello no quiere decir que lo que se esté planteando es únicamente conocer cómo vivían nuestros antepasados, qué vestimentas, usaban, que ritos tenían, que organización social sustentaban, etc. No es arqueología ni antropología únicamente. Tampoco es historiografía. Creo que de lo que se trata es de poder entender nuestro presente a la luz de nuestro devenir histórico, de una narrativa que nos cuente cómo hemos llegado a ser lo que somos. Permítanme imaginarme una posibilidad interpretativa de lo que reclama ese hito histórico. Sería dar cuenta del presente contando cómo esa forma de vida originaria de nuestros pueblos fue aniquilándose a medida que la invasión europea se afianzaba en América e iba despojando a sus aborígenes no sólo de sus tierras y bienes materiales en general, sino también de su libertad y fundamentalmente de la palabra, es decir de su capacidad de nombrar el mundo, nombramiento que constituye mundo, hablar que es mundear. El despojo de la palabra implicó la pérdida de la verdadera libertad del hombre, la libertad de ser haciendo mundo tejiendo una o varias narrativas que den cuenta de cómo hemos llegado a ser en el presente seres a-lógicos (de logos, palabra), seres sin la palabra, seres que no nombran el mundo que viven (porque otros se lo impiden) y por tanto no lo habitan como su hogar verdadero (pues es un mundo nombrado por otros en el que además sólo pueden vivir en sus márgenes), en suma seres sin techo y marginalizados ontológica y físicamente hablando.
Hay otro hito que no es independiente del anterior. Se trata de la justicia. Este hito se ha convertido casi en el hito emblema de la RB pues se trata de dar a luz una sociedad más justa. Pero ¿qué significa justicia en este reclamo? Acabamos de mencionar un hito que en el fondo contiene un reclamo de justicia pues reclama una restitución de los bienes materiales despojados a los pueblos de América, pero sobre todo una restitución de la palabra robada, para que podamos tener techo propio y dejemos de ser marginales, en el amplio sentido que le hemos dado a estos términos.
El hito de la justicia se asoma también en otros ámbitos de la RB. Cuando los pueblos de América Latina han comenzado a vibrar con los discursos y las acciones de la RB y se oponen al modelo neoliberal, reclamando justicia, ¿a qué tipo de justicia hacen referencia? Saramago, el premio Nóbel de literatura y acompañante de los pueblos latinoamericanos en sus luchas, dice que la noción de justicia que se esconde detrás de esos reclamos está expresada en la Declaración de los Derechos Humanos.
La RB ha traído precisamente a un primer plano dicha carta no sólo explícitamente en nuestra Carta Magna sino en innumerables leyes y proyectos como las Misiones (Robinson, Barrio Adentro...etc.) que le han dado vida a esa Carta. Es pues una justicia entendida como igualdad que se materializa en los derechos de primera, segunda y hasta tercera generación en nuestra Constitución y en los mencionados proyectos.
5. CONCLUSION
Por supuesto los que defienden la óptica del fin de la historia nos volverían después de todo lo dicho que nuestra óptica es ilusa, que la RB no tiene futuro, que no son más que los estertores de ideales ya muertos, que “por más que pataleen tarde o temprano sucumbirán”.
El bosquejo de óptica alternativa que acabo de presentarles para comprender la RB y el momento que vivimos sólo puede responder a estas críticas diciendo: ¿Quien está sucumbiendo realmente? Es verdad que en todo nuevo amanecer hay un periodo de tiempo en que no es fácil decir si está amaneciendo o está anocheciendo. Amanecerá y veremos. Gracias.

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