El análisis de realidades sociales distintas de la nuestra es una forma de
contribuir al proceso que se desarrolla en Venezuela. Es importante comprender
las causas de los éxitos y fracasos ajenos para tratar de adoptar medidas
políticas similares a las que condujeron al éxito y, sobre todo, evitar aquellas
que llevaron al fracaso en otros países.
El caso argentino es de particular interés pues se oye a políticos y
dirigentes sociales encandilados con las políticas que hundieron a la Argentina
argumentando que la adopción de esas medidas contribuiría a mejorar la situación
actual de Venezuela.
Por esa razón mi ponencia está dedicada a analizar algunos de los elementos
que motivaron la crisis más profunda de la historia argentina. Durante muchos
años, tanto los indicadores de desarrollo social como los de crecimiento
económico situaban a ese país como el más evolucionado del continente; superaba,
incluso, a la mayor parte de los países europeos. Pero la Argentina de hoy está
lejos de ese período de gloria, en una situación que no es deseable para nadie.
Antecedentes históricos
1542 - Se crea el Virreinato del Alto Perú, del cual formaba parte el actual
territorio argentino.
1605 - Los traficantes de esclavos compran los votos de los cabildantes a
efectos de que se permita desembarcar su mercadería a los barcos averiados.
Desde ese momento, todos los barcos cargados de esclavos que llegan al puerto de
Buenos Aires se reportan averiados. Este es uno de los primeros actos de
corrupción en el Cabildo de Buenos Aires.
Puesto que el clima templado del Río de La Plata no posibilita cultivos
intensivos como la caña de azúcar o el algodón, en la región no se necesitaban
volúmenes importantes de mano de obra esclava; el negocio era vender los
esclavos en Lima, donde estaba prohibido desembarcarlos. He aquí uno de los
orígenes de las fortunas de los aristócratas porteños; la supuesta aristocracia
de Buenos Aires no es más que una oligarquía que se enriqueció con el
contrabando de esclavos negros que luego fueron vendidos en Lima.
1776 - Se crea el Virreinato del Río de la Plata. Comprendía el territorio de
lo que luego serían Argentina, Bolivia, Paraguay y Uruguay.
1807/8 - Invasiones inglesas. Los invasores ingleses son enfrentados y
derrotados por los habitantes de Buenos Aires. Luego de ese episodio Inglaterra
no hace otros intentos de ocupar militarmente regiones pobladas de
Latinoamérica.
25 de mayo de 1810 – Se crea una Junta de Gobierno en reemplazo del Virrey.
Los esclavos son liberados y pasan a trabajar como peones. Los hacendados se ven
favorecidos con esta medida ya que los peones no son empleados permanentes,
mientras que a los esclavos hay que darles de comer todo el año. La liberación
de los esclavos tuvo como consecuencia la creación y fortalecimiento del mercado
interno, que está en el origen del crecimiento económico de la Argentina,
Uruguay y Chile. Lo cual, a su vez, permitiría a estos países adelantarse a los
restantes del continente. Un fenómeno similar se produjo en algunas zonas
templadas de Brasil, Colombia y México.
1853 - Se aprueba la Constitución Nacional que unifica la Argentina.
Genocidio contra el Paraguay. Este país que no acata el modelo de desarrollo
impuesto por Gran Bretaña y conocido como de la “División internacional del
trabajo” y comienza a industrializarse, llegando a iniciar la fabricación de su
propio ferrocarril. Con la excusa de que Paraguay era gobernado por un dictador,
el Imperio promueve su derrocamiento a través de la denominada “Guerra de la
triple alianza” (de Argentina, Brasil y Uruguay). La guerra dura cinco años,
acaba con el 90% de la población, y con la destrucción de su acería termina con
los proyectos de industrialización.
Salvando el tiempo y las distancias, la situación de Paraguay en el siglo XIX
tiene marcadas similitudes con la de Venezuela en el siglo XXI. Venezuela es el
país de Latinoamérica que hace punta en la oposición al modelo de desarrollo
impuesto por el Imperio actual, a través de la globalización y el ALCA. Y ¡qué
curioso!, también en esta oportunidad se acusa al gobierno de dictadura y se
busca su derrocamiento por todos los medios. Afortunadamente, hay una diferencia
importante: los recientes cambios de gobierno en Brasil y Argentina imponen un
nuevo rumbo a la región. Este hecho, sumado al desastre de la guerra en Irak que
se le está convirtiendo en otro Vietnam, gravitan para que el Imperio se
abstenga de abrir un nuevo frente. Posiblemente se limitará a alentar la
sublevación interna y suministrará todo tipo de ayuda a quienes se oponen al
gobierno, pero parece difícil que se decida por una invasión.
1860 – Comienzan a producirse importantes corrientes migratorias. Muchos de
los inmigrantes eran campesinos analfabetos provenientes de Italia y España,
quienes aspiraban a recibir algo de la muy abundante tierra argentina. Tal cosa
no ocurre, y los inmigrantes se radican en las ciudades.
1867 - Primera huelga. La declaró el Sindicato de Tipógrafos, liderado por
anarquistas. Para aliviar el problema que significaba ese movimiento en Europa,
los países del Viejo Mundo enviaban sus anarquistas a Latinoamérica. En la
Argentina, las organizaciones anarquistas son las precursoras de los primeros
sindicatos.
Asimismo, en esos años se crea la Unión Industrial Argentina (UIA).
1910 - Argentina tercer exportador del mundo. Según Alain Rouquié, entre 1869
y 1914 Argentina décupla el monto de su comercio exterior, y en el período
1900-1910 sus exportaciones casi se triplican. Argentina pasa a ocupar
el segundo puesto en el comercio exterior en el Hemisferio Occidental, detrás de
EEUU, y se sitúa tercero en el valor per cápita de importaciones a nivel
mundial, delante de cuarenta países (incluyendo Alemania y Gran Bretaña).
Un censo muestra que el 80 % de los pobladores de Buenos Aires son
extranjeros y el 20% del total de argentinos son hijos de extranjeros.
1916 - Primeras elecciones democráticas (sólo votaron los varones mayores de
18 años). Las gana el Partido Radical, expresión de las nuevas clases medias que
incluyen a los hijos de los inmigrantes.
Al iniciarse la Primera Gran Guerra Mundial, los países de LA quedan
liberados del control del Imperialismo (quien debe afrontar sus propios
problemas). El mercado interno que previamente habían logrado desarrollar seis
países (Argentina, Brasil, Colombia, Chile, México y Uruguay) favorece el
proceso de sustitución de importaciones con el consiguiente crecimiento hacia
adentro.
1918 - Se produce la “Reforma universitaria” en Córdoba. Los reformistas
exigen la libertad de cátedra y la representación de los tres claustros en la
conducción de la universidad.
1930 - La crisis de la bolsa en New York repercute en todo el planeta. En la
Argentina causa problemas económicos, sociales y políticos que derivan en un
golpe de estado. Durante los 10 años siguientes el país es gobernado por los
conservadores, quienes llegan al poder en elecciones fraudulentas.
1943 - Nuevo golpe de estado. Esta vez Perón, quien integra el grupo militar
que da el golpe, asume la Secretaría de Trabajo. La CGT (Confederación General
del Trabajo), de tendencia socialista, le brinda su apoyo; no lo hacen así otras
agrupaciones sindicales como FORA (anarquista) y una rama comunista de la
CGT.
17 de octubre de1945 - Las tendencias populistas de Perón irritan a los
conservadores, quienes lo llevan detenido a la Isla Martín García. Las masas
responden en forma espontánea reclamando la libertad de su líder. Junto a los
obreros del Sindicato de los Frigoríficos, se dirigen a la Casa de Gobierno y
obtienen la liberación del entonces Coronel Perón.
En vista de la situación, el Gobierno llama a elecciones. En base a una
campaña antiimperialista y antioligárquica, Perón gana las elecciones contra
todos los partidos políticos, que se unen para evitar su triunfo. La oposición
(que incluye el restante espectro político, desde los conservadores hasta los
comunistas) cuenta con el apoyo de Braden, Embajador de EEUU. El lema de la
campaña peronista es Perón o Braden.
Durante sus 10 años de gobierno Perón se vale del estado de sitio para
controlar la situación. No hay libertad de prensa ni de reunión. No se permite
la divulgación de ninguna opinión opositora. Los periódicos son intervenidos y
pasan a ser propiedad del Estado. Un censor determina cuáles noticias pueden ser
transmitidas por las radios privadas. La CGT, devenida peronista, cuenta con el
apoyo del gobierno para intervenir los sindicatos dirigidos por los opositores.
Cada vez que los estudiantes se movilizan, sus dirigentes son detenidos (la
“cuota de detención” es un periodo de 30 días). Los comunistas y anarquistas son
torturados, pero se trata de evitar que mueran haciendo participar de las
sesiones a un médico que evalúa el estado del torturado.
En suma, durante el gobierno de Perón la libertad brilla por su ausencia. El
nivel de represión de sus opositores es, sin embargo, muchísimo más moderado que
los de otros gobiernos como los de Hitler, Mussolini o Franco, en Europa; o los
de Rojas Pinilla, Pinochet o Videla, en Latinoamérica. Asimismo, conocida la
megalomanía de Perón por sus partidarios, los lleva a bautizar escuelas,
hospitales, y hasta ciudades y provincias con el nombre de Perón o Eva Perón;
algo que irrita particularmente a la oposición.
En contrapartida, la sustitución de importaciones adelanta un proceso de
industrialización total (en Venezuela el proceso de industrialización fue muy
limitado debido al tratado de Libre Comercio con EEUU); y en 1952 la Argentina
produce aviones supersónicos e inicia la construcción de reactores nucleares.
Una reforma de la constitución establece que las riquezas minerales del subsuelo
pertenecen a la Nación. Mejoran sustancialmente los hospitales y las escuelas.
Se crean organizaciones, se construyen viviendas y se establece el acceso
irrestricto a la universidad.
Además, el país se enriquece con las exportaciones durante la Segunda Gran
Guerra Mundial (1939-1945) y el periodo de reconstrucción (1945-1950). Y la
riqueza se distribuye: durante el Gobierno peronista el sector trabajo recibe el
50 % de lo producido. Nunca, ni antes ni después de este periodo, ocurrió algo
similar. Ello explica que los sectores populares sigan siendo peronistas.
Durante más de medio siglo la Argentina fue el país de mayor desarrollo
social y crecimiento económico, liderizando las estadísticas conjuntamente con
Uruguay y Chile (le seguían otros tres países: Brasil, México y Colombia). Y a
la caída de Perón la deuda externa no superaba los 3.000 millones de
dólares.
Luego de la muerte de Eva Perón, ocurrida en 1952, el gobierno relaja su
compromiso con los sectores menos favorecidos. Por otra parte, a consecuencia de
algunas sequías escasean algunos productos de primera necesidad como la harina y
el azúcar. Perón comienza a perder parte de su abrumadora popularidad.
A fines de 1954 Perón enfrenta a algunos obispos de la Iglesia y trata de
impedir la creación del Partido Demócrata Cristiano. Estos incidentes generan la
fuerte reacción de algunos sectores católicos que militan en la oposición.
16 de junio de 1955 - Se produce un primer alzamiento militar liderado por
sectores de la aeronáutica, que es rápidamente sofocado.
16 de septiembre de 1955 - Perón es derrotado por una sublevación donde se
unen militares y amplios sectores de la clase media y de la izquierda
(comunistas y socialistas), y se marcha al exilio, primero en Venezuela, luego
en Panamá, y finalmente en España, donde permanece hasta 1973.
Un gobierno de facto toma el poder con el lema “ni vencedores ni vencidos”.
Pero este gobierno es rápidamente desplazado por los sectores más gorilas del
movimiento opositor. Los peronistas son proscritos y perseguidos; algunos
dirigentes peronistas (políticos, sindicalistas, y varios militares), en nombre
de la libertad son brutalmente asesinados. Se clausura el Congreso.
Se intervienen los sindicatos y las universidades; muchos profesores (algunos
de excelente nivel académico) son expulsados. Una constituyente en la que no
interviene el peronismo (pues está proscrito) deroga la constitución de 1952 y
reestablece la de 1853.
1958 - Gana las elecciones Arturo Frondizi, de la Unión Cívica Radical
Intransigente, con el apoyo que le dan los peronistas a cambio de la promesa de
que eliminará la proscripción del Partido Peronista.
En la década del 60 aparecen los primeros grupos guerrilleros improvisados;
sus miembros reciben entrenamiento en Cuba. La industria automotriz sigue
prosperando; se pasa de la fabricación de partes a la fabricación completa de
los vehículos. Se construyen el primer y el segundo reactor. La inflación oscila
del 32 al 38%, lo cual contribuye a mantener activa la industria y el comercio;
la gente compra hoy lo que necesitará mañana.
1962 - Elecciones de gobernadores sin proscripciones, lo cual posibilita el
triunfo de algunos peronistas (p.e. el sindicalista Framini en Buenos Aires).
Los militares obligan a Frondizi a anular las elecciones y a intervenir algunas
provincias.
Luego de anular las elecciones, sin ninguna movilización militar Frondizi es
detenido y enviado a la Isla Martín García. Nadie lo defiende. Asume la
Presidencia el Vicepresidente Guido, un alcohólico que se convierte en un títere
de los militares.
1963 - Nueva elección de presidente con el peronismo proscrito. Las gana el
radical Arturo Illia con un 23 % de los votos. La mayoría de los ciudadanos se
abstuvieron.
1966 - Un nuevo golpe de estado lleva a la Presidencia al Gral. Onganía.
Entre sus primeras medidas de gobierno se cuentan la disolución del Congreso y
la intervención de las universidades.
1969 - Estudiantes y sindicalistas se unen en el Cordobazo, que provoca la
caída de Onganía. Lo sucede el Gral. Levingston, quien poco tiempo después es
reemplazado por el Gral. Lanusse.
1970 - Surgen dos grupos armados muy fuertes: el Ejército Revolucionario del
Pueblo (troskista), que se afinca como guerrilla rural; y los Montoneros
(peronistas), que hacen la guerrilla urbana.
1973 - La presión ejercida por Montoneros obliga a Lanusse a legalizar el
Peronismo, sin autorizar la candidatura de Perón. Este partido gana elecciones
con Cámpora, quien renuncia al cabo de 45 días de su toma de posesión para
posibilitar la elección de Perón a la Presidencia. La candidata a la
Vicepresidencia es su nueva esposa Isabel.
Perón, luego de 18 años de exilio, gana las elecciones, pero las divisiones
en el seno del Peronismo no se hacen esperar. Perón se decide rápidamente por la
derecha e interviene las provincias más progresistas: Córdoba, Buenos Aires y
Salta, entre otras. Varios diputados de la Juventud Peronista renuncian a sus
bancas. Las “tres A”, dirigidas por López Rega (Secretario Privado de Perón y
Ministro de Bienestar Social), asesinan impunemente a dirigentes de la izquierda
peronista.
1975 - Muere Perón y asume la Presidencia Isabel. La inflación se eleva al
700% mensual. En los supermercados no esperan el cierre para cambiar los
precios, lo hacen mientras el negocio está funcionando, mientras los clientes
hacen cola para pagar su consumo en las cajas (es frecuente la imagen de gente
que tiene que dejar parte de la mercadería que había apartado).
El gobierno interviene otras provincias y algunas universidades estatales. En
noviembre se decreta el estado de sitio, lo cual posibilita encarcelar sin
juicio alguno a quienes son considerados progresistas por López Rega.
1976 - Golpe de estado. Esta vez los militares golpistas utilizan como
pretexto la lucha armada.
Se estima que hubo 30.000 desaparecidos durante la represión que se desató a
continuación. Hoy se sabe que muchos de ellos murieron mientras eran sometidos a
torturas de un sadismo inenarrable.
1983 - Guerra de las Malvinas. Los militares argentinos habían aprendido a
combatir la guerrilla y a torturar en la Escuela de Las Américas (situada en
Panamá). Pero no tenían ni el armamento ni el adiestramiento necesario para
afrontar una guerra convencional. Argentina es rápidamente derrotada por Gran
Bretaña, apoyada en su empresa por EEUU y Pinochet, quienes contribuyeron con
información estratégica a favor de la flota inglesa.
La derrota y la presión popular obligan a los militares a llamar a
elecciones. Las gana el radical Raúl Alfonsín, quien recibe un país con una
deuda externa de 45.000 millones de dólares.
Raúl Alfonsín no puede controlar la inflación. Se limita a suprimirle ceros a
una moneda que, en el transcurso de tres décadas, llega a perder 12 ceros.
La sumisión al FMI y la crisis apocalíptica
1989 - Carlos Menem (peronista) gana las elecciones. En sus discursos alaba
las bondades de la globalización y, ni bien instalado en el gobierno, adopta las
políticas neoliberales que receta el FMI. Comparando sus discursos con los de
Alberto Fujimori y los de Carlos Andrés Pérez (preparando el paquetazo) salta a
la vista que todos ellos repiten la misma canción.
En el plano político, Menem se convierte en el vocero de los intereses de
EEUU. En el plano económico, su gobierno se transforma en un simple ejecutor de
los planes del FMI. El cumplimiento de cada plan (trimestral) es verificado
antes de aprobar el siguiente. El Poder Ejecutivo pasa de ser gobierno a meros
ejecutores de los planes resueltos en el exterior. Como lo más importante para
el FMI es evitar el déficit fiscal, se establece todo tipo de impuestos. La
ciudadanía enfrenta el problema de que diariamente se vence más de un impuesto,
mientras los sueldos están congelados y la recesión abate la economía del país.
Según Faleto, el FMI logra en la Argentina lo que había tratado de imponer en
Venezuela en 1982, sin éxito.
En cumplimiento de los planes del FMI, Menem vende las siete mayores empresas
del estado Argentino: Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), el agua, el gas,
la electricidad, los teléfonos, Aerolíneas Argentinas y los ferrocarriles (con
un subsidio al comprador). Para el momento de su venta, YPF había cumplido 100
años de existencia y abastecía el 80% del consumo del país. Se importaba el 20%
para que la reservas de petróleo ya ubicadas duraran más años. YPF, comprada por
una empresa española y transformada en Repsol-YPF, explota los yacimientos al
máximo. Sin importarle su futuro agotamiento, exporta petróleo y obtiene grandes
beneficios. En el año 2001 fue la empresa española que más ganancias obtuvo.
Asimismo, el gobierno de Menem promueve la Ley de Convertibilidad, que al
imposibilitar la devaluación de la moneda argentina le permite controlar la
inflación. Durante la época de gloria del gobierno de Menem, el FMI presenta a
la Argentina como el modelo a imitar. Pero la gloria dura poco. A medida que se
devalúan las monedas de los países vecinos (especialmente el real de Brasil),
los artículos provenientes del exterior resultan más económicos. Bajan las
exportaciones, especialmente las de los artículos manufacturados, y se apaga la
industria argentina, hasta que casi llega a extinción. La desocupación crece y
supera el 20%. La deuda externa se eleva a 130.000 millones de dólares.
En este punto vale la pena resumir la evolución de la deuda externa de la
Argentina: 3.000 millones de dólares en 1955, cuando cae el gobierno de Perón;
45.000 millones de dólares en 1983, cuando la dictadura militar entrega el
gobierno a Alfonsín; 130.000 millones de dólares en 1999, cuando termina el
mandato de Menem.
Joseph Stiglitz señala que los problemas que enfrenta el país a comienzos del
siglo XXI no se deben a que la Argentina no haya seguido las indicaciones del
FMI sino, justamente, a que las siguió al pie de la letra. Formalmente, el FMI
tiene la misión de promover la estabilidad global y ayudar a que los países
subdesarrollados en transición consigan no sólo la estabilidad sino también el
crecimiento. Ahora bien, siempre según Stiglitz, además de ese objetivo formal
la nueva agenda del FMI incluye el de favorecer los intereses de la comunidad
financiera. Este segundo objetivo es obviamente incompatible con el primero; y
en caso de conflicto insalvable (o sea, siempre) el FMI se inclina a favor de
los intereses de la comunidad financiera.
En el caso de la Argentina, el FMI estaba al corriente de que el presupuesto
anual del gobierno incluía gastos de corrupción por 20.000 millones de dólares;
y un gasto político (parlamentos - consejos deliberantes) por la misma suma
(afortunadamente para Venezuela, la Constitución Bolivariana de 1999 limita el
gasto político; ésa es una de sus virtudes).
Pero sigamos con el cronograma.
1999 - El radical de la Rúa gana las elecciones presidenciales. La crisis lo
obliga a reducir los sueldos en dos oportunidades; la primera en 10% y la
segunda en 15%.
2001 - Los banqueros y los sectores poderosos, conscientes de que la debacle
es inminente, retiran sus dólares del país (p.e, el City Bank le presta la suma
a salvar a su sucursal de las Islas Caimán). Los peronistas designan Presidente
del Senado a uno de sus filas.
A continuación, los acontecimientos se precipitan.
1º de diciembre de 2001 - Se impone el “Corralito”. Esto significa que nadie
puede retirar más de $ 250 por semana de la totalidad de las cuentas de su
propiedad. Se prorrogan indefinidamente los plazos fijos.
19 de diciembre de 2001 - Saqueo de negocios en todo el país.
20 de diciembre de 2001 - La clase media se manifiesta en forma espontánea.
Inicialmente el Presidente ordena una represión violenta con las consecuentes
muertes, pero finalmente renuncia.
Se suceden cinco Presidentes de la República en tan sólo una semana: de la
Rúa (quien, como dijimos, renuncia), el Presidente del Senado, un Senador
apellidado Rodríguez Saa, el Presidente de la Cámara de Diputados y, finalmente,
el Senador Duhalde (quien había sido derrotado en las elecciones
presidenciales).
15 de enero de 2002 - Se “pesifican” los depósitos, los bonos y los plazos
fijos en dólares; esto es, se convierten a pesos los dólares de los particulares
que se encuentran en los bancos y otras entidades financieras, y se deroga la
Ley de Convertibilidad. En pocos días un dólar pasa de valer un peso a valer 3,8
pesos; casi cuatro veces su valor previo. Se teme que el gobierno eche mano del
dinero guardado en las cajas de seguridad de los bancos.
Se congelan los sueldos. En el transcurso de 2002 la Justicia falla contra la
reducción de los salarios decretada en 2001, pero el Estado declara que no tiene
cómo pagar la diferencia. Se produce la debacle de los estratos medios. Cierra
una multitud de negocios. Quiebra la mayoría de las fábricas. La desocupación
aumenta a ritmo acelerado. La clase media se reduce a menos de la mitad: pasa de
19.000.000 a 9.000.000 de integrantes. Se produce una ola masiva de suicidios;
de personas que habían perdido su trabajo, su negocio y/o sus depósitos en
dólares.
El efecto cascada hunde a los pobres en la miseria; sus ingresos bajan a la
mitad del límite de la pobreza. Los piqueteros (desocupados) se adueñan de las
calles de Buenos Aires y de las rutas; como no tienen fábricas para tomar,
cortan la circulación automotor para llamar la atención del público y el
gobierno. Al caer el sol pululan brigadas de cartoneros que hurgan los pipotes
buscando comida, papel y cartón. Cada cuadra tiene su cartonero. Entre ellos se
ve gente muy bien vestida. Son los nuevos pobres, hasta hace pocos meses
miembros de la clase media. Y así, mientras en Venezuela disminuye la mortalidad
infantil, en la Argentina aumenta la mortalidad por desnutrición. Mientras
tanto, aumenta la delincuencia y los secuestros extorsivos que especialmente
mantienen atemorizados a los estratos medios
Pero el FMI continúa con sus exigencias. Exige, p.e., un reajuste del
presupuesto que el gobierno central entrega a las provincias. Haciendo a un lado
su defensa de la propiedad privada, el FMI deja trascender que se opone a que la
Corte Suprema falle a favor de los 170.000 particulares que iniciaron juicio
para recuperar su dinero depositado en los bancos, en dólares, y que el Gobierno
ofrece devolver en pesos devaluados. Por su parte, el Presidente del Tesoro de
EEUU exige al Ministro de Economía Argentino que cancele en dólares la deuda
contraída con la Empresa Monsanto. El gobierno de Duhalde llega hasta la
humillación en el esfuerzo por satisfacer estas exigencias, con la esperanza de
obtener un trato clemente que le permita refinanciar la deuda externa. Pero no
obtiene nada a cambio y, finalmente, la Argentina no tiene ninguna opción
diferente que la de dejar de pagar su deuda.
Conclusión
Luego de este relato nadie se sentirá sorprendido con mi conclusión. Todos
los habitantes de Venezuela debemos unirnos férreamente en la defensa de PDVSA y
contra cualquier intento de someternos a los planes del FMI. Quien pretenda
privatizar PDVSA debería ser considerado un traidor a la Patria. Y si bien
muchos opositores al gobierno pueden afirmar que ellos no están de acuerdo ni
con privatizar PDVSA ni con seguir la ruta que marca el FMI, hay que hacerles
recapacitar para que pierdan su inocencia y comprendan que el objetivo de
quienes tienen las riendas de las decisiones políticas de la oposición es,
justamente, adoptar los planes del FMI.
Los estratos medios parecen hipnotizados por la "Retórica Democrática" de los
dirigentes de la Coordinadora Democrática. Deberían pensar lo que les espera si,
como pretendía "Carmona el Breve", nos sometemos a los planes del FMI. Otra
muestra la tuvimos con el paro de más de 60 días. ¿Cuantos integrantes de los
estratos medios no pudieron subsistir y debieron cerrar sus negocios?
Mirémonos en el espejo de Argentina y pensemos si deseamos para nosotros y
para nuestros hijos lo que ocurrió con los integrantes de los estratos medios:
pérdida de las inversiones, pérdida de todos los ahorros, falta de acceso a la
seguridad social y la atención de la salud, desocupación, incremento de la
delincuencia y los secuestros extorsivos, hambre y suicidios. ¿Para qué
mencionar los padecimientos de los estratos bajos?.