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Es incalificable ese esperpento moribundo llamado
Internacional Socialista. Sin ninguna influencia real
sobre la conducción del mundo ni sobre el
comportamiento de sus miembros, insiste en reunirse
periódicamente para producir lástima ideológica.
Si en algún momento de la historia un partido político
tuvo veleidades socialistas o alguna conducta de
izquierda, tiene un curul asegurado en la IS. No
importa que en el camino hayan traicionado, uno a uno,
todos sus principios, y que hayan terminado siendo los
caballos troyanos del neoliberalismo.
Juntos y revueltos, en esa mezcolanza de damnificados
de la historia, se encuentran los planificadores y
ejecutores de las guerras, y los agredidos; quienes
continúan luchando por abrirle al pueblo un puesto en
la historia, y quienes, desde los gobiernos, lo
masacran económica y físicamente; partidos y
personajes que hacen posición a regimenes
neoliberales, hombro a hombro con otros que conspiran
contra gobiernos democráticos anti neoliberales.
La IS es un parque zoológico no temático.
Depredadores con sus víctimas, en la misma jaula;
partidos leones, viejos, desdentados y artríticos, que
ya ni en la mirada reflejan sus pasadas glorias.
Partidos monos que sólo han servido para divertir y
que pasaron su vida saltando de principio a principio.
Partidos zorros, traidores a las primeras de cambio.
Partidos camaleones, que, agotados los colores de
tanto cambiar, ahora son de un gris fétido. Partidos
felinos, sanguinarios y rencorosos, que continúan
cometiendo tropelías por el mundo. Partidos sapos,
partidos babosas, partidos serpientes. En fin, la IS
se convirtió en la sentina de la historia política del
siglo XX, hedionda a traición y derrota.
En ese mar de podredumbre, quedan islas de lo que en
un momento caracterizó la IS. Los menos, pero quedan
partidos y personalidades comprometidos con la
historia de sus pueblos, que luchan contra la barbarie
neoliberal. ¿Cuándo montarán tienda aparte? ¿Hasta
cuándo aguantarán la fetidez de partidos podridos como
Acción Democrática de Timoteo Zambrano, el MIR de Paz
Zamora, ensangrentado recientemente con sangre del
pueblo boliviano, o el PRI, en la actualidad
negociando la entrega de las riquezas del pueblo
mexicano a las caníbales multinacionales? ¿Es que no
se asquean de convivir con el criminal Tony Blair? ¿O
con quienes participan en el genocidio del pueblo
palestino?
Ciento cuarenta y un partidos socialistas del orbe
integran la IS, pero quizá no llegue al 10% los que la
connotación socialista no sea sólo un sucio harapo del
ropaje original.
El Congreso Mundial, que se lleva a cabo en Brasil, se
está convirtiendo en una rebatiña de cargos, de
búsqueda de representación en una de las directivas
mayores de cualquier organización mundial (25
vicepresidencias, por ejemplo); de una representación
que ya no representa nada. Vergüenza ajena produce la
desesperación de Acción Democrática por obtener una de
las vicepresidencias, con el profundo argumento
ideológico de que de no ser así, “el presidente Hugo
Chávez diría que no tenemos representación ni aquí ni
allá”. Poco después, Humberto Celli, expositor de
esta elaborada argumentación, quiso imponer su
solicitud a la manera de AD, y armó un berrinche con
ribetes histéricos, al grito de “A Venezuela todos le
deben”. (¿Pasaba la factura de los dólares con los que
el manirroto Carlos Andrés compraba figuración en la
IS?)
Quizá, como propuso de manera salomónica el
tristemente celebre Raúl Alfonsín, se le conceda a
Acción Democrática una vice presidencia honoraria.
“Acto de solidaridad”, lo llamó Gustavo Carvajal,
delegado del PRI. Agarrando manque sea fallo, dirán
Celli y Zambrano, y volverán a Venezuela, trofeo en
mano, a continuar en su lucha contra el pueblo y la
historia.
Paz a los restos de la Internacional Socialista.
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