Finalizó en Sao Paulo (29-10-03) el XXII Congreso de la Internacional Socialista (IS), organización que reúne a los partidos vinculados a la socialdemocracia, entre ellos el británico Partido Laborista de Tony Blair -socio de Bush en la masacre contra Irak- y quien fuera nominado como uno de sus 25 vice-presidentes. (1)
Aunque el único partido brasilero oficialmente miembro de la IS, es el PDT, del antiguo líder populista Leonel Brizola, no hay duda que los anfitriones, Lula y el PT -cuya afiliación deberá ser formalizada en el 2005- fueron el centro de las atenciones del Congreso.
En un pasado no tan lejano, la IS fue identificada por el PT, como una aliada de la derecha burguesa internacional e instrumento del neoliberalismo en los países que sus partidos gobernaban. Incluso en los últimos años y ya con un giro hacia la "moderación" en la dirección del PT, se evitaba tratar el asunto de la afiliación, para no chocar con las corrientes de izquierda del partido que sí tenían (y tienen) relaciones con organizaciones internacionales marxistas revolucionarias (como el caso de Democracia Socialista, el Movimento Esquerda Socialista, y la Corriente Socialista de los Trabajadores).
Esta vez, con el PT en el gobierno y confirmado el definitivo curso social-liberal de Lula y el núcleo dirigente, se tuvo una participación destacada en el Congreso de la IS, sin que se percibieran demasiadas voces discordantes con tal compromiso.
Al hacer su discurso de apertura, Lula concentró su crítica en los subsidios de los países ricos a los sectores "menos eficientes" de sus economías, y destacó el "relacionamiento equilibrado y respetuoso" que su gobierno ha conseguido con Estados Unidos y la Unión Europea con los cuales se viene avanzando en "amplitud y profundidad".
En el mismo discurso, Lula llegó al escándalo de definir a todos los partidos presentes en el evento, como "importantes representantes de las fuerzas políticas que, en los cinco continentes, luchan por el progreso social de sus pueblos". (Folha de Sao Paulo, 27-10-03).
Sin lugar a dudas, una afirmación irresponsable, que choca de frente con la lucha de millones de trabajadores, campesinos, desempleados, estudiantes, jubilados y inmigrantes, que enfrentan las consecuencias de las políticas de ajuste neoliberal que los partidos de la "izquierda plural" y el "centro-izquierda" aplican en sus propios países. Y, simultáneamente, discurso que es una afrenta contra los pueblos que sufren las guerras neocoloniales y "humanitarias" que la socialdemocracia apoya.
El segundo día, estuvo marcado por la conversación entre Lula y el presidente de la IS, el portugués (primer ministro) Antonio Guterres, y cuyo foco fue la aproximación con el Partido Democrata norteamericano. Según un asesor del presidente brasilero: “Lula y Guterres discutieron iniciativas comunes para la creación de una agenda de discusión amplia entre varios países y sectores políticos de Estados Unidos, vinculados principalmente al Partido Democráta (O Globo, Río de Janeiro, 29-10-03). Esta noticia, también fue confirmada por el diario argentino Clarín (Buenos Aires, 30-10-03) quien informa que los contactos del gobierno Lula se hicieron directamente con la senadora Hillary Clinton.
Antonio Guterres, no pudo ser más explícito al terminar la reunión con el presidente Lula, al decir que existe una total identidad entre el PT y la Internacional Socialista.
La declaración final del Congreso, no pasa de ser un documento anodino donde se suman las generalidades y las buenas intenciones para mejorar la vida de los "más pobres". Y realiza una apelación patética al convocar a "todas las fuerzas progresistas a dar forma a una nueva globalización, que permita que los mercados mundiales funcionen a favor de todos y que refuerce los mecanismos y las instituciones multilaterales".
En cuanto a la ofensiva guerrerista del imperialismo norteamericano, apenas una condena genérica a las intervenciones militares sin la aprobación de la ONU (sin tratar directamente la ocupación de Irak), y una crítica a los "intentos de desestabilizar Cuba por parte del gobierno de Estados Unidos", al tiempo que se solicita al gobierno de Fidel Castro, "la liberación de los opositores políticos en el marco de la legislación nacional vigente y los tratados internacionales sobre derechos humanos".
La IS, reune a los partidos de la llamada socialdemocracia cuyo trazo distintivo durante las últimos años, ha sido la aplicación fiel del recetario privatizador del neoliberalismo, como ocurrió en España, Francia, Portugal y, sobre todo, en Inglaterra. La condena retórica al "neoliberalismo salvaje" y la implantación de un verdadero “reformismo sin reformas”, transformó la política de estos partidos en moderadas "alternativas" a los programas conservadores de los partidos abiertamente burgueses.
No puede sorprender entonces, que el “New PT” se sienta plenamente cómodo en este tinglado montado por la IS. En verdad, la política del gobierno Lula, le da la razón no solo a Guterres, sino también al derechista José María Aznar (primer ministro español) quien en su reciente visita a Brasil, declaró su total aprecio y apoyo a "las reformas que está impulsando el presidente Lula". Se refería, obviamente, a las "reformas" de la Previdencia (seguridad social), la tributaria, y a las que se preparan como la autonomía del Banco Central, y sobre la legislación laboral.
Lo nuevo (y muy triste) es que frente a esta adaptación programática al social-liberalismo, la voz de algunas corrientes de la izquierda del PT, ahora con “responsabilidades" ministeriales en el gobierno Lula, no se haya escuchado...ni siquiera mínimamente.
Ciertamente, si para algunos sectores de la izquierda internacional, todavía quedaba alguna duda sobre el carácter del proyecto político y económico asumido por el gobierno Lula, los hechos (concretos) de los últimos días, deberían ser suficientemente esclarecedores para, finalmente, definirse por un lado u otro de la barricada.
Río de Janeiro, 31-10-03
Nota
1) Entre los 25 vice-presidentes, también están Jaime Paz Zamora (aliado del ex-presidente boliviano Sánchez de Lozada hoy exiliado en Miami, luego de que una insurrección popular lo expulsara del país), el alemán Gerhard Schoeder, el francés Francois Hollande, el español Rodríguez Zapatero, y el mexicano Cuauthémoc Cárdenas. El Partido Socialista de Uruguay, integrante del Frente Amplio, votó en contra de la nominación de Tony Blair.
* Militante del Movimento Esquerda Socialista (MES) corriente de izquierda radical en el PT, y editor responsable de Marxismo Revolucionario Actual: www.marxismorevolucionarioatual.org
Traducción de Ernesto Herrrera
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