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Corren tiempos de definiciones. El corto tiempo que queda para enfrentar una posible derrota en la reelección presidencial del próximo año, lleva a aumentar las presiones para que los gobiernos latinoamericanos y caribeños de turno, firmen separadamente acuerdos bilaterales de "libre comercio" que abran sus territorios, leyes y poblaciones a los inversionistas de EEUU.
En estos dos últimos días, y acompañado de un sospechoso silencio por parte de los medios privados venezolanos, transcurrió en Miami la VII Conferencia de las Américas, organizada y patrocinada por los dueños de un medio de difusión estadounidense, The Miami Herald, y la General Motors, transnacional vinculada por diferentes medios informativos alternativos con la industria militar-armamentista, cuyas últimas intervenciones en Irak y Afganistán han dejado una gran consternación a nivel mundial. Al poder mediático y de la industria militar-armamentista se sumaron dos funcionarios de gobierno: Otto Reich, enviado especial de la Casa Blanca para Latinoamérica y Roger Noriega, subsecretario de Estado para Asuntos Hemisféricos, así como la Florida FTAA, entidad estatal que busca que quede en Miami la sede permanente del secretariado del Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA).
En tal Conferencia se debatió el futuro de América Latina. Para tratar como tema principal el ALCA, invitaron como "oradores de orden" a los presidentes Lucio Gutiérrez de Ecuador (quien anunció su interés en firmar un bilateral con EEUU), Francisco Flores de El Salvador, Enrique Bolaños de Nicaragua, Alvaro Uribe Vélez de Colombia, y el vicepresidente argentino Daniel Scioli, quien igualmente expresó simpatías por los tratados de libre comercio con el coloso del norte. Para cerrar el juego, también acudió a la cita el ex presidente de Costa Rica Miguel Angel Rodríguez, candidato a reemplazar al colombiano César Gaviria en la secretaría general de la Organización de Estados Americanos (OEA).
A este encuentro no fue invitado el gobierno legítimo y constitucional de Venezuela, sino un sector de la "oposición" golpista que participó el miércoles en un panel titulado por los organizadores "Venezuela: Who will be Venezuela's Next Leaders?" (Venezuela: Quiénes serán sus próximos líderes?), moderado por Andres Oppenheimer, del Miami Herald.
Los oradores venezolanos, Leopoldo López, alcalde de Chacao, y Enrique Capriles Radonski, alcalde de Baruta -ambos vinculados al presidenciable y actual gobernador del Estado Miranda, Enrique Mendoza, y al partido político Primero Justicia-, estuvieron involucrados en el Golpe de Estado de abril de 2002, quienes utilizaron a los cuerpos policiales bajos sus mandos para cometer delitos, tales como asesinatos selectivos, allanamientos sin órdenes judiciales, detenciones arbitrarias, torturas, asalto y clausura de la televisora del Estado, asedio a la embajada de Cuba y detención arbitraria e ilegal de un Ministro del gobierno, entre otras fechorías.
Otros protagonistas del Golpe de Estado, de los paros patronales y del sabotaje a la industria petrolera para forzar inconstitucionalmente la renuncia del presidente Hugo Chávez, les acompañaron: Américo Martín, supuesto ex "guerrillero" ahora vinculado a grupos económicos, y Manuel Cova, de la Confederación de Trabajadores de Venezuela.
Mientras este sector se reunía con Otto Reich y exponía en Miami sus "esfuerzos para remover democráticamente" al presidente electo Hugo Chávez, en Caracas Diputados de la Asamblea Nacional presentaban videos para demostrar algunas actividades de la CIA en el país, así como la grabación de una conversación donde el ponente de Miami, Manuel Cova, diserta sobre la "planificación de otra vía" (diferente al referéndum constitucional que justifique el cambio de gobierno), con Carlos Ortega, hoy asilado en Costa Rica, país adonde huye de la justicia venezolana después de ser acusado de instigar a la rebelión civil.
En Miami, este sector pro-golpista que utiliza el término "democracia" para enmascarar sus planes, solicitó apoyo político (ayuda para que el norte "autentifique" 2,4 millones de firmas que no tienen, pero que necesitan con urgencia para forzar un referéndum). A cambio de ser catapultados al poder, no extrañaría que se comprometieran a firmar cuanto ALCA les pongan por delante, volviendo a las viejas prácticas de "cuadrar" acuerdos secretos a espaldas del pueblo, abriéndose sin condiciones, y vendiendo la soberanía del país.
No es casual que quienes buscan apoyo para salir del actual gobierno sean los invitados de quienes a su vez buscan apoyo continental para el ALCA. La cosa es dando y dando: esto significa para Venezuela que el programa de gobierno de la oposición es el ALCA.
Pero en la Venezuela democrática y soberana quien define en estos tiempos es el pueblo, y no los acuerdos secretos entre grupos que detentan el poder político y económico.
Las implicaciones del ALCA y de las políticas neoliberales del programa de gobierno de esta "oposición" son conocidas por la población de este país. Como otros pueblos latinoamericanos, el de Venezuela ya pagó con sangre la aplicación de la "medicina represiva" administrada a los pueblos cuando muestran "ingobernabilidad", es decir cuando manifiestan su descontento producto de los males le aquejan. Eso lo sufrió cuando se alzó contra las política neoliberales durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez, conocido como el Caracazo de 1989. Esta "Masacre de Caracas" cobró la vida de miles de venezolanos, su recuerdo está vivo en la memoria colectiva, es un hecho muy reciente y doloroso para ser olvidado.
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