principal | EN contrARTE | autores | foro | contacto | nosotros | archivo
    Actualidad

EL TIRO POR LA CULATA - El grande contra el chico
Por: Álvaro Agudelo - El Mundo (Venezuela)
Fecha de publicación: 14/06/02
imprímelo mándaselo a
tus panas

La economía venezolana funcionaba bastante bien hasta comienzos de este año. La inflación estaba controlada. El dólar jamás había estado tan estable desde 1983. Los precios del petróleo se mantienen altos, gracias en buena medida a la política hacia la Opep seguida por Venezuela. La pobreza disminuía y la economía en general crecía.

Todo cambió cuando los conspiradores decidieron echar toda la carne en el asador. Apostaron a enrarecer el clima político, crear un caos social tan grande, que afectara la marcha de los negocios.

Dólares fuera

A los grandes cacaos tampoco les preocupa que los comercios sufran caídas en sus ventas. O que las medianas industrias no sepan dónde colocar su producción. Al fin y al cabo, los grupos económicos tienen su dinero en el exterior, en dólares, por lo cual una crisis en Venezuela les resulta rentable. Después, con muy poquitos de esos dólares que tienen afuera, podrán comprar a precio vil las industrias y comercios que representan años de esfuerzos para sus actuales propietarios. A esos sectores les interesa la crisis. Viven de ella y por eso la provocan.

Lo que resulta más difícil de entender es que esos industriales y comerciantes, pequeños o medianos, no se den cuenta de la maniobra. Son incapaces de ver que son la carne de cañón.

Que los utilizan en un plan cuyo resultado final es la ruina de todo pequeño empresario, cuyos negocios serán absorbidos por los gigantes. Los peces gordos se tragarán la cuota de mercado de los chicos.

Hay gente que no entiende que los jefes de Carmona Estanga colocan en el mismo nivel a su sevicio y a su abogado.

A su gerente y a su chofer. Al limpiabotas o al dueño de un comercio en Catia. Todas son personas inferiores a su servicio. También sitúan en el mismo plano al pequeño empresario, al que entre ellos califican, despectivamente, de "pulpero". A este último lo ven como un obstáculo; un mero negocio a tragarse.

No sé si habrá alguien tan ingenuo como para suponer que los golpistas perdieron el sueño por los comerciantes saqueados el 13 de abril. Los conspiradores sabían que, con toda certeza, ganara quien ganara, habría saqueos. Para ellos era un efecto deseable del cuartelazo.

Muchos comerciantes quebrarían y los grandes se comerían su participación.

Los que sobrevivieran a ese saqueo, tendrían que reponer sus mercancías y equipos comprándoselos a los grandes grupos.

Para los jefes de Carmona Estanga, los que dirigieron el golpe, el dueño de un comercio en Propatria o el propietario de una fabriquita de zapatos, es alguien tan despreciable (para ellos, sólo para ellos) como un latero o una empleada doméstica. Sí, para esos delincuentes las personas no son iguales. Los que tienen más dinero son superiores.

Esos millonarios

Su éxito político consiste en convencer al pequeño empresario de que Chávez es su enemigo. Que sus intereses como industriales o comerciantes medianos están reñidos con el proyecto de transformación política. Han convencido a la clase media, gracias al bombardeo de saturación en los medios de comunicación, que su enemigo es el pueblo llano. ¡Cómo se ríen esos multimillonarios cuando sacan cuentas de los pequeños negocios que quebrarán gracias a ellos! Porque esos grandes grupos tienen expertos analizando cuánto caerán los precios de, por ejemplo, la propiedad inmueble por la crisis política que ellos mismos provocan.

Mientras el pequeño industrial y comerciante sale a manifestar contra Chávez, quienes organizaron de verdad esa manifestación estiman cuánto les costará quedarse con la empresa de ese pobre manifestante. Empujan a esos sectores medios a agravar la crisis económica por medio de disturbios políticos. Por esa vía, a quienes no los saquee una poblada, los saqueará un empresario gigante.

Articulo leido aproximadamente 730 veces

Álvaro Agudelo - El Mundo (Venezuela)


Copyleft 2002, Aporrea.org