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Galería de los ausentes
Por: Francisco Mieres / Soberania.info
Fecha de publicación: 28/10/03
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tus panas
En el Congreso Petrolero hubo que lamentar la ausencia de notables personajes a quienes les correspondía estar, en primer lugar aquellos que habían sido invitados a rendir cuentas de sus acciones y de sus planes como autoridades del sector, y que en lugar de la aceptación de este deber optaron por hacer público su rechazo al evento, y pusieron en juego las malas artes del poder para tratar de impedir su celebración.

Con cuya actitud no hicieron sino multiplicar las preguntas pendientes de respuesta, y las sospechas de que el “misterio petrolero” que dijera el padre Martínez Galdeano sigue imperando como primera ley dentro de la caja negra de PDVSA y ahora también en el MEM, exhibiendo a los nuevos jefes de La Campiña como una autocracia tan cerrada como la que la precedió.

Como fruto de la inexplicada guerra oficial contra el vilipendiado Congreso, cohonestada por el gobierno, se produjeron otras ausencias lamentables, aparte las forzadas por la súbita supresión de medios para llegar a Maracay. Las reglas de la disciplina castrense aconsejaron la no presencia física del Presidente Honorario, obviamente innombrable aquí, pero cuya solidaridad espiritual expresada en mensajes fue saludada una y otra vez por salvas de aplausos, como signo de agradecimiento al valiente desempeño de él y sus colegas en la salvaguarda de la soberanía nacional y en el restablecimento de la operatividad en las dramáticas semanas de diciembre y enero pasados. Es elocuente que la escogencia de Maracay como sede tuvo como motivación la de aproximarse a ese sector del “pueblo en armas” cuya lealtad había permitido ya en abril del año pasado la restitución del primer magistrado y la retoma de La Campiña de manos del infame general Lameda. En breve, era “seguir el ejemplo que Maracay dio”. En todo caso, la cercanía espiritual se mantuvo y aun se vio reforzada en torno a esta causa vital.

Otras ausencias lamentables no fueron explicadas, y dieron lugar a muchas conjeturas. La de miembros de la junta directiva de PDVSA cuyo veto por los Bush-Giusti boys fue el pretexto para el paro de abril que lanzó el primer golpe de Estado –inexistente según el máximo tribunal!-, y que fueron excluidos de la directiva luego de la restitución institucional y de la readmisión de los capitanes meritócratas cabezas del golpe. Algunos de estos directivos “sacrificados en aras de la (re)conciliación” con el capital y el poder imperial se habían hecho presentes en los encuentros regionales o en otros eventos preparatorios. Sus razones deben haber tenido para abstenerse, mas no las hicieron explícitas, y por ello su ausencia no fue brillante, como en el caso anterior. Algunos de ellos están en la burocracia petrolera, y es posible que hayan recibido órdenes expresas de no asistir. Si estaban obligados a obedecerlas es la cuestión abierta.

Hubo también ausencias vergonzantes de quienes, apoyando los motivos y fines del Congreso y habiendo participado en su preparación, a última hora decidieron no mostrarse en Maracay, ya sea porque “recibieron línea” oficialista o porque juzgaran prudente no exhibirse. Como se sabe, la hipocresía es el tributo que el vicio rinde a la virtud, y cada quien administra su apariencia como quiere. Pero deben saber que el fingimiento también se nota, y que el que calla otorga.

Por último, hubo quienes no participaron en nada, ni antes ni después, aunque ocupen posiciones de líderes, los que creían y siguen creyendo, como Teodoro, que “el petróleo estaba en buenas manos”, aun las de Giusti, puesto que estaba nacionalizado, y que sus muchachos eran “un activo tecnológico invalorable” e insustituible. Estas almas cándidas se han comprado todos los mitos, cuentas y cuentos de PDVSA, los de antes y los de ahora. Su ausencia no la notó nadie en Maracay.


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Francisco Mieres / Soberania.info


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