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Hay un montón de mentiras bonitas, sacadas de un mundo color de rosas, en las que se apoya el plan de negocios petroleros que ahora se está dando a conocer. He aquí algunas:
-tenemos una inmensidad de reservas de petróleo y gas, casi infinitas, que nos permiten abastecer la demanda por los siglos de los siglos;
-la demanda de petróleo y de gas crece en forma continua, y seguirá creciendo todo el tiempo, cada vez más;
-esta combinación hace de Venezuela uno de los pocos abastecedores más seguros y confiables para los mayores importadores, empezando por Estados Unidos, y nos da la garantía de aumentar sostenidamente la producción y exportación de nuestros hidrocarburos, sin ningún límite ni restricción en el futuro;
-la clave de la colocación de nuestros productos está en la garantía incondicional de abastecimiento que ofrezcamos a los países clientes, en especial al principal, en cualesquiera circunstancia, de paz o guerra, sin alteración deliberada de precios;
-en tales marcos, lo esencial no es el aumento de precios sino más bien su estabilidad, y la clave de un desarrollo sostenido pasa a ser la garantía de aumento de la producción;
-para obtener los recursos requeridos de inversión a tales fines, es necesario incorporar el capital privado extranjero en diversas formas de asociación o de acuerdo con la empresa estatal para la producción primaria, y sin limitaciones para refinación y otras actividades aguas abajo;
-para ello debemos otorgar garantías sólidas de tratamiento justo e incentivos al capital foráneo, para aseguren su cooperación;
-nuestras refinerías y facilidades de transporte en el exterior amplían la colocación de nuestros productos en esos países, y el aflujo de divisas al BCV y al Estado; por tanto, se conservarán y aun se ampliarán;
-siendo la expansión exportadora la clave del desarrollo, ha de evitarse cualquier traba al crecimiento de la demanda, como el protocolo de Kyoto, que no debemos ratificar; en tal sentido podemos apoyarnos en el rechazo del gobierno de Washington;
-el diálogo entre exportadores e importadores de petróleo, y entre la OPEP y la AIE, y los acuerdos entre ellos, son valiosos factores de normalización y estabilización.
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